Por mucho tiempo el turismo vacacional se encuentra controlado por el pensamiento netamente económico y las investigaciones sociológicas. En esta página web se mantiene una visión más balanceada: los turistas mismos y el encuentro con su destino vacacional. Los turistas toman lo que se les ofrecen y lo usan para sus propios propósitos; son precisamente estos propósitos los que nos interesan y más que 25 artículos en esta página web tratan de eso: el turismo de los turistas. Agregué un artículo nuevo sobre "el cambio climático" dentro del rubro "Turismo" (julio 2020).

En febrero 2020 agregué un artículo nuevo en el rubro "Turismo" con el título "La Fenomenologia y el Turismo".

La Fenomenología y el Turismo

Todos los derechos son del autor Marinus C. Gisolf. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin mención de la fuente

Fenómenos, Experiencias y Yo: una Introducción a la Fenomenología

Resumen

El presente ensayo sobre la fenomenología tiene como propósito desmitificar el término, y al mismo tiempo, explicar la importancia de abrir la mente hacia la experiencia subjetiva como fuente de conocimiento de la realidad que vivimos cada individuo. Por lo tanto, una descripción de la fenomenología es muy personal y no puede ser de otra forma porque la experiencia propia de cualquier acontecimiento o fenómeno está centrada en el proceso de experimentar y concienciar. La índole de esta presentación es educativa más que todo, y está dirigida a estudiantes de ciencias sociales en general. Al final he agregado un sinopsis sobre el uso de la fenomenologia en el turismo.

Introducción

Debe quedar claro que cada individuo experimenta según la escala de experiencias ya puestas en la memoria y basadas entonces en las nociones, imágines, prejuicios e impresiones previas. Involucrar nuestros criterios personales dentro de cualquier evaluación de fenómenos externos y llevar estos criterios a nivel interrelacional nos lleva a una interpretación muy amplia y rica en contenido de la realidad que vivimos desde dentro de nosotros mismos. Lo que debemos comprender es que cualquier cosa que nos pase, o que suceda a nuestro alrededor es una posible fuente de información. Todo depende de si tenemos una razón particular para extraer determinado hecho o acontecimiento de su contexto para ser presentado por sí mismo. Esto también significa que para ser reconocida como tal la información tiene que ser de interés específico para alguien.

Nuestra propia existencia encarna una determinada representación e interpretación del mundo vivido y nuestro contacto con las cosas está siempre mediado por prejuicios y expectativas, donde el uso de lenguaje juega un papel preponderante. Cualquier respuesta a una pregunta acerca de la realidad se halla manipulada de antemano, ya que siempre existe una precomprensión acerca de todo lo que se piensa. Se comprende mediante la comparación de lo que se necesita entender con algo que ya se conoce. Entender es circular y se está en un círculo de interpretación. Una frase, por ejemplo, es una unidad de entendimiento. Las palabras se entienden con relación al significado de toda la frase, mientras el significado de la frase depende del significado de las palabras individuales en la frase. Un concepto deriva su significado del contexto donde se encuentra, pero el contexto está formado por los elementos a los cuales da significado, que cierra el círculo. En este sentido la lógica – que tiende a ser lineal – no es suficiente para el entendimiento.

Además, las cosas no tienen un significado en sí mismas, pues significan algo distinto para alguien que se proyecta como verdulero, como deportista o como científico, por ejemplo. Cada una de estas proyecciones determina en vista de qué hacemos uso de las cosas. El verdulero ve una fruta de su punta de vista comercial, que es distinta a la mirada de un biólogo o de una persona con mucho hambre. O sea la fruta no es un ‘dato’ neutral que tiene existencia fuera de nuestra percepción, sino depende de la intención a cual es sometida y luego apreciada. Otra forma de describir esta idea es distinguir entre diferentes estructuras de una cosa: existe una apariencia cambiante dependiendo de nuestra intención y del lugar donde se encuentra, lo que se llama la primera estructura de una cosa; luego una cosa tiene características físicas que hace que la cosa se queda estática durante el tiempo y en la fenomenología se llama la segunda estructura. Dentro de la línea de pensamiento de Descartes las dos estructuras son al revés – lo matemático/físico primero, una línea de pensamiento que todavía domina en gran parte del mundo.

La fenomenología se dirige primordialmente a la primera estructura, y por lo tanto utiliza descripciones de atmósferas, ambientes, y lo que Husserl denomina la observación categorial y se puede relacionar con la poesía y el arte en general. Es por eso que los “fenomenólogos” se sienten en una posición opuesta a las ciencias matemáticas y físicas, que estudian solamente la segunda estructura de las cosas. Como consecuencia se puede sintetizar nuestra percepción de los fenómenos también desde otro ángulo: dentro del ámbito de la fenomenología se supone que todo individuo tiene una visión diferente del mundo y por ende de cada fenómeno. La silla que está en frente tuyo es diferente para cada uno que la observa, mientras desde un punto de vista Cartesiano (de Descartes) supuestamente todo el mundo ve la misma silla. Nuestra experiencia es mucho más rica en contenido que solamente lo que se percibe por las sensibilidades y dentro de la tradición fenomenológica se dirige a los significados que tienen las cosas en nuestra experiencia, y más específicamente el significado de objetos, eventos, el flujo de tiempo, el si-mismo y el otro, así como se presentan dentro de nuestro mundo vivido.

Se puede añadir que la distinción entre el conocimiento de nuestra percepción de la cosa y el conocimiento de la cosa en sí es el tema fundamental del filósofo griego clásico Platón. En su Teoría de las Formas, la realidad inteligible tiene las características de ser inmaterial, eterna, y por lo tanto ajena al cambio, y constituye el arquetipo de la otra realidad, la sensible que es constituida por lo que ordinariamente llamamos “cosas”, y que tiene las características de ser material, sometida al cambio, y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.

La fenomenología de Husserl

 La fenomenología tiene sus raíces en los finales del siglo XIX a partir de un movimiento filosófico de A. Brentano (1838-1917) y luego de E. Husserl (1859-1938). La fenomenología como desarrollada por ellos, reemplazó los paradigmas reinantes del positivismo y adoptó la percepción individual como un recurso confiable para la producción de conocimiento. Se puede entender como una extensión de las ideas de Immanuel Kant (1724-1804). Kant argumentó que los Noúmena, cosas desconocidas por si mismas, tienen que ser distinguidos de los Fenómena, que es el mundo como aparece ante la mente. Kant insistió que lo que se experimenta en la mente es la realidad y que ningún objeto es cognoscible por sí mismo si no es a través de la intervención de la subjetividad de quien observa.

Una definición completa de lo que es la fenomenología es paradojo, porque no tiene un enfoque central temático. Efectivamente no es doctrina ni una escuela filosófica, sino un estilo de pensamiento y un método que es abierto a experiencias cada vez renovándose con resultados diferentes, lo que puede confundir a cualquier persona que intenta definir el significado de la fenomenología. La fenomenología como campo de la filosofía se puede distinguir de otros campos, tales como la ontología (el estudio de lo que es, o la existencia); la epistemología (el estudio de conocimiento); la lógica (el estudio del razonamiento válido); la ética (el estudio de lo bueno o malo) entre otros.

La fenomenología según Husserl concierne básicamente la reflexión sistemática y el estudio de las estructuras del consciente y los fenómenos que aparecen en actos de conciencia. Literalmente la fenomenología es el estudio de los “fenómenos”: apariencias de cosas o cosas como aparecen en nuestra experiencia o las formas en las cuales experimentamos cosas, o sea los significados que las cosas tienen dentro de nuestra experiencia. La fenomenología se puede diferenciar claramente del método Cartesiano que ve el mundo como objetos, juegos de objetos y objetos actuando y reaccionando el uno al otro. La fenomenología es el estudio de las estructuras de conciencia experimentada desde el punto de vista de la primera persona, el “yo”. La fenomenología estudia la estructura de un amplio rango de tipos de experiencia, tales como la percepción, el pensamiento, la memoria, la imaginación, la emoción, el deseo y la fuerza de voluntad, y hasta la conciencia corporal, la acción física, la actividad social y la actividad lingüística. La estructura de estas formas de experiencia involucra lo que Husserl llama la intencionalidad, o sea la dirección de la experiencia hacia las cosas en el mundo tratando de una consciencia de o acerca de algo. Una experiencia está dirigida hacia un objeto a base de su contenido o significado (lo que representa el objeto, también históricamente) en conjunto con las condiciones apropiadas aplicadas.

Según Descartes (siglo XVII) y luego el positivismo entre otras escuelas de pensamiento, el ser humano tiene un cuerpo y un alma, el último vinculado con la facultad de la razón. El ser humano existe porque piensa – una actividad del alma que forma parte del razonamiento, mientras también tiene dimensiones físicas, tamaño y forma, o sea está matemáticamente definido. Se hace una separación bien marcada entre la persona (cuerpo y alma) y el mundo. En la fenomenología se niega dicha separación y tampoco aceptan que las cosas sacan su significado primordialmente por su tamaño o medida. La negación de la separación sujeto-objeto fue introducido originalmente por Brentano y su pupilo Husserl. Ellos aplicaron la noción de la intencionalidad: los fenómenos psíquicos poseen una dirección hacia algo, mientras los objetos físicos no la tiene. La conciencia no está puesta dentro de uno mismo (Descartes), sino contiene una actividad continua del Yo caracterizada por una intencionalidad hacia las cosas.

La fenomenología para Husserl es la ciencia que trata de descubrir las estructuras esenciales de la conciencia, y se caracteriza por ir en búsqueda de experiencias originarias y exponerlas en su contexto. Este contexto implica considerar por una parte, un mundo exterior que le da sentido al fenómeno y por otra parte un mundo interior que da cuenta de cómo es percibida la experiencia como un todo, y desde la perspectiva del que la vive. La conciencia es “conciencia de”; es un fluir de experiencias que no se detiene, o sea toda audición es audición de algo (una canción por ejemplo), toda visión es de algo (una silla o una flor) o toda voluntad apunta a algo querido. Uno de los conceptos que se usa en la fenomenología es el si-mismo que existe en comparación con el otro. Sin el otro no hay un si-mismo (yo) y la forma en que se experimenta el otro no se puede separar de la forma de que se experimenta a si mismo. La continuidad del ser-si-mismo se logra en una relación y no tanto en un proceso netamente interno.

Otro pilar en que se construye los conceptos y métodos fenomenológicos es la noción de la esencia de una cosa. La fenomenología se presenta como una reflexión filosófica que quiere fundamentar firmemente la objetividad del saber mediante un método, cuya principal regla es dejar que las cosas mismas se hagan patentes en su contenido esencial, a través de una mirada intuitiva que haga presente las cosas tal como se dan inmediatamente para él o ella que las vive y poniendo entre paréntesis el juicio sobre la validez de los presupuestos, opiniones e interpretaciones acerca de ellas. El objetivo de la exploración fenomenológica es ser consciente de que se aplica sistemáticamente para reducir los efectos de prejuicios a través de observaciones repetidas y estudios críticos. En la fenomenología es preponderante buscar una esencia libre de prejuicios, memorias o expectativas y es justamente esta búsqueda que parece como pelar una cebolla sacando capa por capa hasta llegar a la esencia de una cosa o fenómeno – una búsqueda que también se llama ‘epoché’ o poner entre paréntesis los contextos dentro de nuestra mente. Por ejemplo el acto de ver una flor es una experiencia sin importar si se puede tocar la flor, si la ve en el Internet o en un sueño. La confrontación con esta “flor” es la experiencia consciente sin importar su estado físico, que es dominio de la segunda estructura fenomenológica.

Los “fenomenólogos” clásicos (entre comillas, porque la fenomenología no es algo exacto y cada uno tiene su propia versión) distinguen dos métodos principales, aparte de otros corrientes en el área extensa que comprime la fenomenología. El primero trata de describir el tipo de experiencia exactamente como la encontramos dentro de nuestras experiencias (corrientes y pasadas). Entonces Husserl y el francés Merleau-Ponty (1908 – 1961) hablaron de una descripción pura de experiencias vividas. En el segundo método interpretamos un tipo de experiencia relacionándola con las características relevantes del contexto. Según esta linea el filósofo alemán Martin Heidegger (1889 – 1976) usó el término de la hermenéutica, o sea el arte de interpretación dentro de un contexto y más específicamente en contextos sociales y lingüísticos.

La fenomenología y la ciencia

La fenomenología se ha aplicado en casi cada rincón del desarrollo del conocimiento del ser humano y por ejemplo en el caso de la psicología influenciada por la fenomenología se ha convertido más en una exploración de las relaciones que un individuo mantiene con su exterior que una exploración del individuo mismo. Si esta relación se dirige hacia un objeto, dentro de este proceso el objeto adquiere una dimensión subjetiva y humanizada. Aquí vale el ejemplo de que cuando una persona sufre depresiones en estos momentos el mundo en su alrededor parece estar gris, oscuro y frío. Por un lado el ser humano se refleja en las cosas, pero por otro lado el significado de las cosas influencia al ser humano. Una cosa en si mismo (Descartes: ‘chose matérielle’) se niega. Una de sus aplicaciones bien conocidas es la terapia Gestalt que se desarrolló originalmente en los EEUU. Gestalt terapia es un acercamiento holístico (incluyendo la mente, el cuerpo y la cultura) y se concentra directamente en el presente. Se relaciona también con la terapia existencial con énfasis en la responsabilidad personal en cada acción y en el valor de la relación entre Yo – Tu dentro de la terapia.

A nivel de investigaciones académicas la fenomenología acepta la percepción individual como un recurso confiable para la producción de conocimiento y aplica más que todo un método cualitativo tratando de evitar los prejuicios y suposiciones preconcebidos acerca de las experiencias humanas, los sentimientos y respuestas a situaciones particulares. Basada en el impresionismo entre otros, la hermenéutica desarrollada por Heidegger propuso un camino nuevo que enfocó específicamente en el significado y no en las medidas. Permite al investigador profundizar en las percepciones, perspectivas, entendimientos y sentimientos de la gente quien ha experimentado y vivido efectivamente el fenómeno o la situación en observación. O sea se puede describir la fenomenología como la investigación y descripción de los fenómenos como son experimentados conscientemente por las personas que los viven. Se dirige primordialmente a través de conversaciones y entrevistas, aparte de la observación directa y el estudio de material fotográfico, filmado etc. No importa el grado de experiencia de los participantes, ni sus antecedentes sociales, culturales o ideas preconcebidas porque el enfoque es en cuatro aspectos claves de la experiencia: el espacio vivido, el cuerpo vivido, el tiempo vivido y las relaciones humanas vividas. También el elemento del contexto implica que se investiga siempre en situ bajo condiciones naturales y no clínicas. El abordaje en las investigaciones académicas es de carácter holístico, lo que apunta también al contexto y al supuesto que un todo es mayor que la suma de sus partes; además parece evidente que la fenomenología en este sentido invita a un acercamiento multidisciplinario de investigación.

Algunos fenomenólogos conocidos

Hubo una serie de filósofos o sociológos que contribuyeron o aplicaron los pensamientos fenomenológicos. Un ejemplo es Karl Marx (1818 – 1883), que pone el problema fenomenológico de las apariencias en el centro de su crítico de la economía política, tratando de revelar las interconexiones y las relaciones sociales explotadoras. Merleau-Ponty (1908 – 1961), se comprometió con la concepción husserliana de el Lebenswelt (mundo vivido) y le haría entender la filosofía como actividad fenomenológica de interrogación del mundo. El método descriptivo de la experiencia vivida le resultará adecuado para abordar los problemas existenciales. Jean-Paul Sartre (1905 – 1980) creía que nuestras ideas son un producto de las experiencias de la vida real y que las novelas y obras de teatro pueden describir muy bien estas experiencias fundamentales dentro del mismo rango que los ensayos discursivos filosóficos. Además para Sartre la intencionalidad aplica a las emociones tanto como a cogniciones, a los deseos tanto como las percepciones. Es interesante mencionar que Michel Foucault (1926 – 1984, sociólogo y filósofo francés) no quería tener nada que ver con las ideas fenomenológicas a pesar que gran parte de sus obras respiran este mismo sentimiento, argumentando que para él la fenomenología es demasiado personalizada y dirigida al Yo, mientras dentro de sus conceptos el ser humano forma intrínsecamente parte de una formación discursiva y por ende un episteme – o sea lo individual sucumbe a lo social y al ambiente.

Algunas aplicaciones de la fenomenología

Al final de este breve ensayo sobre un tema sin límites se mencionan algunos conceptos que se han desarrollado bajo la influencia de un “ambiente fenomenológico”:

  • Holístico > El holismo es un concepto creado en el año 1926 por Jan Christiaan Smuts que describió como “la tendencia de la naturaleza a usar una evolución creativa para formar un todo que es mayor que la suma de sus partes”. En términos generales, holístico indica que un sistema y sus propiedades se analizan como un todo, de una manera global e integrada, ya que desde este punto de vista su funcionamiento sólo se puede comprender de esta manera y no sólo como la simple suma de sus partes.

  • Liminalidad > La liminalidad proviene de la palabra latina limen, y significa umbral. El término fue inventado y presentado por el antropólogo francés Arthur Van Gennep en 1909 para describir un rito de iniciación de adolescentes como adultos. Luego en los años sesenta se aplicó la liminalidad a conceptos de transición de un estado al otro donde es difícil apreciar el límite fronterizo entre un concepto y otro. En el ámbito de la liminalidad las fronteras en vez de separar, sirven como una vía de interacción y confluencia.

  • Emic-Etic > la fonemática o fonología (phonemics en inglés) es el estudio de las fonemas, que son juegos de sonidos producidos en un idioma específico y que representan un significado entendible para los parlantes nativos de este idioma. Las fonemas se relacionan con solamente un idioma y su cultura específicamente y por lo tanto cada idioma tiene su fonología. Por otro lado está la fonética (phonetics en inglés) y es simplemente el estudio físico y acústico de los sonidos del habla en general para todos los idiomas en el mundo. Los términos emic y etic fueron introducidos en el campo de la lingüística por Kenneth Pike en 1967 y luego estos conceptos fueron utilizados en la antropología indicando con emic el conocimiento y las interpretaciones narradas por su gente desde dentro de una cultura, mientras etic refiere a generalizaciones del comportamiento humano desde el punto de vista del investigador (científico). En términos generales se puede comparar emic con un acercamiento fenomenológico mientras etic inclina más a un pensamiento Cartesiano.

  • Espacio-Lugar-Ciberespacio > Las fronteras de los espacios son flexibles y han sido construidas de una manera simbólica e interpretativa. Los espacios por lo general son frios y emocionalmente inaccessibles. O sea espacios pueden tener ciertas características, sin embargo nunca tiene carácter. Sin embargo un lugar implica un espacio alcanzando más allá de materia física y transciende las calidades tangibles tales como el tamaño, las proporciones o características: un lugar es lo que la gente hace con un espacio por medio de su apego emocional y la interacción – son espacios humanizados. Un ejemplo es la diferencia entre un cuarto hotelero (espacio para dormir) y el dormitorio propio en su casa (lugar para dormir). En el caso del ciberespacio, se trata de que el Internet es una infraestructura que se puede interpretar como un ambiente virtual donde las leyes de la física no aplican, porque su contenido no tiene masa ni tamaño, o sea no hay límites de naturaleza física. La relación convencional entre el espacio físico y el tiempo se juntan en el ciberespacio: un mundo intangible pero real, donde no rige las interpretaciones Cartesianas, sino la imaginación humana como instrumento para promover las relaciones sociales. El ciberespacio no compite ni con los lugares, ni con los espacios, sino los complementan por su habilidad de relacionar sin ocupar ningún “espacio”, pero igual a la arquitectura provee una infraestructura para la interacción social.

La fenomenología y el turismo

Dentro de los estudios del turismo la fenomenología ha servido como un camino hacia la descripción y el entendimiento de la experiencia vivida tanto por los anfitriones como los húespedes. Se trata entonces de un encuentro del uno con el otro, donde el otro desde la óptica fenomenológica refiere a la gente de afuera, o sea viajeros, peregrinos, comerciantes, o turistos entre otros. Dentro de la tradición hermeneutica de Heidegger, se enfatiza la noción del estar-en-el-mundo, donde se trata dar significado a nuestra ser dentro del mundo vivido por medio de representaciones y análises. Importantes nociones dentro de este mundo vivido (Lebenswelt) son los espacios y los lugares. El enfoque fenomenológico de las prácticas de viajar enfatiza los espacios con límites flexibles basados en interpretaciones simbólicas que invitan a este encuentro entre lo que hay “aqui dentro” con gente “de afuera”, donde se produce una interacción entre participantes tantos humanos como materiales. Dentro de este contexto se puede entender el espacio donde vive la gente como un lugar para ellos: un espacio humanizado. Lo que significa que el encuentro se desarrollo entre la gente local, que vive en sus lugares, y los extranjeros que encuentran espacios ajenos para ellos. Al momento de meterse y interactuar en este espacio ajeno – y quizas hasta hostil – las personas de afuera pueden tratar convertirlo en un lugar para ellos, dependiendo, entre otros, de su estado liminal. Es precisamente esta parte del encuentro que está moderada por un concepto casi tan viejo que la humanidad misma: la hospitalidad como conjunto de costumbres, etiquetas y derechos. Significa, entre otros, que lo económico en el fenómeno del turismo, no es más que una parte de un concepto más amplio.

Los estudios e investigaciones del turismo dentro de un marco fenomenológico se han concentrado por el momento más que todo en las experiencias vividas por parte de los viajeros. Se tratan entonces de estudios cualitativos con énfasis en lo descriptivo y con un espacio amplio para interpretaciones y reacciones de parte de los investigadores.

La perspectiva dominante del turismo desde la última parte del sigle 19 y adelante se basó en una tradición positivista y siguió las lineas cartesianas, donde se consideraron a los visitantes como clientes y lo local en general jugaron el papel de proveedores. En estos casos también se aplicaron investigaciones a base de métodos fenomenologicos para medir la satisfacción del cliente por ejemplo, sin embargo se ignoró el hecho que el encuentro entre “nosotros, los locales” con “ellos, los visitantes” abarca un alcance mucho más amplio en diferente niveles socio-económicos basados en un entendimiento mutuo y en nivel de poder igualitario. En este respeto el concepto de emic puede jugar un papel en investigaciones científicas.

Este breve ensayo sobre la fenomenologia sirve primero que todo para crear una conciencia para las diferentes formas el ser humano puede ver el mundo y luego para abrir el camino para formas no-lineales de razonar reconociendo la subjetividad como fuente de conocimiento.

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