Por mucho tiempo el turismo vacacional se encuentra controlado por el pensamiento netamente económico y las investigaciones sociológicas. En esta página web se mantiene una visión más balanceada que está enfocada en lo que es el núcleo de la actividad turística: los turistas mismos y el encuentro con su destino vacacional. Los turistas son las únicas personas que pueden vivir estas experiencias: ni la “sociedad” ni la “industria” turística pueden hacer eso. Los turistas toman lo que se les ofrecen y lo usan para sus propios propósitos; son precisamente estos propósitos los que nos interesan y más que 25 artículos en esta página web tratan de eso: el turismo de los turistas.

Población local

Todos los derechos son del autor Marinus C. Gisolf. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin mención de la fuente

 

El Encuentro

El momento sublime en el turismo es el instante donde el turista comienza a experimentar algo, o sea a absorber las calorías del primer impacto (CalPrim). La absorción y la asimilación de dichas CalPrim llevan hasta una experiencia, y esto es justo lo que el turista busca y tiene que ver en casi todos los casos con un asunto, una cosa, un animal o una planta, pero casi nunca está el ser humano como punto central en la búsqueda de esa experiencia. Usualmente las personas no van de vacaciones para ver a sus congéneres. Pero si lo hacen, es para preguntarnos si estamos hablando de turismo o de otras cosas. El visitar a unos amigos cae fuera del concepto turismo, y aunque normalmente el turista quiera conocer a personas agradables, esto no necesariamente implica que él tenga que salir de su propio ambiente, así que esto no se puede considerar como turismo tampoco.

Esto significa que el turista llegará al lugar donde posiblemente consuma sus CalPrim con una cierta actitud. Esta actitud es el estar dirigido a asuntos como la flora, la fauna, los panoramas y el esfuerzo físico. Esto puede aún llegar al punto, que el turista mire con los mismos ojos a la poblaciónlocal en las atracciones turísticas: un objeto o una atracción por los que uno ha venido y cuyas imágenes grabamos en nuestra memoria y tratamos de transformar hasta una experiencia. Inicialmente el turista no ve a los habitantes locales como a personas, sino como objetos para una posible asimilación de CalPrim, tanto como otros asuntos que el turista durante su estadía vea, oiga , huela, etc.

Lo importante de esta observación está en que el turista visita el lugar de su elección con una cierta actitud y que esa actitud no está en armonía con algunas de las ideas del turismo sostenible. Los habitantes locales juegan un papel crucial en los acontecimientos turísticos y no solamente al nivel de los Fuentes Compartidos deCalprim. Sin embargo, si el turista viene con una actitud normal, para él, a experimentar cosas o asuntos, entonces se dificultará la relación entre el turista y la población local.

 

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En el artículo sobre la experiencia turística se nombró el ejemplo de una mujer que pasa meneándose con un balde con agua en la cabeza, y el turista lo ve solamente como una imagen; él no se da cuenta del trasfondo humano: un balde que simplemente es un balde, pero para la mujer es de vital importancia para su existencia, mientras que para el turista es una parte de una vuelta acrobática. La división de las realidades forma la base para la separación entre el turista y la población local, y por ende un desafío para la visión del desarrollo sostenible en el turismo.

La Población Local (PL)

La observación anteriormente mencionada es de importancia, porque si en algún lugar se encuentra una atracción turística, también esté una Población Local (PL). El producto turístico mismo puede encontrarse entonces en una zona alejada, lo que por ejemplo frecuentemente sucede en los Parques Nacionales o cerca de los volcanes, pero siempre no muy lejos de ellos se halla una infraestructura turística en forma de hoteles, restaurantes o tiendas de artesanías, lo que indica alguna presencia de PL, ya antes de que la atracción fuera declarada como un producto turístico. En otras palabras concluimos que donde se practique el turismo, hay también PL.

Además de eso llegamos a la conclusión de que una PL siempre de una manera directa o indirecta será influida por el desarrollo de los productos turísticos tanto como por el consumo de CalPrim que el turista haga en ese lugar. Entonces si hablamos de un PL, partimos desde el punto de vista de que siempre está presente, donde un producto turístico se encuentre y que ese PL siempre se verá influido por los acontecimientos turísticos. Con otras palabras, la PL forma un elemento inseparable con el producto turístico, y por eso le prestamos una atención especial. Los turistas sí pueden venir para ver cosas, eso va mano a mano con el aspecto humano que resulta en un encuentro o contacto, un coqueteo o un solo mirar entre dos realidades, dos mundos y dos maneras de vivir…

La participación de una PL en la actividad turística debería ser evidente, porque sufra las influencias directas de eso. Hay casos, donde la PL forma una atracción por sí mismo, porque es tan, pero tan diferente del mundo del turista, que el turista la ve como una curiosidad más, con poco respeto humano. Caen en esta categoría tribus exóticas, mujeres con muchos aros en el cuello, trajes típicos coloridos o con el cuerpo casi desnudos.

Lo que cuenta entonces, es que el turista ve más a la PL como a un objeto que se puede fotografiar que como a un encuentro entre dos seres humanos. Puede suceder que una PL se ponga viva y que pose para los fotógrafos, que haga bailes (guerreros) u otras cosas y que con esto gane dinero. De un contacto humano no hay lugar y consecuentemente la participación en el turismo es totalmente pasiva.

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Un bote con motor y techo contra una canoa simple. Turistas armadas con cameras contra un padre y su hijo con una caña de pescar. Para los turistas es algo auténtico, para el padre es la vida dura de sobreviviencia.

Una situación más común es la que pasa en una región donde la PL misma directa o indirectamente se involucra en las actividades turísticas, con otras palabras desempeña un papel activo. Entonces, la PL no es una atracción turística en si misma e independientemente de su estructura interna jugará su papel en el turismo. En el desarrollo de un producto turístico tal vez participen los habitantes, pero por lo general no en el papel principal, donde el desarrollo de una infraestructura turística no solamente exige grandes inversiones sino también la involucración del estado. La PL puede desempeñar un papel en la prestación de servicios o también al abrir la PL misma un canal para alcanzar a los turistas por medio de pequeños proyectos (tiendas, guías, folklor o artesanías). También aquí la PL puede formar una parte de una atracción turística.

Otro extremo del panorama es una PL que en su totalidad no participe en ningún desarrollo turístico en la región. Una PL que solamente ve pasar a los turistas por su puerta, sin tener ningún contacto con ellos o que su comunidad tampoco tenga ningún provecho de la presencia de los turistas.

Estas tres variantes principales, sobre un tema con una infinidad de variaciones, son la de la PL como ella misma como atracción turística, la de la PL que participa en uno o en otro nivel en el desarrollo turístico y la de la PL que está totalmente fuera de toda participación activa y quién más bien tiene molestias del turismo.

Con esta división en tres partes en la cabeza, podemos preguntarnos qué es lo que queremos decir con la “Población Local”. En el turismo hablamos con frecuencia sobre la población local en un destino. Pero, ¿Cuál local es esa población? ¿A cuales habitantes nos referimos exactamente? La pregunta es importante, porque para las personas que directa o indirectamente estén involucradas con el producto turístico, por lo general hay mucho en juego. ¿Dónde está exactamente esa involucración? Vamos primero a mirar de cual tipos de grupos estamos hablando.

Primero que todo podemos pensar en una PL de una composición étnica y cultural muy sólida. Esto puede referirse a tribus en zonas alejadas de África o del Amazonas. Con frecuencia se trata de personas que son totalmente diferentes del turista y que por eso forman “una curiosidad”.

Así hay también grupos de pobladores que vivieron por generaciones en algún lugar, y que al mismo tiempo están formados por una composición étnica mixta y de antecedentes socio-culturales variados. También aquí nos referimos a pueblos campesinos, pero con más experiencia con el contacto con otras culturas.

Los grupos que por mucho tiempo viven en un mismo lugar y que son de una composición mixta, forman por lo general una comunidad menos estable y algunos sufren de conflictos internos. Al lado de cuantas generaciones han vivido en un lugar, podemos considerar también los casos donde toda o una parte de la población ha vivido por corto tiempo en otro lugar – no más de 2 o 3 generaciones. El sentimiento de que la región les pertenece es menos fuerte, y vemos frecuentemente que la posesión individual de tierras está más desarrollada. También aquí el sentido comunitario no es tan sólido. Naturalmente hay grupos que son una mezcla de todo; en muchas regiones esto es lo que más se ve: los llegados recientemente, personas que salieron de la ciudad y los campesinos que han vivido allí por generaciones, – una mezcla de grupos de interés – (con frecuencia conflictiva). Hay PL que casi no tiene contacto con los turistas (grupos étnicos sólidos, grupos de campesinos tradicionales, entre otros). Hay contactos que son dirigidos por la comunidad y las ganancias van a ella, pero en el caso de la comunidad mixta, solamente aquellos que trabajan en el turismo son los que reciben ingresos de él. Esto puede ser por su trabajo, por el ofrecer medios de producción o por medio de inversiones.

A veces vemos que mientras más mixto es la PL, hay más diferencia entre los partes que sí tienen contacto con los turistas, mientras otras partes no tienen ninguno. También podemos ver que mientras más alta la educación de un miembro de la comunidad, más grande es la oportunidad de tener contacto con los turistas.

Desde luego esta categorización es arbitraria y solamente un par de variaciones sobre el mismo tema. Para completar el tema de quién pertenece a una Población Local se tiene que nombrar a un grupo más: el de las grandes ciudades. Podemos preguntarnos por ejemplo a quién consideramos en París como a un habitante local – ¿La población que más tiempo ha vivido allí? ¿Cómo la reconocemos? En algunos casos por el acento o el dialecto, como el Argot en París o el Cockney en Londres. En todo caso hablamos de una pequeña cantidad de ciudadanos y podemos ver por experiencia que esta parte de la población apenas se involucra en los asuntos turísticos. En las grandes ciudades occidentales a duras pena se habla de una participación activa en el turismo de los más tradicionales habitantes. Puede ser diferente en ciudades en Asia, África o América Latina, donde dentro de la ciudad pueden vivir grupos étnicos, claramente reconocibles por sus vestidos típicos, sus atuendos u otras cosas. La pregunta es hasta cual grado estos grupos están organizados ya que frecuentemente hay mucho movimiento migratorio, en el sentido de que muchas personas se instalan y otras salen de allí. ¿Qué tan local es esta población? Puede ser una pregunta difícil de responder, porque la inmigración a las ciudades es de fecha reciente. Estos grupos de habitantes parecer participar muy poco en el turismo, o ellos tendrían que volverse un ‘’objeto’’ atractivo para los fotógrafos.

Por la importancia en el turismo de lo que es local y lo que no lo es, y a causa de la importancia de la PL para el desarrollo de la región, es bueno que reflexionemos un poco para diferenciar cuales grupos de habitantes no consideramos como población local. Los criterios no están en el terreno de la posesión de tierra, pero más bien en cuanto tiempo los pobladores han vivido en algún lugar, y hasta cual punto ellos toman parte de una economía local, de la organización de su sociedad y en la incorporación en lo que respecta a las tradiciones culturales locales. Directamente podemos diferenciar 2 grupos: una clase de población que ambula y frecuentemente depende del período de cosecha en una región y se establece allí temporalmente. Pueden ser grupos grandes y generalmente estos grupos quedan fuera de cualquier actividad turística. En algunos países podemos hablar también de grupos que se quedan un par de años en un lugar y después se van. En la mayoría de los casos se trata de grupos con una clara identidad cultural.

De una categoría totalmente diferente son los dueños de una segunda casa, por lo general en el campo y frecuentemente en zonas turísticas. La primera casa de estas personas la localizamos en la ciudad, siendo lo más frecuente esta figura. Nos podemos preguntar hasta cual grado este grupo tiene que ser considerado dentro del concepto de población local; este grupo no tiene influencia sobre el turismo mismo, a no ser que sea en el papel de turista y no el de anfitrión donde está la conexión. Luego hay un grupo pequeño de terratenientes, que no toma parte o casi no toma parte en las actividades locales. Pueden ser también regiones donde todavía existen relaciones socioeconómicas feudales. El terrateniente puede ser muy activo en el turismo, lo puede hacer por su propia cuenta y con frecuencia sin importarle el resto de la población local. En la misma balanza están las grandes compañías de inversiones y sus empleados que tienen mucha influencia en el sector turístico, pero no se cuentan entre los locales. En la misma sección están los desarrolladores de proyectos u otros profesionales que son enviados desde fuera hacia un lugar determinado. Entonces encontramos a los empleados, frecuentemente especializados, atraído por el turismo, para buscar trabajo como cocineros, meseros, gerentes de hotel y otro tipo de personal especializado del sector hotelero. Al lado de estos están las instancias gubernamentales que envían personas a esas regiones. Estas pueden ser empleados municipales, policías o miembros del sector educativo o de la salud. Seguro, si una región continúa con un cierto desarrollo turístico, esto desarrolla una corriente de inmigrantes, y esos grupos no los podemos contar como habitantes locales.

En las páginas anteriores hemos tratado de poner en el mapa a la población local, y de dar una impresión general sobre de quién hablamos y sobre de quién no. Generalizar no es siempre necesario, pero para nuestra disertación las líneas generales ya están explicadas. Nos hemos basado en criterios, como el étnico, la homogeneidad cultural o religiosa de un grupo de habitantes, por más que la PL está arraigada en su región o que tan fuertes sean los sentimientos que les pertenezcan, que tan bien esté organizada la sociedad y en cual clase de contactos puede tener una PL con los turistas.

Aún hay una aclaración que es necesaria, y esta es que se tiene que hacer una diferencia clara entre la relación de una PL con el turismo o con el turista. En el primer caso se refiere al papel de una PL con el producto turístico y la producción de este, como también con la industria turística. En el segundo caso se trata del contacto directo o indirecto con los turistas. Primero que todo nos vamos a ocupar del encuentro entre el turista y algunos miembros de una población local, mejor dicho, la confrontación entre diferentes culturas, que al mismo tiempo tiene que dar frutos para el desarrollo turístico sostenible.

El Encuentro con la Población Local

Este encuentro puede ser dividido en dos desde el punto de vista del turista:

1. El encuentro de persona a persona: Saludar o darse la mano o lo que la etiqueta local prescriba, una conversación corta, depende del conocimiento de idiomas del turista o de la PL, pagar o recibir el cambio, o aún más humano…. intercambiar una sonrisa.

 

2. El encuentro de la persona con la cultura: Una confrontación con las casas que son construidas de una manera diferente a las del turista en su país, con los colores diferentes, con los nuevos olores y platillos, con los atuendos extraños, con la música indígena o con intrigantes reliquias religiosas.

En el encuentro de persona a persona, un turista puede vivir una experiencia social; en el caso del segundo tipo se trata de una posible experiencia cultural, gastronómica, estética o religiosa. Para el primer tipo está la barrera de la lengua y de las costumbres diferentes; para el segundo esto no se ve como una barrera, al contrario, es la razón por la cual el turista llegó: Para vivir algo “nuevo”. Esto puede significar que algunos turistas consideren a la PL más como a una cultura que como a personas o individuos, como se observó anteriormente. Las personas no van de vacaciones en primer lugar, para conocer a la población local, sino para absorber su manera, su forma de vida y sus costumbres – una fuente de CalPrim entonces.

En el caso del turista, podemos ver que las experiencias vividas pueden traer una sacudida en sus marcos referenciales y que él con estos conceptos o ideas haga un reajuste, o con otras palabras, que el turista aprende. Él se ha enriquecido, uno de los puntos importantes en el turismo, y por lo que entre otras cosas uno se va de vacaciones. Entonces este enriquecimiento es ocasionado por las experiencias vividas, donde algunas de ellas pueden ser el encuentro con la población local y con otras culturas.

Ya nos hemos preguntado anteriormente hasta cual grado el turista sí quiere tener una experiencia o aprender algo. Claro que hay muchos turistas que no van de vacaciones para aprender algo, sino para relajarse o para broncearse. Esto podría ser una gran mayoría de los vacacionistas, que con sus vacaciones no buscan más que eso, y además de esto como inspiración tienen solamente evadirse de todas sus preocupaciones domésticas. En otras palabras, aquí está una vistosa cantidad del turismo, donde los genuinos motivos egocéntricos prevalecen sobre los de más idealismo. Esto último se refiere al grupo de turistas que busca el contacto con la PL para enriquecerse y se basa en razones idealistas y que puede tener motivos en lo que respecta solidaridad política, ayudar a los pobres o combinar el turismo con trabajo voluntario, basado en la hermandad de las ciudades o por ejemplo participar en proyectos de reforestación.

El elemento egocéntrico lo tenemos todos en cuanto hablamos de vacaciones, y esto puede formar una gran barrera para el contacto con la PL. Con frecuencia podemos percibir que el interés por una PL es simplemente mínimo en un turista, porque él está muy ocupado con él mismo. A menudo el turista puede tener razones hedonísticas para ir a un destino turístico, no obstante él tomará algo de las CalPrim, y algunas experiencias le quedarán, aunque esto no venga necesariamente del contacto con una PL. Aquí juega un papel la confrontación con el otro, de modo que no importan los motivos que fueran para unas vacaciones, el turista siempre querrá otra cosa de la que normalmente vive en su propio medio ambiente.

A menudo un turista está desilusionado cuando se da cuenta de que un “verdadero indígena” anda en pantalones de mezclilla y en camiseta, tomando coca cola. ¿Qué clase de CalPrim se puede tomar de eso?, ¿Por qué no andan ellos con plumas en la cabeza? Un espectáculo folklórico organizado localmente para el turista puede ser entonces una alternativa para la absorción de CalPrim. El turista siente un rechazo seguro cuando nota que la PL también usa un celular y que anda con tarjetas de crédito. Esto no lo quiere uno, porque primero que todo un turista desea recibir un sentimiento claro de que su sociedad es mejor y más desarrollada que la del lugar turístico, para tranquilidad de su propio Yo. Existe el prejuicio de que la PL tiene que ser primitiva, y en el momento en que el turista se da cuenta de que este no es el caso, tal vez él puede tener una experiencia más, pero definitivamente también una ilusión menos. ¿Cómo se atreve alguien a poner un edificio moderno en una zona donde hay típicas casas antiguas? La posibilidad de absorber CalPrim se desaparece con esto. Y ¿Por qué no es todo como en la TV? ¿Por qué es tan grande la desilusión cuando él se da cuenta de que miembros de una PL también son personas normales?

Si vamos a mirar el encuentro entre los turistas y la PL nos encontramos en tierras movedizas: la pregunta hasta cual grado está interesado un turista en una PL y en su manera de vivir, es algo en lo que no podemos tener una respuesta unívoca. Unido a esto podemos nombrar otra gran barrera por la que el encuentro entre un turista y la PL se puede quedar de una manera superficial: Los prejuicios del turista. Cada persona dispone demarcos referenciales y de información almacenada en la memoria; los conceptos culturales se encuentran entre ellos, lo que significa que el turista lleva también en su equipaje sus ideas fijas. En las maletas se hallan muchas ideas oxidadas, como en la que la PL tiene que ser pobre y en la que el turista se tiene que sentir superior sobre la PL que se encuentre en el camino. Con esto va mano a mano el fenómeno de que el deseo de tomar tantas CalPrim como sea posible pueda conducir a malentendidos, como el de la descripción de “casuchas” como “esas típicas casas de la región” – el problema de dos realidades.

Los prejuicios, esa posición tan humana en la que uno solamente ve lo que quiere ver, la deficiencia de que las observaciones no llegan más lejos de los marcos de referencia existentes del turista y la influencia de la información adquirida de antemano (buena o mala) forman todos juntos un enorme obstáculo para el encuentro (de persona a persona) entre el turista y alguien de la PL y que este sea algo más que un saludo o una sonrisa casual.

El Encuentro con el Turista

Para el turista puede haber una cantidad de obstáculos para penetrar en la PL, además uno de estos es: ¿Hasta cual punto está dispuesta una PL a enseñarle al turista algo de ella o de su cultura? Y ¿hasta cual grado está preparada la PL para eso?

Una PL no ve a menudo cómo ha llegado allí el turista; demasiado frecuentemente se toma como un hecho que los turistas vienen como “de la nada”. De repente están allí.

El complicado engranaje de redes turísticas, para que un turista llegue a un determinado lugar, está muy lejos del mundo de la mayoría de la PL. Los habitantes locales a menudo no saben cómo llegó el turista donde ellos, ni cómo se lo ganaron, ni quién mandó al turista a allí, ni tampoco cuantos turistas se pueden esperar. Con frecuencia cuando en un pueblo llegan turistas que van a ver la iglesia vieja, la visitan y después continúan su viaje, ahí se pueden preguntar por qué los turistas solamente quieren ver la iglesia y no el resto del pueblo. ¿Por qué no se queda más tiempo? ¿Por qué no se toma él un café o algo parecido? Y ¿Quién decide lo que él debe ver?

En efecto, es una pregunta interesante, porque no podemos decir que el turista mismo decide esto ordinariamente. Primero que todo está la llamada “industria” turística que lo dirige hacia ciertos destinos. Esto puede ser por medio de un operador turístico o por medio de un guía turístico, que por coincidencia señala que en tal y tal pueblo se halla una iglesia bonita. Un elemento importante que se tiene que tener entre los ojos, es que el turista (en la mayoría de los casos) no conoce el lugar a donde él va. Lo que significa, que el turista depende de diferentes fuentes de información. La entrada a esas fuentes está por lo general en el país de origen del turista (también debido al idioma). ¿Cual influencia tiene una PL sobre la información que el turista recibe en su propio idioma? La experiencia nos enseña que por lo general ni el lugar de destino, ni la PL aportan información.

El turista visita entonces una región, basado en la información y en las expectativas que fueron creadas en su país de origen y sobre las cuales una PL no ha tenido casi ninguna influencia. Si miramos muchas de las guías de viaje que han sido escritas sobre diferentes países (Lonely Planet y muchas de sus variantes), vemos de esta manera que los autores son de procedencia occidental y no pertenecen a la PL del país o de la región sobre los que están escribiendo. Más bien, en esta clase de guías se habla generalmente de “ellos” y “su”, refiriéndose a la PL. Fácilmente esto puede tener como consecuencia que las expectativas de la PL no estén ajustadas adecuadamente. Una PL no sabe bien lo que puede esperar del turista y el turismo y la información acerca de estas expectativas es de “segunda mano”, o bien de fuentes locales que también han sido informadas indirectamente. Para la PL o una parte de ella, que toma parte en el turismo de forma pasiva o no participe en nada, esto tiene que estar claro. Para la parte de la PL que sí participa activamente es muy difícil saber cómo funciona toda la maquinaria desde donde el turista les llega. De los turistas que vienen, la PL no sabe nada, o tiene que ser de su nacionalidad donde cuelgan clisés como por ejemplo que los Norteamericanos son bulliciosos y que los Holandeses son tacaños. En lo que respecta a la PL no se puede hablar de un turismo sostenible si esta PL no tiene o tiene poca influencia en esto. Así vemos esta situación como una barrera más para el contacto entre los turistas y la PL y desde otros puntos de vista continúan saliendo más obstáculos; estos nunca se acaban.

Al carecer de suficiente información sobre el turista, lo que quiere y lo que busca, con frecuencia la PL misma llena este vacío con su propia iniciativa ofreciéndoles cosas a los turistas, de las cuales se supone que tal vez les gusten. Es lógico que si esto sucede, haya una gran posibilidad de que las expectativas de los turistas sean totalmente diferentes de las que la PL haya pensado; y esto lleva a malentendidos, como tener animales en jaulas en los restaurantes o tiendas de souvenir porque es bonito para los turistas tomar una foto del animal.

Además de esto, la PL también tiene sus prejuicios y a veces piensa que todos los turistas son ricos y por eso tienden a subirles los precios. Este fenómeno se ve sin duda en relación con grupos de la PL con una sólida estructura sociocultural, pero en la PL mixta es cierto que se puede ver que hay una oferta turística más amplia, con lo que respecta también al turismo con presupuesto limitado (low-budget). También es comprensible que se consideren ricos a los turistas, porque por lo general llegan en buses lujosos, mientras que la PL en muchos casos tiene que usar un bus destartalado para su transporte público.

Los restaurantes generalmente forman un interesante punto de encuentro entre el turista y la PL, y no solamente a un nivel personal, sino también de una perspectiva cultural. Una PL tanto como los dueños de atracciones turísticas (que no necesitan caer bajo el término de PL) tratan de complacer al turista, pero entienden que hay que conservar algo autóctono para que sea posible que el turista absorba su dosis de CalPrim. Las comidas que un turista escoge demuestran con frecuencia esta ambivalencia: el turista quiere por un lado buscar algo nuevo y vivir una nueva aventura, pero por el otro lado que no sea tan nuevo porque entonces cae fuera de los puntos de referencia de él y esto causa miedo. La comida que se le sirve al turista deja ver esa ambivalencia: platos internacionales con un olorcito local, en México menos picantes, en India con menos curry o en Egipto acompañado de papas fritas. No obstante se presenta otro fenómeno en lo que respecta a las costumbres alimenticias. El deseo de los dueños de restaurantes locales de complacer a los turistas llega tan lejos, que cada vez su cocina se vuelve más occidental. Un ejemplo de esto es el papel de la papa en el turismo occidental. En muchas partes del mundo se considera a la papa como a una verdura – también en una salsa o acompañada de otras verduras – servida al lado del arroz, por ejemplo. Sin embargo, bajo la influencia del turista occidental ahora se usa la papa como base de una comida (como papas fritas o puré) y se quita el arroz. El cambio de esta costumbre comienza desde luego, a verse más y más en la casa de la PL, por lo que así puede entrar también un cambio en la dieta de esta población. Todo esto está bien, pero el contenido del encuentro entre el turista y los miembros de la PL, las ideas que cada uno tiene del otro no se vuelven más claras.

Y hablando de restaurantes: Hay casos en donde el turista piensa conocer a un PL, pero en realidad el amable mesero no es tan miembro de la PL como tampoco lo es el turista, y lo que se le sirve en la mesa al turista como algo típico, nunca será servido en la mesa de la PL. En otras palabras, al turista se le sirve y se le presenta una falsa imagen, basada en lo que la gente piensa que el turista quiere ver, cosas por las que el turista va. Por supuesto esto sucede mucho en lugares donde la PL no desempeña ningún papel, o casi no, en los acontecimientos turísticos.

Arriba ya mencionamos que los espectáculos organizados por una PL tienen que remediar este problema para que los turistas absorben por lo menos un poco de sus CalPrim. Para finalizar con el tema de los restaurantes, también podemos nombrar el fenómeno de de los restaurantes en las carreteras, las líneas ferroviarias o en los aeropuertos, donde el personal que trabaja allí, todo el día ve pasar una interminable procesión de turistas, que con toda seguridad nunca más la vuelva a ver. Un servicio personal no tiene sentido. El personal se mantiene en su propio mundo y muestra poco interés en un contacto. No obstante, un restaurante normal tendría que trabajar muy duro para crear una clientela fija que también lo recomiende; pero el mundo de los viajes donde cada día uno ve pasar a miles de personas, el personal local muestra poco interés en lo humano, o tienen que ser compañeros de trabajo. En el turismo de la PL podemos ver el mismo fenómeno: una infinita caravana de turistas que uno no va a volver a ver nunca. ¿Cuál interés personal podrá tener una PL en un turista? Los mercados locales son también un ejemplo de esto, donde la PL actúa como vendedor, y durante todo el día ve pasar montones de caras desconocidas.

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Un mercado local donde el único contacto entre la población local y los turistas es el regateo, recibir el cambio o simplemente una sonrisa.

Lo que al principio de este artículo se anunció como “el encuentro” entre un turista y la PL y como elemento importante para el desarrollo del turismo sostenible, se ha vuelto poco a poco como un terreno de incomprensión de ambos lados.

Pensando en nuestros sueños de pueblos que por medio del turismo al fin se encuentran – la obra de Micheangelo: la punta de dos dedos que apenas se tocan – nos confrontamos con la realidad de que están separados, que para alcanzar las metas en lo que respecta un desarrollo sostenible en el turismo, nos invade un sentimiento de que todavía faltan muchos puentes por tender. ¿Están las realidades tan separadas una de otra? ¿Tenemos entonces una globalización? O justamente ¿Nos separamos cada vez más?

 

 

 

 

Los Locales encuentran a Los Locales

Antes de dar comentarios sobre estas preguntas tan complicadas, se tiene que nombrar primero un aspecto que pone el asunto bajo otra luz. Hasta ahora hemos hablado del turismo desde el extranjero (mirado desde el punto de vista de una PL). No obstante tenemos que dejar caer nuestra mirada sobre el turismo nacional. En principio este movimiento turístico no es tan fácil de definir, porque si alguien visita a sus familiares en otra ciudad o pueblo, no podemos decir que esto sea turismo, pero esa línea de división no es tampoco tan clara. Estamos hablando entonces de personas que van de vacaciones en el sentido de asimilar o tomar sus CalPrim, o bien sea que son consumidores. Además de esto ellos tienen que venir desde otra región bien distinta, porque de otra manera no lo podríamos llamar turismo. El ejemplo más popular de turismo nacional es el turismo de playa y así penamos en el jalón turístico desde las grandes ciudades hasta la playa. El turista nacional tiene desde el principio la ventaja del idioma, el que también habla la PL (aunque no siempre). También en lo que respecta al suministro de información podemos pensar que los canales son más cortos y eficientes de ambos lados, y ambos, PL y turista local, sepan que lo que se puede esperar. También aquí una PL tiene que poner mucha atención, ya que se habla de turistas que buscan algo diferente de lo que les ofrecen en su casa y en su ambiente, y que desde luego se les ofrezca algo distinto, en el sentido de sus costumbres locales, platillos y otras cosas por el estilo que deberían ser mantenidas por la PL. Eso sí, hay una probabilidad grande de que el turismo nacional traiga un turismo más egocéntrico, ciertamente en el caso de los destinos de playa. El encuentro entre turistas nacionales y una PL tiene así otra base diferente que en el caso del turismo internacional.

La barrera comparada con lo “extraño” y con lo “inesperado” del turismo internacional es más baja. Al turista nacional lo consideramos menos aventurero y el estar fuera de su ambiente habitual juega un gran papel. Este turista quiere algo diferente, pero dentro de sus propias fronteras él sabe que las cosas serán solamente un poquito diferentes. Naturalmente que hay ejemplos de países enormes con rincones muy lejanos: El Amazonas puede ser una gran aventura para personas tanto de Río como de Roma, pero esto no rompe la línea del título de esta exposición. La recreación está central en muchos casos y esto significa que la PL desarrolla toda clase de actividades ya sean grandes o pequeñas para mantener al turista nacional ocupado: las ferias, el circo, conciertos al aire libre, las discotecas, etc. Esto significa que en la gran mayoría de los casos el destino turístico sólo sirve de decoración para el turista: su diversión está de primeras y su absorción de CalPrim está dirigida para vivir experiencias sociales y corporales entre otras cosas.

Otros puntos interesantes son, que la PL tiene menos prejuicios para con el turista nacional, porque es más conocido. Una PL no piensa tan fácilmente que el turista local es rico, a veces todo lo contrario, la queja es que el turista nacional no tiene tanto dinero para gastar. Las reservaciones, el suministro de información y el transporte son partes donde el turismo nacional tiene menos injerencia en la industria turística y él no es dependiente de esta industria. Los viajes en su propio país son más sencillos y la mayoría de la gente organiza ella misma todo esto. También hay en esta clase de turismo más vinculación con el cliente, porque justamente en el turismo nacional, el turista tiene la costumbre de volver al mismo lugar y también el hecho de que un hotel o restaurante tenga cierta fama, ayuda obviamente para tener más clientela. Los niveles de servicio deberían ser también muy buenos y no tan impersonales, como es el caso del turismo internacional.

En el turismo nacional aún podemos observar otro punto interesante: hay más posibilidades para una gran mayoría de una PL de participar de una manera activa en el turismo. La accesibilidad a la información sobre el turismo en la región de origen de un turista local, el contacto directo con ellos y un extenso turismo de presupuesto bajo hacen posible que muchas personas más puedan tomar parte en esta clase de turismo. Se presentan más a menudo inversiones en pequeña escala y el negocio no solamente tiene que depender de los grandes inversionistas.

Muchos de los problemas que salieron a flote del encuentro entre los turistas extranjeros y la PL, parecen que suceden en un menor tamaño para el turismo local. Desde luego que las observaciones anteriores acerca del turismo nacional son de gran importancia, sobre todo porque finalmente podemos ampliar en algo el término del turismo nacional, y también podemos involucrar a los países vecinos, porque en muchos de los casos hay un contacto razonable entre ellos. La gente sabe mucho del otro, el turista puede arreglar muchas cosas él mismo, o bien sea que la industria turística desempeña un papel más humilde. También la clase de turistas de los países vecinos se parece más al turista nacional que al viajero internacional (occidental).

El turismo es demasiado diverso como para dividirlo en 2 partes: turismo internacional versus turismo nacional. Hay infinidad de variantes y de mezclas en este tema. No obstante por mostrar estos 2 polos opuestos se aclararán en algo nuestras preguntas sobre el turismo sostenible y sobre el papel del encuentro entre el turista y la PL en él.

Se puede aclarar algo si miramos 2 balnearios en Latinoamérica: El Mar del Plata en La Argentina y Cancún en México. El primero fue desarrollado como destino de playa para la población de Buenos Aires y el segundo en un principio para el turismo internacional. El primero tiene una fuerte participación de la PL de todos los niveles, el segundo casi no conoce más una población local original y si esta se encontrara en esta región, no participa en ninguna parte del acontecer turístico.

En otras palabras en Cancún el turismo es manejado por los inversionistas internacionales y por inmigrantes locales. El Mar del Plata ofrece primero que todo diversión hecha por los argentinos para los argentinos, y por eso el desarrollo turístico es mucho más dirigido por iniciativas locales. El encuentro en Cancún entre los turistas y lo que parece una PL, padece de todos los defectos anteriormente descritos. En el Mar del Plata un hotelito pequeño puede poner un anuncio en un periódico nacional, 2 renglones son suficientes para que el lector sepa más o menos cual clase de hotel él puede esperar. En Cancún los hoteles poseen sus enormes páginas web, que se ven preciosas, pero que no dicen nada en especial.

¿Quienes están detrás del Encuentro?

Para que quede claro que hay dos extremos y cómo trabajan ellos. Pensando en un desarrollo turístico sostenible se ofrece la opción de que el turismo nacional (con la participación de los países vecinos) tiene un futuro para la PL más fácil de manipular. No obstante aquí no se acaba el debate. El turismo internacional y sobre todo el intercontinental han tenido un auge enorme lo que también es válido para las vacaciones a lugares lejanos.

Anteriormente ya nos hemos atrevido un par de veces a decir que la “industria” turística es una importante fuente de información, lamada la información focalizada, y que el turista debe apoyarse en ella en una gran parte. El suministro de información no solamente se refiere a los datos y a los hechos de un país o de un específico destino turístico (desde el punto de vista de la industria turística) sino también a dar una dirección específica de la información suministrada hacia los determinados destinos turísticos. Esto tiene que ver entonces con la extensión de lo que llamamos la “industria” turística, y esta puede abarcar a los operadores turísticos, las agencias de viajes locales en los lugares de destino como las del país de origen; pueden ser las compañías de aviación, los trenes, los buses, los editores de guías de viajes, las compañías de seguros, etc. En este juego hay muchos actores involucrados que en cierta medida influyen en el turista para la elección de sus vacaciones, pero también influyen en la presentación de la información y en la ejecución de su viaje.

Las oganizaciones de viaje hacen estudios completos del mercado de los turistas y determinan cuales tipos de vacaciones están de moda, y que es lo mejor que se le pueden ofrecer a él. La “industria” turística mira cual tipo de experiencia busca el turista y en cual mercado. Vacaciones de playa, vacaciones de aventura, caminatas, en grupos o individuales, son todos mercados a los que los operadores turísticos, las agencias de viajes o las compañías por internet se enfocan. En algunos casos el producto deseado todavía tiene que ser creado antes de poder venderlo. Esto forma uno de los eslabones que une a la “industria” turística con el producto turístico: el dirigir el desarrollo mismo de los productos turísticos. Esto sucede en 2 niveles: Por un lado por el contacto directo con una PL o a veces con desarrolladores locales; y la otra posibilidad es que la “industria” turística tome el desarrollo de proyectos en sus propias manos. Hay por ejemplo muchos destinos de playa que son dominados por cadenas hoteleras internacionales.

Muchas instituciones de la industria turística tienen una idea clara de la clase de experiencias que se deben ofrecer y tratan de trabajar junto con las personas involucradas en el producto turístico para crear una posible absorción de CalPrim. Así nos podemos referir a grandes infraestructuras como baños termales o pistas de esquí, aunque también pueda ser en pequeña escala. Para esto último también se puede pensar en la oferta cultural y el posible consumo de CalPrim se hará posible por medio de espectáculos, presentaciones de danza, desfile de vehículos típicos, por ejemplo. Desde la industria turística pero más desde el lado del producto turístico (pero sí de los que no pertenecen a la PL) también se toman iniciativas para involucrar a la PL con el turismo. Visitar escuelitas locales para donar lapiceros y lápices se encuentra entre una de estas iniciativas. Otra oportunidad que a veces se le ofrece al turista (pagando naturalmente) es la de comer en una de las casas locales. Esto es una especie de mirar adentro, donde se espera que el turista tenga una experiencia más, igual a la PL, aunque esto no esté claro.

Otra manera de mostrarle algo típico al turista es alquilar orquestas y grupos de danza en los hoteles. Todas estas iniciativas vienen de la industria turística y por otro lado del producto turístico, pero no del lado de la PL. ¿Por qué esta afirmación categórica? Los conceptos básicos, que maneja la industria turística, son el anticiparse a los prejuicios de un turista, donde el lado egocéntrico prevalece durante sus vacaciones. Desde luego que los criterios cambian si miramos a los grupos más idealistas de los vacacionistas, de los que se espera que quieran aprender del encuentro con la PL. La importancia de este punto es, que lo que importa es saber ver cual realidad quiere ver el turista. A pesar de que un turista se deja llevar por lo que a él se le ofrezca, queda el punto que un turista ve lo él quiere ver o lo que él puede ver. Es interesante observar que lo mismo sucede por el lado de la PL: uno de ellos nota solamente las camisetas chillonas, los pantalones cortos y las gorras raras que lleva el turista, el otro se fija en el costoso carro de alquiler que el turista maneja, y el tercero ve solamente a un bullicioso y arrogante grupo de vacacionistas, mientras que el cuarto solamente ve cuanto les puede sacar a ellos.

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El Trusimo al revés: un padre local que toma una foto de una turista con los hijos de él.

También debemos mencionar lo que se llama el Turismo al Revés: la gente local que quiere tomar fotos de los turistas.

 

 

 

 

 

 

La Sostenibilidad del Encuentro

Desde el punto de vista de un desarrollo sostenible, hay diferentes factores que dificultan la participación de una PL. Como lo hemos visto, generalmente es el mismo turista quien no está listo para eso y además la industria turística con la complicidad de esta parte del producto turístico no producido por la PL, tiene algo que ver en que de ese encuentro de persona a persona no salga nada. La PL está dominada en su gran mayoría por una inseguridad en saber lo que está pasando en el turismo internacional y tiene poco control sobre los “medios de producción”, pero sí sufre de las consecuencias del turismo: contaminación, la inmigración a esa zona, el alza en los precios, la falta de agua, etc. Por el otro lado puede beneficiarse de las mejoras en la infraestructura: mejores carreteras, clínicas, bomberos, escuelas, bancos, etc. Estos son asuntos externos, que sin duda alguna son bienvenidos, pero donde la PL casi no tiene ninguna influencia. En lo que respecta a la sostenibilidad, en realidad el encuentro entre un turista y una PL no juega ningún papel. Lo que una PL necesita es una mejor entrada al suministro de información del turista, más entendimiento sobre los medios de transporte, más posibilidades para tener contacto directo con los turistas (internet), una mayor participación en el producto y aún una mayor influencia en las decisiones gubernamentales, de los inversionistas y de los desarrolladores de proyectos.

La realidad de la vida cotidiana, como el trabajo en el campo o en compañías, la visita a un templo o a una iglesia, como también casarse y tener hijos, la guarda uno para sí mismo y no la comparte con extraños. El significado del sol o de la luna en la vida y los símbolos con los que uno se rodea, todos ellos forman parte vital de una sociedad, y solamente de esa sociedad. Si queremos mirar al encuentro de la PL con el turista, los conceptos de sostenibilidad, inspirados por la conservación de nuestro planeta, el bienestar de las personas y de su desarrollo económico, todavía aplican, pero lo humano, la cultura y todo lo queremos, están en un plano mucho más amplio – están anclados en la Historia. Por eso, una de las principales conclusiones es que en todos los tiempos tenemos que dejar a todo el mundo en su propio honor y en su propio orgullo.

Regresamos a la imagen de una mujer con balde de agua en su cabeza, que nos pasa con su contoneo suave. El flash de una cámara fotográfica la hará titubear por un momento, pero ella continuará su paso. El turista se voltea satisfecho. Algún día ¿Se dará cuenta él de cómo la escasez de agua influye en la vida?

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