Por mucho tiempo el turismo vacacional se encuentra controlado por el pensamiento netamente económico y las investigaciones sociológicas. En esta página web se mantiene una visión más balanceada que está enfocada en lo que es el núcleo de la actividad turística: los turistas mismos y el encuentro con su destino vacacional. Los turistas son las únicas personas que pueden vivir estas experiencias: ni la “sociedad” ni la “industria” turística pueden hacer eso. Los turistas toman lo que se les ofrecen y lo usan para sus propios propósitos; son precisamente estos propósitos los que nos interesan y más que 25 artículos en esta página web tratan de eso: el turismo de los turistas.

EL ENFOQUE REFLEXIVO EN EL TURISMO

Todos los derechos son del autor Marinus C. Gisolf. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin mención de la fuente

Introducción.

El enfoque reflexivo en el turismo está basado en los conceptos de solidaridad, tanto entre turistas como entre los destinos turísticos con las generaciones futuras. El factor vinculante entre los turistas y los destinos locales está directamente relacionado con el bienestar del planeta, así como con la estimulación de un tipo de desarrollo que permita a las poblaciones satisfacer sus necesidades, garantizando, al mismo tiempo, que las futuras generaciones pueden satisfacer las suyas de la misma o mejor manera. Este enfoque reflexivo tiene que ver con la reciprocidad e interacción con los turistas, por un lado, y con las poblaciones locales, infraestructuras y lugares de interés turístico, por el otro.

La necesidad de acercarse al fenómeno llamado turismo de una manera diferente a las actuales percepciones del término emana de la llamada urgente a una implementación eficaz de un desarrollo turístico que sea solidario y sostenible. Los primeros actores en responder a esta solicitud fueron las organizaciones de viajes, las autoridades gubernamentales, así como los propietarios de hoteles y atracciones de turísticas, pero de alguna manera la mayoría de las gentes implicadas en el rubro dejaron a los turistas fuera del debate. Este hecho es sumamente significativo ya que son precisamente los turistas quienes desempeñan el rol más importante dentro del proceso y, por lo tanto, son los protagonistas principales de esta historia. El caso en parte puede ser explicado por el hecho, que el concepto “turismo” se desarrollo a partir de la década de 1950, antes de esto la gente simplemente viajaba, por lo que tal acto era considerado más como una actividad social que un elemento de desarrollo. Cien años atrás uno se quedaría por un par de días con unos amigos en el campo o iría de visita a una playa local, pero durante el siglo XX el concepto de vacaciones evolucionó por completo, tanto que hoy día, en el mundo Occidental, la gente se va de vacaciones al menos 3 o 4 semanas por año. Como consecuencia de una población creciente y de mejores condiciones económicas, es normal que en el mundo desarrollado de Occidente (y más reciente en muchos países asiáticos) millones de personas tomen largas vacaciones. En el siglo XXI las vacaciones se han convertido en algo sagrado, sin lo que nadie parece ser capaz de vivir, en gran contraste con la realidad de los países en vías de desarrollo.

Enormes redes de transporte fueron entonces construidas para autobuses, trenes y aviones con el propósito de enfrentar el rápido crecimiento del sector, al tiempo que grandes cadenas de hoteles eran levantadas frente a playas y montañas, desarrollándose un gran modelo de inversiones que avanzaba de la mano con la aparición de organizaciones internacionales de viajes, así como de una enorme maquinaria publicitaria, todo lo cual hizo que la gente comenzara a hablar de la industria del turismo. Todos aquellos que salían ser simples viajeros se transformaron en los clientes de esta industria (turistas), y lo que antes se consideraba una actividad social, a partir de los años 60, se convirtió en una actividad económica que ofertaba y demandaba productos turísticos. Mientras que los viajeros del pasado aceptaban los sitios de visita tal y como eran, los turistas modernos, por el contrario, insisten cada vez más que su destino vacacional sea adaptado a sus gustos e intereses.

Esta tendencia a visualizar a los turistas como clientes que siempre tienen la razón obstaculiza cualquier esfuerzo serio para trabajar de manera sostenible. Y aún podemos ir un paso más lejos, y declarar que sin la participación activa de los turistas cualquier desarrollo turístico sostenible corre el riesgo de estancarse en algún punto medio del proceso.

Empujando las agencias de viajes o los hoteles hacia un desarrollo sostenible es importante, pero nunca puede convertirse en medidas efectivas si el turista no sabe, no entiende o no esta dispuesto a reaccionar a la llamada de mitigar los efectos de sus huellas. Sintetizando, no hay un desarrollo turístico sostenible sin turistas sostenibles. En este sentido con el uso del término “turista sostenible” no me refiero a aquellas personas que se quedan indefinidamente en un destino, sino a aquellos turistas que tienen una noción de qué se trata la sostenibilidad y tratan de actuar con conformidad.

Hay una segunda razón por la cual es necesario acercarse al turismo de manera diferente: a partir de los años 80 adelante puede ser observada una tendencia que ha sido comúnmente llamada “postmodernismo”, que sin ir demasiado profundo en su significado y alcance, se refiere a cierta disposición de las personas los fuertes lazos por cierto lugar o cultura paulatinamente cederán paso a sentirse ligados con cierto tiempo o era. La gente tiende a sentir que el tiempo y el espacio parecen estar comprimidos, de manera tal que dejan de tener un sentido menos articulado de sí mismos para comenzar a experimentar una identidad fragmentada y vivir una especie de pluralismo cultural.

Hay un nuevo replanteamiento acerca de la identidad, así como del significado y el lugar que la gente ocupa en el mundo. De esta manera, el pluralismo cultural, una característica principal dentro del ámbito del postmodernismo, es ahora más asequible gracias a los amplios horizontes a los que se abre el turismo. Como consecuencia un gran número de actividades y experiencias que legítimamente pueden ser categorizadas como turismo han aumentado considerablemente. Pareciera que casi toda dimensión de la cultura humana tiene ahora el potencial para convertirse en una forma derivada de turismo. Además, la creciente preocupación acerca del aumento de los índices de consumo, convierte al turismo en una actividad arquetípica del postmodernismo ya que su ser instrumental está basado en el consumo de artefactos y entornos, ya sea naturales o creados, así como de la cultura de los distintos lugares y pobladores.

Bajo la influencia del postmodernismo se puede distinguir entre los turistas una tendencia creciente de mayor interés en la autenticidad como resultado de un mundo, donde la gente tiene un sentido de alejamiento de la naturaleza y donde la vida diaria se experimenta como siendo non-auténtica. Parece que los turistas buscan más su propio camino y seleccionan lo que les parecen y rechacen lo que no cabe dentro de sus conceptos de algo novedoso, diferente y auténtico. Hoy en día es cada vez más frecuente ver que los turistas ya no persiguen tanto la oferta turística, y por el contrario, buscan la manera de diseñar por si mismos sus propio plan de vacaciones.

La influencia de los medios de comunicación, el carácter sociocultural múltiple de las sociedades, combinado con una religiosidad que disminuye y una incredulidad que va en aumento, han marcado el estilo de vida de muchas sociedades alrededor del globo.

Un aumento del individualismo entre turistas que se interesan por una búsqueda del yo interno y la autorrealización, al igual que el papel que la naturaleza y autenticidad juegan en esta búsqueda, son tendencias que ponen a los turistas no sólo en el centro de atención, sino que también implican la necesidad de aceptar al turista como un partícipe, ya que es el turista mismo quien ha comenzado a desarrollar nuevos intereses y visiones sobre el tema. Además, la creciente incertidumbre que la gente siente por presente y futuro los impelen a sentir una especie de nostalgia por un hermoso pasado de autenticidad idealizada. Los turistas a menudo viajan a países del tercer mundo tratando de encontrar algo de ese pasado en pequeños pueblos y ciudades donde el tiempo parece haberse detenido.

Los cambios económicos en el ámbito turístico, así como los acontecimientos socioculturales en la mayoría de las sociedades occidentales no necesariamente cuadran con la necesidad urgente de implementar un desarrollo de turístico sostenible, y ya que esto es de vital importancia para la supervivencia de nuestro planeta, hay una necesidad igualmente urgente de formular de nuevo algunas suposiciones básicas sobre la actividad turística.

PARTE I

La piedra angular de la reflexividad en el turismo: el encuentro de los turistas con su destino vacacional.

Eliminando la separación económica del turista (como cliente) por un lado y del turismo (como industria) por el otro, y uniendo estas dos fuerzas en una actividad social mayor llamada turismo, estaríamos sentando las bases para la incorporación gradual de los turistas dentro de los procesos del desarrollo sostenible. Esto puede ser alcanzado colocando como centro de la acción no tanto a los turistas como tales, sino a las experiencias que estos viven. Estas experiencias son la base fundamental del turismo, pero nadie puede comercializarlas, ya que están circunscritas al ámbito íntimo y personal de cada turista

Este sublime momento, en que se vive y se procesa una experiencia, representa el punto de encuentro entre los turistas y el destino vacacional, en el sentido más amplio del término. Por lo tanto, cuando hacemos un enfoque reflexivo del turismo encontramos que este momento es el eje alrededor del cual gira el turismo, teniendo siempre en cuenta que debe de existir un justo balance entre los beneficios adquiridos, tanto por los turistas como por el destino luego de su tangible (y a veces intangible) encuentro. De esta manera los turistas son una parte inherente e integral del turismo.

Esto quiere decir que tanto los tour operadores, agencias de viajes o demás oferentes involucrados, deben ser vistos como agentes intermediarios y no como la espina dorsal de esta actividad. Ellos ayudan a que turistas y destino se hallen mutuamente e influyen en ambos, tratando de que durante la mayor parte del tiempo armonicen y congenien. Las organizaciones de viajes en general obtienen beneficios económicos de esta relación, más hoy día hay un número creciente de ellas que son propulsadas por otros motivos también que van más allá de lo financiero.

El momento trascendental en que se da el encuentro entre los turistas y su destino posibilita la oportunidad de vivir una experiencia. Similar al acto ingerir una comida, donde hay una entrada de calorías, del mismo modo el turista recibe impulsos a través de los sentidos, en una especie de admisión sensorial. Ampliaremos esta idea de consumo de calorías y llamaremos a estas señales que impactan los sentidos como admisión o consumo de calorías del primer impacto, o Calprim, por su abreviatura. Estas calprim son procesadas por el cerebro. Cada unidad consumida y procesada de calprim es lo que conocemos como una experiencia, que es exactamente lo que los turistas buscan en última instancia. De hecho, estos turistas pagan tan solo para tener la posibilidad de consumir calprim, con el objetivo de obtener una experiencia como resultado de este consumo. Para más información sobre Calprim, de un clique aquí.

Los turistas seleccionan su destino vacacional basados en ciertos intereses personales o sintiéndose atraídos por algún sitio en particular, como una cascada famosa, un parque nacional o una ciudad de fama mundial. Llamamos a sitios o circunstancias de interés turístico como Fuentes de Calorías de Primer Impacto o Fuencalprim, por su abreviatura. Cuando estas tienen la importancia suficiente como para que los turistas seleccionen a partir de ellas su destino vacacional (macro o micro), las llamamos FuencalprimPrimaria. Cerca de estas puede haber atracciones turísticas de menor tamaño desarrolladas para turistas, las cuales son conocidas como Fuencalprim Secundaria (un pequeño museo, un viaje por los rápidos de un rio o un jardín botánico).

Aparte de estas, hay un entorno en el que se desenvuelve la vida diaria de los pobladores locales; la clase de fuencalprim, que se halla a la vera de una carretera y que puede conformar una experiencia potencial sin costo monetario alguno. Llamamos a estas fuentes Fuencalprim Compartidas, porque la población local las comparte con los turistas. Otra admisión posible de calprim puede ser producto de encuentros casuales o situaciones repentinas, las cuales conocemos como Fuencalprim Incidentales (los accidentes también forman la parte de estas fuentes, desafortunadamente algunas de estas experiencias pueden tener consecuencias negativas). Para más información sobre Fuencalprim, de un clique aquí.

El turismo consiste en un gran número de personas, organizaciones, hoteles y otros tipos de establecimientos; medios de transporte y muchas otras entidades que forman un modelo complicado de redes y relaciones. Los turistas también forman parte de estas redes.

Para una mejor comprensión del enfoque reflexivo es importante saber que hay una diferencia fundamental entre las fuentes principales y secundarias de calprim, por un lado, así como entre las fuentes compartidas y las incidentales por el otro. Las primeras son desarrolladas expresamente para turistas, mientras que las segundas forman parte de un destino con o sin la presencia de turistas. Un paisaje encantador, un pueblo pintoresco, la comida local o un viejo roble están allí de todos modos y los turistas no tienen que pagar por ellos, ninguna reservación tienen que ser hecha y ninguna organización de viajes está implicada en el encuentro de los turistas con estas fuentes.

En realidad, una parte importante de las experiencias vividas durante las vacaciones provienen precisamente de las fuentes compartidas. Estas proporcionan a los turistas no sólo las impresiones generales de un lugar (lo que se conoce como “la atmósfera” de un lugar), sino también acerca de pequeños detalles tales como un olor particular, un sonido o algo de orden más humano, como una sonrisa.

El estilo de vida de los turistas.

Dentro del alcance limitado de las vacaciones – o del hecho de ser un turista – podemos distinguir diferentes tipos de turistas, basados principalmente en sus rasgos de carácter y modo de vivir. Podemos establecer una escala del estilo de vida de los turistas (EVT) con dos extremos, y como a menudo es el caso con cualquier actividad social, la mayoría de la gente puede ser colocada en algún sitio medio de la escala.

El izquierdo extremo de esta escala se ubican aquellas personas que son individualistas y que por lo general viajan solos o con compañero/a. Ellos elaboran sus propios itinerarios y viajan a su propio ritmo y paso. Son de carácter pro activo, tratan de evitar los típicos sitios turísticos (fuencalprim primaria) y muestran un marcado interés por las poblaciones locales y su cultura. El trabajo voluntario, al igual que el encuentro consigo mismos y con los miembros de otras culturas, es para ellos de suma importancia. Estas personas se desafían a sí mismas en situaciones extremas – física o socialmente – poniendo especial énfasis en su propio desempeño. Este es el extremo idealista de la escala, y ya que estos turistas tratan de apartarse de las normas habituales, también podemos referirnos a dicho lado como la parte alocéntrica de la escala del estilo de vida.

El otro lado de la escala nos da un perfil de la gente que no quiere padecer ningún tipo de contratiempo, les gusta tener todo arreglado de antemano pues el relajamiento y la despreocupación son sus objetivos principales. Su principal preocupación es de orden físico, por lo tanto sus intereses están relacionados con los baños de sol, masajes, balnearios o cirugía plástica, solamente por mencionar unos cuantos. Ellos no tienen ningún interés particular por los habitantes del lugar o su cultura. Por las características de estos turistas podríamos llamar a este extremo derecho de la escala como la parte psychocéntrica (o egocéntrica)de la escala del estilo de vida.

La disposición sobre adonde ir, así como la mutación del pre-turista en un verdadero turista, implica la toma de una serie de complicadas decisiones. El tiempo disponible, el presupuesto, la modalidad de viaje o el medio de transporte, son algunos de los elementos que deben de ser analizados. Los turistas ubicados en los extremos diferentes de la EVT manejarán sus decisiones de manera diferente. Así, por ejemplo, aquellos del lado alocéntrico de la escala tratan de pagar directamente por la mayoría de sus actividades a proveedores localizados en el destino, en tanto que los egocéntricos se inclinan por negociar con las agencias y operadores turísticos localizados en sus países de origen.

Los turistas ubicados al lado izquierdo de la escala EVT prefieren las fuencalprim de orden compartido, en tanto que aquellos del lado contrario se inclinan más por fuencalprim de tipo primaria y secundaria. Esto no sólo tiene que ver de modo de vida, sino, también, con la forma en que las personas viven sus experiencias. La gente a la izquierda de la escala ingiere mucho mas calprim del inesperado, lo cual significa que ellos no saben exactamente que esperar de antemano y por lo general son más abiertos a experimentar con todo lo que esté ocurriendo a su alrededor. Los turistas ubicados al lado derecho, sin embargo, saben con bastante certeza que pueden esperar, por lo que su ingesta calórica coincide bastante con sus expectativas originales. Esto puede ser desventajoso ya solamente se ve lo que se espera, dejando de lado muchas otras cosas que pueden estar acaeciendo en el entorno. Sin embargo, así es como estas personas desean que sus vacaciones: un conjunto de lugares, situaciones o circunstancias previstas de antemano, las cuales desean experimentar sin dar espacio a problemas o situaciones sorpresivas. Para más información sobre el estilo de vida de los turistas, de un clique aquí.

El Destino Vacacional.

Ya que hemos dicho que el enfoque está basado en una relación recíproca entre los turistas y sus destinos vacacionales, debemos entonces darle un vistazo más cercano a lo qué un destino es.

Un destino consiste de:

1. Viajeros:

1A Turistas;

1B Viajeros que están de paso por el lugar (y que pueden convertirse en turistas por unos cuantos días); inclusive los visitantes de un día caen en esta categoría;

2. Infraestructura Turística:

2A Atracciones turísticas diseñadas expresamente para turistas y provistas con las facilidades necesarias para su disfrute (fuentes primarias y secundarias);

2B Hoteles, restaurantes, tiendas de suvenires, centros de información, y caminos construidos para turistas, transporte, agencias y operadores, etc.

3. Infraestructura Local: casas, escuelas, tiendas, bancos, clínicas, local autoridades locales, etc. para el uso de la población local o de cualquier que se halle allí, mucha de esta infraestructura es considerada como Fuentes compartidas para los turistas;

4. Pobladores Locales, incluidos aquellos que a pesar de no ser de la zona están viviendo en el lugar en ese momento;

4A Aquellos que mantienen algún tipo de relación con los turistas, los viajeros o la infraestructura;

4B Aquellos que no están directamente relacionados con los turistas.

Del esquema anterior podemos deducir que los destinos turísticos van más allá de representar los intereses heterogéneos de unos grupos participantes de todas las condiciones sociales, como propietarios de establecimientos, gerentes, turistas, agricultores locales, empleados y aún inversionistas, desarrolladores e intermediarios

¿Podemos llamar a un lugar un destino turístico cuándo no hay allí turistas? Unos pueden argumentar que un destino turístico recibe su nombre porque el destino está preparado para recibir turistas, mientras que otros sienten que sin turistas no hay turismo ninguno. Mi punto de vista es que un destino se convierte en destino turístico cuando hay turistas, quienes, por lo tanto, forman una parte intrínseca de ese destino. Esto también quiere decir que un destino turístico puede ser llamado así a pesar de que no está orientado a la recepción de turistas, los cuales simplemente llegan por una razón u otra, siendo este precisamente el tipo de casos que ejemplifica muchos de los efectos negativos que el turismo puede tener: la falta de preparación apropiada en un destino para recibir a los turistas.

Al mismo tiempo habría que concertar en que el término “turista” tiene que ser visto en el sentido más amplio posible: muchos destinos turísticos viven de visitantes que llegan solo por un día (como las playas) o participantes en seminarios o conferencias, etcétera, mientras que en el sitio pueden haber pocos “turistas” en el sentido estricto de la palabra.

Con el propósito de atraer a turistas y hacer que un sitio se convierta en un destino turístico, es necesaria la participación de muchas entidades. Están, además de los accionistas y propietarios de los establecimientos en el destino, toda una serie de intermediarios entre turistas por un lado y entre las atracciones turísticas, la infraestructura y las poblaciones locales por el otro, que por lo general operan fuera del la área del destino o aún desde otro país o continente. Estos intermediarios consisten principalmente en organizaciones de viajes que pueden operar en el país de destino o en el país de origen de los turistas, pero también pueden incluir cámaras o juntas nacionales de turismo, así como a organizaciones no gubernamentales. Ellos proveen a los turistas de información focalizada, imágenes materiales e información objetiva. Su papel en relación al destino es por lo tanto indirecto, pero tanto el poder persuasivo que ellos tienen sobre la opinión de los turistas acerca de su elección vacacional, como la posición dominante que ocupan dentro de los niveles de suministro información, hacen que en la práctica estas organizaciones de viajes ejerzan una influencia importante sobre el destino.

Las autoridades gubernamentales son un participante muy influyente, cuya labor se ve reflejada tanto hacia lo interno como hacia lo externo del destino. Su papel puede tener una importancia fundamental, aunque su ausencia no se traduzca necesariamente en la carencia de un modelo de desarrollo eficaz sostenible. Establecer políticas de corto, medio y de largo plazo para el desarrollo de un área debería ser una tarea que involucre a todos los participantes implicados en el proceso, pero en la práctica nosotros a menudo encontramos un vacio comunicacional considerable entre las autoridades por un lado y entre los empresarios privados por el otro.

El establecimiento de las políticas para lograr un desarrollo de turismo específico sostenible es un asunto complicado, por lo tanto todos los grupos involucrados deberían tener claro en sus mentes que todo versa sobre la posibilidad de provocar la ingesta de calprim a partir de fuentes principales o compartidas. La infraestructura necesaria y adecuada debe generarse a partir de la necesidad de proteger el entorno y no de la necesidad económica de generar ganancias. El encuentro entre los turistas y el destino tiene que ser visto bajo esta luz, misma que también debiera iluminar a las autoridades gubernamentales en sus políticas y acciones.

PARTE II

Los Turistas y el Desarrollo Sostenible

Introdujimos la idea de este enfoque reflexivo, ya que los turistas tienen que estar implicados en el desarrollo sostenible de una forma más efectiva. Hay 3 caminos a través de los cuales esto puede alcanzarse: motivándolos y creando una necesidad, forzándolos a través de requisitos y regulaciones, o mediante una interacción entre los turistas y el destino, o sea, un acercamiento reflexivo.

Primero, para que los turistas jueguen un papel más activo en un desarrollo sostenible tienen que recibir una adecuada dosis de motivación. La motivación conducirá al nacimiento de una necesidad, que a su vez hará surgir las primeras expectativas con respecto a un destino determinado. La suposición básica aquí está en que los turistas, una vez que han decidido su destino vacacional, desarrollan no sólo las expectativas correspondientes, sino que también se va formando una relación de interés directo con respecto a ese destino, lo que al mismo tiempo provocara un cierto grado de involucramiento con el sitio, que una vez seleccionado es visto con una luz diferente y el turista lo ve como SU destino.

Por lo general este interés se traduce en el hecho de que los turistas puedan desarrollar en primer lugar un sentimiento de participación económica (dejando, por ejemplo, tanto dinero como sea posible en el destino mismo y no con organizaciones de viajes), en segundo lugar un sentimiento de solidaridad, específicamente con las futuras generaciones (tanto las propias como con aquellas de la gente en el destino), en tercer lugar debería haber un compromiso con la protección de la diversidad biológica, en cuarto lugar un sentimiento de responsabilidad social y en quinto lugar respeto a las otras culturas.

Mencionamos aquí cinco niveles diferentes en que los turistas pueden mostrar su interés, nociones que deberían ser compartidas por la mayor parte de sus iguales. Estos niveles a su vez pueden ser trocados en un modelo de comportamiento uniforme entre turistas en el destino, de manera que puedan ser vistos como un grupo más o menos homogéneo que desempeña un papel en el desarrollo sostenible del lugar. Una preparación adecuada y fundamentada en los cinco niveles antes mencionados puede producir un denominador común entre los turistas en cuanto a su relación con el destino turístico.

Estos mismos cinco aspectos hacen referencia a los tres pilares en los cuales se fundamentan los conceptos de desarrollo sostenible: planeta, gente y beneficio (en inglés: Planet, People, Profit). En el caso de la participación económica esto es obvio; los elementos de solidaridad y compromiso que se refieren al planeta, mientras la responsabilidad social y el respeto cultural se refieren a la gente. En este caso tanto el interés como el involucramiento con un destino, están relacionados con una reciente tendencia en que las personas buscan relacionarse con personas de otras culturas. El creciente interés que la gente muestra por la forma de vida de otras personas y por lo que sucede con el medio ambiente en general, parece estar estrechamente vinculado a muchos portales de Internet, de los cuales las redes sociales como Facebook y Twiter son los más significativos.

Así como los turistas selectivos pueden insistir en que su alojamiento sea, de una u otra manera, certificado, igual ahora en muchos países hay sistemas de certificación de sostenibilidad. La Internet juega una parte importante en cuanto a esto, y en el caso de los turistas que hacen sus reservas por medio de organizaciones de viajes pueden insistir a fin de tanto los hoteles como las atracciones seleccionadas cuenten, en la medida de lo posible, con certificado de sostenibilidad. Es importante señalar el hecho de que la mayoría de los turistas saben lo que es un CTS, y que tienen al menos un cierto interés y motivación para demandar que elementos de sostenibilidad tengan su peso a la hora de seleccionar pequeños destinos vacacionales.

Encontramos aquí una clara diferencia entre los turistas del lado izquierdo y los del lado derecho de la EVT. Aquellos turistas más idealistas (alocéntricos) insistirán mucho más en el empleo de infraestructura certificada en cuanto a sostenibilidad, que aquellos que se alojan en un lujoso complejo hotelero del tipo “todo incluido”, por ejemplo.

Los actores principales para motivar a los turistas son las organizaciones de viajes mismas y los medios de comunicación – los primeros por medio de las imágenes materiales y los segundos través del imagen mental.

Un segundo modo de involucrar a los turistas para que apoyen practicas sostenibles es simplemente forzándolos a ello. Las regulaciones sobre la energía y el empleo de agua, así como las prácticas de reciclaje pueden ser ejemplos de estas regulaciones, que emanadas tanto a nivel gubernamental como de agrupaciones o asociaciones en el destino, han demostrado ser eficaces. El acceso limitado a las áreas naturales protegidas es otro ejemplo acerca de las regulaciones o la “limpieza” en los medios de transporte.

En términos prácticos esto significa que las organizaciones de viajes deben entregar a los turistas una lista de lo que se permite y no permite. Esta lista de lo que “se puede y no se puede” es bastante larga (relativa al comportamiento ecológico, social y cultural y de cómo manejar el aspecto financiero) ya que los turistas deben tener bien claro lo que no es conveniente hacer durante sus vacaciones (un punto interesante para aquellos ubicados la ala egocéntrica de la escala EVT).

Otra opción sería que los turistas se sometieran a un pequeño examen (confeccionado por organizaciones gubernamentales y colocado “online”) para asegurarse de que los turistas mitiguen su impacto sobre el medio ambiente. Para empezar, los turistas tendrían que firmar una declaración de comportamiento sostenible, de la misma forma en que las agencias de viajes también tienen que publicar una declaración de sostenibilidad.

En una próxima etapa y en los casos de visitas a áreas naturales protegidas podemos pensar en elaborar un tipo de examen un poco más especializado. Hay dos ventajas que lograríamos con esto: en primer lugar sería una forma de asegurarnos un comportamiento más o menos sostenible de parte de los turistas, y luego sería una forma de crear un interés en la problemática de la sostenibilidad

Desde el punto de vista del enfoque reflexivo del turismo, la secuencia será así: las entidades gubernamentales o las agencias de viajes obligan a los turistas a estudiar los aspectos de sostenibilidad , luego los turistas los estudian y desarrollan un interés por ella (por poco que este sea), lo cual nos lleva a un mejoramiento del comportamiento turístico, que a su vez estimula a la gente local a tomar consideraciones de la misma índole.

El grado de conciencia que los turistas deberían tener sobre el entorno, así como las huellas de su paso por el destino, nos debería llevar cuestionarnos acerca de si el lujo y la suntuosidad son realmente necesarios para definir los destinos turísticos. Muchos de los turistas aprovechan sus vacaciones para experimentar cosas de las que carecen en sus casas, y los ambientes lujosos son el tipo de esas cosas que reflejan este tipo de conducta. Mientras que en los años 80 muchos turistas aceptaban como normal el hecho de alojarse en habitaciones con baño compartido, hoy en día algo así les parece inconcebible y la mayor parte solicita habitaciones con lujosos baños privados (preferiblemente con Jacuzzi), enormes pantallas planas de TV HD, DVD, Wi-Fi y mini bar. Debiera de una forma de aclararle a los turistas de que el lujo que les rodea no tiene incidencia alguna en la cantidad o calidad de experiencias que puedan obtener, y de que no existe absolutamente nada de autenticidad en el.

Sin embargo, la mayoría de movimientos producen a la vez sus contra efectos, y de esta manera vemos como cada día aumentan las ofertas de mercado para aquellos turistas que se hallan al lado izquierdo de nuestra escala de ETV, y que comúnmente están más interesada en las cosas simples y auténticas, desprovistas de todo lujo y suntuosidad.

Otra forma de regular el comportamiento de los turistos es por medio de editar la escogencia disponible. Las agencias de viajes tanto como la infraestructura turística deben ofrecer al turista solamente lo que está de acuerdo con los principios de una desarrollo sostenible.

El tercer modo de involucrar a los turistas con el destino es generando una interacción entre ellos, también conocido como acercamiento reflexivo. Para esto es importante que aceptemos al turista como un socio de primer orden dentro del proceso. El momento clave de las vacaciones se da cuando los turistas admiten sensorialmente las dosis de calprim, lo cual nos da un ejemplo de esta interacción entre estos y el destino. Por lo tanto, es menester que hagamos un análisis un poco más profundo acerca de la manera en que esta reflexividad trabaja en el turismo:

Tres niveles de reflexividad

En sociología el término reflexividad se usa de varias maneras.

Ante todo tenemos la reflexividad que está relacionada con la acción: actuamos basados en una cierta expectativa, de manera tal que reafirmamos cada vez más aquello que esperamos obtener con respecto a algo. Cuando circulan rumores diciendo que la bolsa de valores caerá, la gente venderá sus acciones debido a esta expectativa y como reacción a esta conducta, obviamente, la bolsa vera bajar sus índices. Uno de los usos en el turismo es lo que llaman ” la profecía auto cumplida “: una persona pone una cantidad enorme de expectativas sobre una parte específica de sus vacaciones y tratando de evitar todo aquello que sea contrario a ello, se asegurará de tener realmente la experiencia increíble que desea tener. Cuando un turista indica que según él la mayor experiencia de la vida será visitar las Islas Galápagos, entonces este turista hará todo lo posible, tanto de forma consciente como inconsciente, para que en efecto, esta visita, una vez realizada, sea de lo mejor que ha hecho en su vida.

Las expectativas juegan una parte importante en el turismo, pero a menudo únicamente están referidas al caso de los turistas, y olvidamos que en el destino también hay expectativas, pero en mi opinión no ha sido realizada bastante investigación a este respecto, con el propósito de averiguar qué medida estas expectativas influyen en algunos de los actores en el proceso turístico.

La reflexividad de acciones aplicada al turismo refiere a los prejuicios, ideas y expectativas fijas que ambas partes del encuentro pueden mantener y por lo tanto los actores no van a ver otra cosa. Cuando los turistas esperan que la gente local se viste en forma tradicional y los locales efectivamente se visten en tal forma para satisfacer a los turistas, el encuentro entre ambos pierde el contacto con la realidad.

Tema: Expectativa)

 

En segundo lugar se aplica al actor él mismo: por ejemplo el psicólogo que tiene que psicoanalizarse a él mismo. En otras palabras, todas aquellas gentes que analizan el turismo, deberían de ser igualmente analizadas. Este análisis atañe al papel que cada actor tiene que realizar en las varias actividades del turismo y preferiblemente debe de ser realizado por otros actores involucrados en el proceso. Esto quiere decir que los turistas tienen que ser analizados por aquellos que pertenecen o laboran en el destino. Las necesidades, expectativas, la forma de de vivir las experiencias, así como las experiencias finales que estos conseguirán, tienen que ser estudiadas a profundidad apoyados en una metodología de abordaje que contemple variables psicosociales.

Los turistas tienen que ser analíticos y críticos con respecto aquellas cosas que les preocupan del destino, independientemente del consumo de calprim y las subsecuentes experiencias que vivirán. El análisis que los turistas hagan de un destino en relación con sus expectativas juega, por lo tanto, un papel tan importante como la investigación que hace el gerente de una fuencalprim con respecto a la conducta de sus clientes.

Tema: Evaluación

El tercer lugar tenemos la reflexividad que se da entre el actor y acción: el investigador, que al investigar influye sobre el objeto de su investigación y por lo tanto nunca puede conseguir un resultado objetivo. Para llegar a conocer la verdadera cotidianeidad que viven los pobladores locales de un pequeño pueblo, por ejemplo, a los turistas les gusta mucho echar “una ojeada entre bastidores” a la actividad diaria de estos, pero al hacerlo afectan la normalidad del lugar, obteniendo como resultados de sus observaciones un cuadro poco fiel de la misma realidad que intentan comprender. Es tanto el interés que tienen por experimentar situaciones veraces y auténticas, que al final, debido a su entusiasta intromisión, terminan consiguiendo todo lo contrario. Este es el nivel de reflexividad que mejor nos muestra la influencia que tanto el turismo como los turistas, pueden tener sobre una población local y su cultura.

Por lo tanto, en el turismo, la autenticidad juega un rol muy importante ya que está relacionado con todo aquello de naturaleza singular y única, con fuertes lazos socio-culturales. Esta autenticidad tiende a diluirse cuando se ve sometida a políticas de masificación, o se ve regulariza siguiendo patrones de globalización. De igual manera, los pobladores del lugar, en su afán por mostrar a los turistas algo realmente autentico y único, caen en una especie de estandarización de la realidad, perdiendo aquello, por lo tanto, todo rastro de autenticidad.

Es precisamente este elemento reflexivo el que nos permite apreciar la diferencia que hay entre las distintas acepciones que se le da a la autenticidad. Existe la posibilidad de que algo sea real y objetivo, pero esto no nos da certeza que la experiencia obtenida sea auténtica. Muchas veces la historia tejida alrededor de un objeto puede inducir a que se sienta como auténtico al ser parte de la relación tripartita que hay entre los turistas, el objeto y su imagen.

Esto nos conduce un poco más allá, hacia una autenticidad existencialista, ligada al ego de las personas y las diferentes formas en que cambian su percepción o experimentación de un fenómeno. El estar pescando en el manso recodo de un rio puede transmitir una sensación de paz y quietud, algo que se podría considerar una experiencia auténtica sin lugar a dudas, y que sin embargo, no se haya necesariamente ligada a una fuente de calprim claramente definida.

Otra vez tocamos aquí las importantes diferencias que hay entre las fuentes principales y secundarias de calprim, que han sido establecidas para el uso exclusivo de los turistas, y las fuentes de orden compartido, que existen independientemente de la presencia de turistas o no. Estas fuentes no pueden ser parte de un escenario controlado, de lo contrario se convertirían en atracciones turísticas y dejarían de ser parte, por lo tanto, de la cotidianeidad de los pobladores locales. Aquellas fuentes compartidas, que los turistas sienten como auténticas, pueden que no lo sean para los locales. La rutina diaria de un pueblo no está revestida de ningún signo de autenticidad para aquellos que en ella moran, pero que es tremendamente atractiva para los turistas que viven un ambiente totalmente diferente en sus países de origen.

Tema: Autenticidad

La Reflexividad y la Sostenibilidad

Llevando esto a los niveles el desarrollo sostenible, podemos distinguir entre aquellas fuentes que están pensadas para los turistas, y por lo tanto, socioeconómica, ambiental y financieramente manejadas, de aquellas otras de índole compartida y cuyos aspectos de sostenibilidad concierne a los pobladores locales, los cuales tiene una responsabilidad directa en este apartado. Nos referimos con esto a la diferencia que hay entre un desarrollo sostenible y un turismo sostenible, que se encuentra más directamente relacionado con las fuencalprim primarias y secundarias, así como a cualquier otro tipo de infraestructura turística.

Es importante señalar que hemos insistido en hacer una clara distinción en el destino entre aquellas fuencalprim e infraestructura hecha intencionalmente para los turistas y cualquier otra estructura que allí se haya y que no tiene relación alguna con la industria turística. Desde el punto de vista de la sostenibilidad hay una diferencia clara entre estas dos, tanta, que es importante mantenerlas a parte. Los empresarios y operarios turísticos del destino deben saber con claridad que tanto de este puede ser modificado para los turistas y que otro tanto debe de permanecer tal cual es, independientemente de si hay turistas o no.

La interferencia del turismo con respecto al destino llega hasta cierto punto: el turismo termina donde comienza la vida de los locales. Esta tercera instancia de la reflexividad se relaciona no sólo con los turistas y su influencia sobre un destino, sino, también, con la influencia que un desarrollo turístico sostenible puede tener sobre él, así como del modo en que esto afecta la vida diaria de las poblaciones locales.

Cada comunidad tiene su propio compromiso con las futuras generaciones, las cuales pueden ser pujantes y saludables, o débiles e insignificantes. Sin embargo, lo que comúnmente vemos hoy en día es una infraestructura turística, como la hotelera, por ejemplo, que con base en leyes y regulaciones es forzada a ser lo más sostenible posible, en tanto que el resto del pueblo, en donde esta se localiza, puede lucir sucio, anti ecológico y muy lejos de ser carbono neutral.

La influencia que las prácticas de turismo sostenibles tienen sobre una población local puede ser observada en algunas áreas especificas, mas no en la mayoría del territorio, donde el tema se maneja a nivel teórico, prácticamente imposible de ser implementado en la realidad.

Las políticas de desarrollo sostenible continúan siendo materia de resorte institucional (gubernamental), de las organizaciones no gubernamentales, o de cualquier otra entidad pública o privada interesada. Sin embargo dos de los actores principales en el turismo – los turistas y la población local – parecen jugar un papel marginal hasta el día de hoy.

Al aplicar un acercamiento reflexivo al turismo he tratado de aclarar por qué los turistas son el principal participante en el turismo ya que ellos juegan una parte fundamental en el desarrollo del mismo. Igual situación se presenta con respecto a los destinos turísticos, los cuales no se limitan únicamente a un conjunto de hoteles y atracciones turísticas, sino que también incluyen a las poblaciones locales y la cotidianeidad de sus habitantes, quienes igualmente juegan un rol muy importante dentro de la actividad.

En tanto se siga considerando la actividad turística como una variable económica más, será casi imposible que nos demos cuenta de que una gran parte de las experiencias de los turistas provienen de las fuentes compartidas de Calprim. Un desarrollo turístico sostenible que desatiende aquello que no forma parte de la infraestructura turística oficial no puede ser efectivo.

Únicamente colocando el encuentro que se da entre los turistas y todo lo que es local en el centro del desarrollo turístico sostenible, podremos encontrar el balance para una sostenibilidad dirigida a las generaciones futuras, tanto las de las gentes locales, como las de los turistas.

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6 Respuestas a “EL ENFOQUE REFLEXIVO EN EL TURISMO”

  1. He leido un par de veces tu interesante e innovador articulo y considero que tiene mucho aporte para las futuras concepciones del turismo, que por cierto mucha falta hacen, es importante que se den este tipo de conceptos ya que al momento de hacer investigación se necesita la mayor cantidad de herramientas que faciliten el entendimiento de las propuestas y/o resultados.

    Adelante,

    Pregunta: Podrias darme tu direccion de correo electronico?

  2. Interesantísimo enfoque acerca de una nueva forma de hacer turismo, Marinus. A mí que estoy estudiando la carrera de Licenciatura en Turismo y formando mi propia visión de esta actividad, este artículo me resulta un aporte fundamental para formarme profesionalmente y adquirir herramientas que me ayuden en un futuro a trabajar por un “turismo de enfoque reflexivo”. Personalmente muchísimas gracias por compartirlo!

    • Hola Paula,
      Gracias por su correo y su entusiasmo. Adicionalmente mi articulo sobre la autenticidad es fundamental para entender los nuevos movimientos en el turismo. ,
      Esta invitada a usar cualquier texto mio de internet para sus trabajos de estudio y obviamente le agradezco si menciona la fuente.
      Saludos,
      Marinus Gisolf
      Consultorias en Turismo y Sostenibilidad
      Costa Rica

  3. hola Marinus, en respuesta al correo que me envió le comunico que no habia leido hasta hoy su respuesta, pero si esta accesible, al respecto muchisimas gracias lo voy a tener en cuenta para mis estudios y por supuesto que pienso citar y recomendar la fuente. Saludos

    Paula

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