Por mucho tiempo el turismo vacacional se encuentra controlado por el pensamiento netamente económico y las investigaciones sociológicas. En esta página web se mantiene una visión más balanceada: los turistas mismos y el encuentro con su destino vacacional. Los turistas toman lo que se les ofrecen y lo usan para sus propios propósitos; son precisamente estos propósitos los que nos interesan y más que 25 artículos en esta página web tratan de eso: el turismo de los turistas. Agregué un artículo nuevo sobre "el cambio climático" dentro del rubro "Turismo" (julio 2020).

En febrero 2020 agregué un artículo nuevo en el rubro "Turismo" con el título "La Fenomenologia y el Turismo".

Tema: El Turista

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Motivación en el Turismo

Todos los derechos son del autor Marinus C. Gisolf. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin mención de la fuente.

Necesidades, motivos y motivaciones en el turismo

 Introducción

       A lo largo de la historia de la humanidad siempre ha existido el elemento social de querer escapar temporalmente de todo, dejando el ambiente cotidiano como principal motivo, sin preocuparse demasiado por el sitio al cual ir; preferiblemente, eso sí, a un ambiente más agradable del que envuelve la rutina diaria. En el caso del turismo este motivo constituye la base para el deseo de viajar e incluye la generación de una necesidad. En este artículo se tratarán los diferentes niveles motivacionales que hacen que las personas se vayan de vacaciones, así como su interacción e influencia en el turismo y sus variables de mercado.

Las necesidades

Las necesidades, motivos y motivaciones son los motores de la conducta humana y, por lo tanto, son vitales para activar los mecanismos que mueven el turismo. El motivo se da cuando una persona tiene un impulso que genera una necesidad, que a su vez crea una sensación de insatisfacción que no desaparecerá hasta que dicha necesidad sea satisfecha. En la satisfacción de toda necesidad se haya involucrada una inversión de energía en una dirección determinada. La sed y el hambre son buenos ejemplos de necesidades primarias (q47).

El razonamiento acerca de la conveniencia de un viaje es interno y está relacionado con la pregunta del porqué viajar, mientras que las motivaciones más específicas determinan las respuestas a las preguntas de dónde y cómo quieren viajar (q154, q29). Además, las necesidades y motivos de viajar apuntalan las primeras expectaciones y pueden influenciar el resultado final de las vacaciones, resultando mejor o peor de lo esperado en comparación con las necesidades satisfechas. Obviamente, una vez que una necesidad de viajar ha sido satisfecha deja de existir.

Desde el punto de vista académico, este tema de las necesidades de viaje puede ser abordado desde diferentes disciplinas, tales como la psicología, la psicología social y la antropología. Varias teorías han sido desarrolladas y un número de modelos han sido diseñados para este propósito. En el año 1943 el psicólogo humanista Abrahan Maslow, publicó un modelo de los elementos motivadores siguiendo una estructura jerárquica piramidal ordenada en cinco niveles (q29: p141)

1. Necesidades fisiológicas (en la parte inferior de la pirámide);

2. Necesidades de seguridad física y psíquica;

3. Necesidades de pertenencia social, afecto y relación;

4. Necesidades de estima y reconocimiento social;

5. Necesidades de autorrealización y desarrollo personal (en la parte superior).

Esta teoría ha sido sin duda la que posteriormente ha tenido más aplicaciones en el campo del estudio de la motivación turística y entre estas tenemos la aplicación elaborada por Pearce (q156). A partir del modelo de Maslow propuso una adaptación incorporando el factor de la experiencia turística misma. Los niveles de motivación turística, según Pearce, quedan ordenados de la siguiente manera:

 1. Necesidad de relajación (descanso / actividad)

2. Necesidad de estimulación (seguridad / emociones fuertes)

3. Necesidades sociales (de familia y relaciones íntimas de amistad)

4. Necesidades de autoestima (desarrollo personal, cultural, histórico, medioambiental)

5. Necesidades de autorrealización (búsqueda de la felicidad)

Aquí es importante señalar que este modelo está basado en conceptos occidentales, sin embargo, existen muchas partes del mundo donde la vida comunal predomina y el objetivo supremo de las necesidades no es la autorrealización individual, sino el servicio a la comunidad.

 Motivos y motivaciones

Dentro del contexto de los factores motivacionales a la hora de viajar, los conceptos de empuje (‘push factor’) y de arrastre (‘pull factor’) son los más usados (q35).

Existen en el turismo los llamados motivos externos, que pueden influenciar al turista arrastrándole hacia una determinada motivación y posteriormente a una decisión. Los destinos turísticos tratan de atraer a los turistas potenciales y esta fuerza social se puede convertir en un factor de arrastre para que un individuo establezca un motivo para viajar, así como una motivación más específica para seleccionar un determinado destino. Los factores de arrastre provienen tanto del destino mismo, como de varias situaciones turísticas extrínsecas, tales como el clima, recursos históricos y la comodidad. Los factores de arrastre están relacionados con el sentimiento de privación y como tal evocan un deseo y, por consiguiente, se trata de sentimientos subjetivos y socialmente construidos.

También tenemos los motivos intrínsecos, claramente relacionados con los deseos intangibles del viajero: impulsos acaecidos dentro del interior de la persona y que se conocen como los “push factors” o factores de empuje. Contrario al sentimiento de privación que dejan los factores de arrastre, los factores de empuje se relacionan con una carencia de cosas imprescindibles para conservar la vida. Una falta de descanso puede conducir a una situación de fatiga que a la vez genera una necesidad de viajar.

Se puede distinguir diferentes estratos motivacionales. Los motivos son más generalizados y año tras año, según sean sus necesidades, la gente de las sociedades occidentales genera diferentes motivos para irse de vacaciones. Luego está la motivación, la cual ayuda a determinar tanto el destino como el tipo de vacaciones (q154). El motivo para viajar se deriva de la introspección (factor de empuje), pero la motivación más específica que generalmente se basa en el motivo viaje se inspira en influencias externas o factores de atracción. Es esta visión sobre los motivos y las motivaciones es la que se utiliza en este sitio web.

Además, la mayoría de las personas no se decantan por un motivo en particular, sino que se definen gracias a una serie de alternativas en las que se conjugan tanto motivos como necesidades, complicando aún más las cosas. Bien puede ser que los miembros de un mismo grupo, haciendo las mismas actividades, estén satisfaciendo disímiles necesidades, o ser impelidos por motivos distintos. Finalmente, las necesidades iniciales y los motivos pueden desempeñar un papel dominante en el turismo, pero no son los únicos percutores que determinan la conducta de los humanos, también desempeñan un muy importante papel las influencias sociales, las concepciones culturales y las creencias religiosas (q33, q157) tal y como se mostrará más adelante.

 Escape, búsqueda y deseo

Los profundos cambios acaecidos en la sociedad en la forma de experimentar el tiempo y el espacio, como consecuencia de la globalización acelerada, nos han conducido a un nuevo cuestionamiento de nuestra identidad, del yo interno y del lugar que la gente ocupa en el mundo (q36). Además, la forma en como la gente experimenta la vida ha conducido a una especie de pérdida de identidad. El trabajo y los roles sociales actuales imponen rutinas monótonas y limitantes que dificultan cada vez más la auto-realización de los ciudadanos en el mundo occidental (q110).

Es en este contexto que el desarrollo de necesidades de viaje se refleja en el rápido crecimiento del consumismo, aumentando la inseguridad tanto sobre la identidad propia, como del lugar que la gente ocupa en el mundo. Las diversas motivaciones que los potenciales turistas generan tienen una influencia directa sobre el tipo de vacaciones. Crompton (q33) basó sus teorías acerca de los motivos de viaje en dos líneas principales: la necesidad de escapar (de la estresante vida occidental o del ambiente de trabajo) y la búsqueda de lo nuevo, de lo no experimentado. Aunque la gama de motivos de viaje es tan amplia como el número de personas vacacionando, en este artículo utilizaremos tres grupos principales basados en los elementos de escape, búsqueda y deseo.

 Escape

El turismo ofrece una liberación de la represión que produce el trabajo y otras obligaciones. Significa, además, un escape de los roles sociales tradicionales, implicando la libertad de gastar el tiempo como se desee. Se puede decir, efectivamente, que el turismo es la “anti-estructura” de la vida occidental y se puede ver más como escape que como búsqueda de nuevos horizontes (q103).

La carencia de ciertas cosas necesarias para la sobrevivencia es lo que origina esos motivos de viaje: una persona puede tener la fuerte sensación de que carece algo y no podrá continuar hasta que lo consiga. En términos turísticos, y aunque suene un poco áspero, para muchos el hecho de tomar unos días libres es requisito primordial para la sobrevivencia, y moverse a un sitio diferente del habitual es la única solución posible. El motivo primario del viaje es el querer escapar temporalmente de todo, dejando la escena doméstica atrás, sin darle demasiada importancia al sitio al cual se ha de huir, el cual, de preferencia, será mucho más agradable que el sitio en que se desarrolla la cotidianidad. Los modelos piramidales, diseñados tanto por Pearce como por Maslow, reflejarían en este caso los estratos más bajos de las necesidades, ubicados en la base de la pirámide.

El primer requisito del concepto de escape es tomar distancia del ambiente doméstico. Es como vivir entre dos realidades: una que queda atrás, en el entorno familiar y la otra que se experimenta en el destino, donde uno se encuentra físicamente presente, pero no como una parte de él; es como ubicarse en el umbral mismo de dos situaciones, un estado intermedio, también conocido como estado liminal. El distanciamiento con respecto del entorno familiar durante el período en que el individuo se define como turista se refiere a una situación liminal espacial, donde las playas, curiosamente liminales (situadas entre la tierra y el mar) son los sitios preferidos. Abandonar temporalmente el ambiente laboral parece ser uno de los motivos más importantes. Cada año, por ejemplo, miles de turistas italianos llegan en vuelos chárter a Cuba, por una estancia de diez días en un balneario de lujo con personal que habla italiano, que sirve comida italiana, con canales de televisión y estaciones de radio en italiano. El elemento de escape se refiere a una liminalidad relacionada con el espacio y no implica ningún distanciamiento definitivo del ambiente social doméstico. Hay otros ejemplos los que los turistas abandonan su estatus social y con ello se abren a la oportunidad de satisfacer necesidades ubicadas en el tercer o cuarto nivel dentro del modelo piramidal de Pearce. En ese caso estamos refiriéndonos a aspectos más propios y particulares de los turistas: su bienestar corporal y espiritual.

 Búsqueda

Los motivos y las necesidades para viajar pueden deberse, también, a un deseo interior de querer aprender cosas nuevas, impulsado más que nada por aquellos factores de arrastre que traen consigo ese tipo de promesa. Este tipo de turista tiene una idea bastante clara de dónde quiere ir y, por lo general, no se aleja desde su ambiente doméstico (como si es el caso de aquellos que optan por el escape) sino viaja hacia un destino ya determinado. Su necesidad básica surge de una sensación de deficiencia con respecto a ciertos elementos que no halla en su ambiente regular. Esta deficiencia (contrario a una carencia) es subjetiva y fruto de una construcción social. Si el turista no es capaz de satisfacer esta deficiencia (con su correspondiente necesidad), tendrá que buscar otras maneras de seguir adelante.

Una vez en el destino el viajante abdica de su estatus social y se entrega por completo a la práctica liminal de mirarse, sentirse y juzgar como un turista. El deseo de querer aprender cosas nuevas, de experimentar diferentes culturas, de descubrirse a uno mismo, tanto interna como externamente, es parte de esta búsqueda personal. Aquí se habla de los estratos superiores dentro de los modelos de Maslow y Pearce.

La manera en que los turistas asumen esta realidad, lejos de los obstáculos que implican las obligaciones sociales y sus consecuencias, les permite lograr una más libre absorción de sus impresiones, con la consiguiente transformación de estas impresiones en experiencias. El elemento de búsqueda está relacionado con el hecho hallar una satisfacción psicológica a través de un viaje a un destino que es distinto del entorno familiar (q157). El turismo cultural está basado en el concepto de búsqueda y, además, se refiere a experiencias espirituales o religiosas. La búsqueda de uno mismo y de la identidad que lo define, son importantes fuentes de inspiración para el viajero dentro de una sociedad donde cada vez es más difícil lograr esta indagación interna. El distanciamiento con respecto del entorno familiar puede inducir igualmente a otro tipo de efectos. Una vez que las presiones sociales originales han sido liberadas durante las vacaciones, los turistas pueden disfrutar de ciertas prácticas no habituales en su ambiente doméstico, satisfaciendo así algunas de sus necesidades. Incluso el lado oscuro de la naturaleza humana puede aflorar con la práctica de ciertos tipos de turismo, como el sexual, por ejemplo.

 Deseo

Los deseos específicos que se quieren experimentar son una fuente totalmente diferente de motivos para emprender un viaje. Se trata de temas especializados que están más o menos definidos. Pueden fundamentarse sobre asuntos tangibles, tales como un pasatiempo específico (observación de aves, por ejemplo), un interés cultural (asistir a conciertos de cantantes famosos) o eventos deportivos. Otro ejemplo es el turismo médico. Aquí lo importante es viajar pero no lucir como un turista. Los viajantes no se distancian de estatus social y la idea de situarse en el umbral entre dos culturas no desempeñan un papel preponderante, por lo que el elemento limininal desparece. Los turistas saben lo que quieren y se proponen una meta o misión clara y definida, mientras la fuente motivacional es el deseo y como tal no corresponde directamente a una carencia o deficiencia alguna.

El deseo, como motivo principal de viaje, también puede estar relacionado con elementos intangibles, como serian ciertas emociones o experiencias espirituales profundas (el éxtasis o la angustia son claros ejemplos de ello). El llamado turismo oscuro ha experimentado una rápida expansión en el nuevo milenio, donde las experiencias negativas derivadas de desastres o de antiguos campos de concentración por ejemplo, pueden dar lugar a la experimentación de emociones extremas que han sido previamente seleccionadas y que son susceptibles de ser controladas.

El cuerpo, las emociones y el yo

Las necesidades y motivaciones para viajar dependen del estado anímico de cada individuo, su posición dentro de la sociedad y el ambiente social que le rodea. Esto quiere decir que los motivos para viajar pueden cambiar según los cambios que ocurren dentro de la sociedad o de la vida privada de cada uno. Los distintos cambios en el comportamiento turístico son causados, fundamentalmente, por las tendencias posmodernas que influyen cada vez más a las diferentes sociedades alrededor del mundo. Una de sus manifestaciones más importantes dentro de los rápidos e intensivos canales de comunicación y transporte es, precisamente, la compresión del tiempo y del espacio.

La vida parece ir más rápido y la presión resultante se siente sobre todo a nivel de la falta de autorrealización, autoconocimiento y autenticidad. Otra consecuencia parece ser que los factores racionales han comenzado a controlar a los no racionales (emociones, sensaciones corporales o espontaneidad) dejando muy poco espacio para la satisfacción de estos últimos (q110).

Esto ha estimulado un cambio conceptual en las necesidades, la prioridad parece no ser tanto el escape del ajetreo cotidiano, como sí la búsqueda interna de uno mismo, donde el ambiente liminal parece ser el más adecuado.

Una de las consecuencias de esto es que el desarrollo de necesidades y motivos de viaje es un fenómeno cada vez más repetitivo. Varias veces al año se puede observar como renace el impulso de desear tener un tiempo libre para poder satisfacer esas necesidades; tiempo libre que, dentro de las sociedades del primer mundo, es cada vez mayor con respecto al tiempo dedicado al trabajo.

Durante el siglo XX los turistas potenciales dependían en gran parte de los mercados turísticos, pero a partir del año 2000 se observa un rol más activo de estos en la definición de sus vacaciones. Los motivos y las motivaciones están más orientadas hacia las necesidades y los deseos de los turistas. La interacción entre los mercados y los usuarios plantea varias interrogantes: ¿Ha provocado el surgimiento de nuevas necesidades un aumento de la oferta turística? O por el contrario ¿es la gran gama de ofertas lo que ha causado el nacimiento de estas necesidades?

La respuesta puede estar en algún punto intermedio: El consumismo ha aumentado enormemente en las sociedades occidentales, jugando un papel predominante, generando así una necesidad de consumir basada en una supuesta deficiencia que no existía antes (q151). Esta necesidad podría, al mismo tiempo, estar relacionada con las tendencias de moda. En una sociedad consumista lo importante no es saber si conduzco un auto, sino, el tipo que auto que manejo. En consecuencia, más que satisfacer una necesidades se trata de mostrar una imagen de éxito y prestigio, elementos que también pueden funcionar como motivos para emprender un viaje (q151).

Podría decirse, entonces, que esta preocupación por el consumo hace que el turismo, debido a su naturaleza (basada el consumo de artefactos y ambientes diseñados para clientes foráneos) no es más que una actividad arquetípica del posmodernismo (q62). Sin embargo, este alto grado de consumo puede convertirse en un fenómeno opresivo para cualquier comprador, ya que, por un lado, el consumidor no puede vivir sin practicarlo, pero por otro, sueña con escapar de él, aunque solo sea durante sus vacaciones.

En turismo es difícil determinar si la ley de oferta y demanda es la que define el mercado. Cambios en los mercados se han vuelto accesibles a través de cambios en las conductas de los turistas. Esto significa, en términos prácticos, que se está produciendo un cambio lento hacia el turismo individual en detrimento del turismo masivo o grupal. Esta última opción se relaciona principalmente con el elemento del escape, mientras que los turistas individuales necesitan más que eso como motivo para realizar un viaje. En consecuencia, cuando los turistas salen en busca de una autenticidad personal se hace necesaria una ruptura completa de los lazos que lo atan a su ambiente habitual. Los viajeros individuales cuentan con una más amplia oferta de opciones turísticas, tanto, que actualmente existe, dentro de la actividad turística, un nicho de mercado para prácticamente cualquier actividad humana.

En el siglo XXI los destinos turísticos se seleccionan, cada vez más, sobre la base de las actividades que se pueden ofrecer y la motivación para seleccionar un destino, a diferencia de antes, dependerá más de esta oferta que de los factores de atracción tradicional, como la fama. A menudo, la imagen de un lugar no es, por sí misma, suficiente motivo para atraer a los visitantes. En otras palabras, la selección del destino vacacional se fundamenta más en aquellas actividades que involucren una experiencia, de ahí que los turistas estén interesados en realizar más de una actividad específica durante su permanencia en el destino. Hoy en día los turistas son capaces de satisfacer un amplio rango de necesidades, mientras que a finales del siglo XX apenas si podía satisfacer un número limitado de ellas.

Esta transformación bajo circunstancias liminales en relación con la búsqueda de motivos para emprender un viaje, corresponde, cada vez con mayor frecuencia, con cierta noción de bienestar, esto quizá como consecuencia de las limitantes físicas que se encuentran en los ambientes laborales de Occidente. Durante la pasada centuria, las necesidades y motivos de los viajeros se enfocaban en la distancia que se podía establecer entre el destino y el sitio donde se vivía, pero hoy en día son cada vez aquellos que se sienten inclinados a redescubrir su propio cuerpo, a considerarlo como parte de la definición integral que tienen de sí mismos.

Como consecuencia, es posible observar una creciente necesidad por tener acceso a sitios lujosos y confortables, lo cual se traduce en el uso de spas, centros de bienestar y cada vez más lujosas habitaciones en hoteles de 4 o 5 estrellas. Otra tendencia observable es la de tomar vacaciones de corta duración, lo cual puede estar relacionado más con factores de deficiencia y no de carencia. Las condiciones económicas de Occidente son todavía favorables y bastante gente puede permitirse el viajar regularmente.

El deseo, como principal factor motivador para tomar unas vacaciones, ha dado como resultado un número creciente de viajes temáticos de naturaleza grupal, concentrándose en ciertas especialidades, tales como observación de aves, orquídeas o fotografía. A nivel espiritual hay igualmente más opciones, tanto grupales como individuales, a través de cursos de yoga o reiki, impartidos casi siempre en entornos naturales.

 Observación final

Las explicaciones presentadas aquí sobre las necesidades, motivos y motivaciones sirven como base para aumentar la comprensión acerca de la conducta de los turistas, así como de los cambios a los que están sujetos. Los conceptos relativos a las necesidades y motivaciones son complicados, porque incluyen razonamientos relacionados con la conducta y las actitudes en general. Lo que se ha propuesto en este corto artículo es un modelo simplificado, que perfectamente puede reflejarse muy bien en la práctica.

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3 Respuestas a “Motivación en el Turismo”

  1. Hola buenas, el articulo es muy interesante, estoy trabajando en un proyecto de sostenibilidad y necesito definir los tipos de turistas que existen, haciendo especial atención en los turistas responsables o sostenibles, si hay alguna segmentación de este mercado.

    Muchas gracias

  2. muchas gracias.por la información me pareció muy interesante, ademas esto me ayuda mas a comprender este tema

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Información y los Turistas

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TURISMO E INFORMACION

Introducción

       La característica más importante de una atracción turística es que esta es “consumida” en el lugar de destino, lejos del domicilio del cliente. Esto significa que, para lograr su consumo, el cliente debe primero desplazarse hacia el producto, lo cual resume la esencia de lo que llamamos turismo: alguien moviéndose hacia un sitio en donde se halla una atracción turística de algún tipo, tal como un balneario de playa, unas pirámides indígenas, un concierto, una reserva natural o un evento deportivo. El turista viaja hacia el producto que desea experimentar (consumir).

       En turismo, el momento más sublime es cuando los turistas empiezan a vivir una experiencia, en otras palabras, cuando inician el consumo de Calorías de Primer Impacto (Calprim). La admisión y procesamiento de Calprim conducen hacia una experiencia, que es precisamente lo que un turista busca como resultado final de lo que está viviendo. Los turistas desean tener una experiencia, la cual solo se alcanza si utilizan sus sentidos y absorben Calprim, para luego procesarlo y transformarlo en una experiencia interior. De hecho, el turista paga por la posibilidad de consumir calprim, cuyo procesamiento inicia desde el comienzo mismo de su viaje, cuando cierra la puerta de su casa tras de sí. Las Calprim pueden ser consumidas durante el viaje que nos lleva al destino vacacional, cuando arribamos al mismo, y finalmente, cuando alcanzamos la atracción principal (Fuente Principal de Calprim), la cual es la razón principal por la que nos movilizamos a ese destino en particular.

       Cerca es posible encontrar atracciones turísticas adicionales de menores dimensiones desarrolladas para ser usadas por los turistas, conocidos como Fuentes Secundarias de Calprim. Aparte de estas se halla todo el entorno que rodea la vida diaria de la localidad, y que es capaz de generar toda una serie de experiencias que pueden ser interesantes para los turistas, y que por el hecho de compartirse con la población local, se conocen como Fuentes Compartidas de Calprim. Otra admisión de Calprim pueden ser producto de encuentros casuales o acontecimientos repentinos, por lo que se dice provienen de una Fuente Incidental de Calprim (inclusive hechos desagradables como un accidente se incluyen dentro de esta categoría) A fin de crear las oportunidades para que los turistas visiten un destino y consuman Calprim de algún tipo, muchas organizaciones de viajes se valen de la divulgación publicitaria para vender “experiencias posibles” (también llamadas productos turísticos). En el proceso se involucran agencias de viajes, operadores turísticos, hoteles o publicaciones especializadas (guías de viaje). En resumen, el turismo consiste en un gran número de gentes, organizaciones, hoteles u otro tipo de establecimientos similares; así como diferentes medios de transporte, que conforman una compleja red de funciones y relaciones comerciales, personales y administrativas. Los turistas también son parte fundamental de esta red.

       El turismo consiste de un numero de elementos esenciales, entre ellos tenemos el tiempo de permanencia (mínimo una noche, máximo un año) y la movilidad. El primero es arbitrario, pero generalmente aceptado (Organización Mundial del Turismo). La movilidad, por el contrario, es inherente al acto en sí, ya que para ser considerados como turistas las personas tienen que viajar a un sitio que está alejado de su ambiente doméstico, de otra manera no pueden ser catalogadas como turistas. Viajar, por lo tanto, es un componente mandatario del turismo. Al mismo lado, el viajar es una acción voluntaria en el turismo, lo cual marca una diferencia con respecto a los turistas y los demás viajeros en general.

       Existe un tercer elemento obligatorio: el suministro de información, el cual es parte inherente de la actividad turística por exactamente la misma razón que los turistas viajan a regiones del mundo que les son parcial o totalmente desconocidas. Los turistas deben estar informados acerca del destino que desean visitar. Es un elemento de vital importancia, ya que inclusive la decisión misma sobre qué sitio visitar, está basada en información. Una entusiasta historia contada por los vecinos, o el observar un hermoso filme sobre la naturaleza, puede inclinar la balanza en favor de un destino vacacional en particular. Prospectos y guías para viajeros, así como programas de TV y novelas ambientadas en lugares exóticos, pueden ser fuentes de consulta para escoger un destino y averiguar detalles adicionales acerca de su infraestructura. Independientemente de si un turista monta a una bicicleta y empieza a viajar sin nada más que su mochila y una pequeña tienda, o de si reserva un plan vacacional completo a través de una agencia de viajes, la información le será vital y por lo tanto constituye una parte inseparable del turismo.

Información

       El concepto de información abarca mucho terreno y es usado en muchas disciplinas científicas, cada una de las cuales la interpreta según su campo de acción (informática, matemáticas o filosofía, por ejemplo) En general, podemos decir que la información contiene datos que son de interés o que tienen algún sentido para alguien; en otras palabras, estamos hablando de datos significativos. El término “dato” es otro concepto abierto a muchas interpretaciones, pero nos atendremos a la definición que establece que los datos son hechos supuestos con respecto a alguna diferencia o falta de continuidad dentro del contexto mismo. O sea, una bolita roja de una caja que contiene cientos de bolitas rojas, no es un dato porque no marca una diferencia. Los datos por si mismos no son información, pero se transforman en ella cuando tienen un significado especial para el receptor. Un número telefónico no es más que una serie de dígitos, pero se transforma en información cuando el receptor lo reconoce como un número de teléfono, se da cuenta a quien puede acceder y sabe cómo usar el aparato. Cuando alguien no tiene este conocimiento, o no tiene acceso a un teléfono del todo, el número no es más que un dato solitario.

       Lo que debemos comprender es que cualquier cosa que nos pase, o que suceda a nuestro alrededor es una posible fuente de información. Todo depende de si tenemos una razón particular para extraer determinado hecho o acontecimiento de su contexto para ser presentado por sí mismo. Esto también significa que para ser reconocida como tal la información tiene que ser de interés específico para alguien. Cuando un turista se sorprende porque un gavilán vuela justo frente a sus ojos está reaccionando ante un acontecimiento que contiene información significativa para un observador amante de las aves, pero de poco valor para el habitante promedio de una gran ciudad.

       La información puede fragmentarse en Instruccional y Factual. La primera tiene que ver con la transferencia de conocimiento, en tanto que la segunda se refiere a hechos o situaciones concretas y puede dividirse en Verdadera o Falsa; la primera nos provee de información real, en tanto que la otra nos conduce tanto a la desinformación (intencionalmente falsa) como a la mal información (falsa sin intención).

       Un conjunto de información transmitida con una meta especifica puede ser llamada “mensaje”. Este mensaje puede contener información en diferentes niveles. Sin embargo, si este mensaje se presenta en un idioma que es desconocido para el receptor podemos suponer que la transferencia de información será nula. La información, por lo tanto, es un asunto subjetivo.

       Otro problema que puede provocar disturbio en el flujo de información es el ruido. Tenemos dos tipos de ellos, el externo, cuando la transferencia de información se ve afectada por sonidos exteriores al receptor (una calle muy transitada, por ejemplo), y el interno, cuando el receptor, debido a la interferencia de otros pensamientos, no presta la atención adecuada a la información. Este concepto no aplica cuando la información se presenta bajo una forma que el receptor no entiende. Otro caso en que se utiliza el término ruido es cuando un flujo de información pasa por varios remitentes y destinatarios antes de llegar a su destino final, lo cual le otorga al mensaje un alto grado de distorsión, de ahí que nos referimos a esta información como de tercera mano.

       Para completar este apartado de la información, podemos distinguir entre cuatro niveles interdependientes:

  1. Pragmático se refiere al efecto y propósito de la comunicación y relaciona el tema de los signos con la intensión.
  2. Semántico se refiere al significado de un mensaje transmitido en un acto comunicativo. Concerniente al significado de los signos.
  3. Sintáctico se refiere al formalismo usado para representar el mensaje. Se relaciona con el uso correcto y comprensible del lenguaje y su sintaxis.
  4. Empírico se relaciona con el estudio de las señales utilizadas como medio para transmitir el mensaje. Se refiere a las cualidades físicas de emisión (luz, sonido, electricidad, etc.).

       Como última observación a este tema hemos de anotar que la transferencia de información no es un acto exclusivo de los humanos. En la actualidad existe un intenso tráfico informático entre computadoras (siempre y cuando los sistemas sean compatibles) sin intervención humana. En la naturaleza también hallamos ejemplos de transferencias de información, como en el caso de las flores, que a través de su olor y color trasmiten información a las abejas; y hay muchos otros ejemplos en que el proceso de transferencia de información se da sin intromisión humana alguna.

La información y las Redes Turísticas

       En el caso específico del turismo podemos distinguir muchas formas de información y en nuestro caso particular nos concentraremos en las relativas al turista mismo. Primero que nada el turista potencial debe pensar acerca de dónde quiere ir o qué tipo de vacaciones desea, y para tomar esta decisión va a requerir de información. Una vez que el destino ha sido seleccionado va a necesitar detalles acerca del viaje, de la infraestructura local (hoteles, atracciones, restaurantes, etc.), transporte, y en general, de todas las actividades que pueda realizar en los sitios que visitara. Al llegar a destino el turista tendrá la oportunidad de explorar las fuentes locales de información a fin de contratar cualquier actividad o pasar la noche, si es necesario. No podemos pensar en el turismo sin el intercambio de información que se da a muchos niveles relacionados no solo con los turistas, sino, también, con operadores turísticos, que igualmente necesitan información acerca de vuelos, hoteles, tarifas, etc.

       Muchas entidades tienen una participación activa en el turismo, incluidas tanto las personas (turistas, personal hotelero, controladores aéreos, choferes de bus, entre otros), como las cosas (hoteles, aeroplanos, suvenires o paisajes). El simple hecho de que un turista llegue a un lugar y disfrute de algo (un impresionante glaciar, quizá) significa que muchas de estas entidades han estado ayudando activamente para que ese turista llegara a ese lugar especifico. Estas entidades deben trabajar en conjunto, tal como el operador que hace las reservaciones para los hoteles y atracciones, o el transportista, que debe saber la hora en que ha de recoger a los turistas. La cooperación entre entidades resulta en una red operacional, y la interacción entre redes es lo que da vida al concepto de turismo. Obviamente esto no es exclusivo del funcionamiento turístico, ya que la vida misma está llena de redes que funcionan a diferentes niveles. Muchas veces no nos damos cuenta como estas redes actúan en la realidad. Un acontecimiento repentino, como perder el pasaporte, nos hace darnos cuenta de que la embajada es una red interconectada a muchas otras, ya que es necesaria una fotografía (otro conjunto de redes), que la declaración debe hacerse en una delegación local de policía; o sea, se requiere la intervención de diferentes redes de trabajo con la finalidad de solventar el problema.

       La cooperación y la comunicación entre entidades son los ingredientes básicos de una red. Esto puede ocurrir tanto en diferentes niveles, como entre remitentes y receptores. En este sentido, las cosas también son parte activa del proceso, aunque más como receptoras que como remitentes. Lo que da vida a una red son las acciones y aportaciones de las entidades. El restaurante provee la comida, el bar la bebida y el hotel la habitación para descansar. Estos son los productos o servicios que enlazan las entidades entre si y que cristalizan la conexión entre entidades y redes. Yo les llamo a estos actores intermediarios dentro de la red, haciendo precisamente referencia a los productos y servicios por los que otras entidades se puedan interesar. Otros ejemplos de esto son las tarjetas de crédito, los pasaportes, guías para turistas, el transporte o el dinero. Se trata de cosas o personas creando enlaces entre las entidades y sus redes, que a su vez tienen el propósito de ayudar al turista con el fin de que pueda disfrutar de aquel magnificente glaciar. Por cierto, debemos de tener claro, que es decisión voluntaria de los turistas el integrarse o no a una red, así como el escoger cuales entidades aplican mejor al tipo de vacaciones que finalmente seleccionan.

       Hay otro intermediario que podemos mencionar: la información detallada y específica que los turistas solicitan, como por ejemplo precios, itinerarios, direcciones, tipo de indumentaria adecuada o señales de tránsito. Esta información se difunde para la colectividad, no solo para los turistas, pero está destinada a un grupo meta especifico. Puede que en ciertos destinos probablemente nos hallemos con que los turistas no están interesados en las posibles ventajas fiscales para pequeñas empresas, en tanto que al inversor promedio le tiene sin cuidado el saber el número de tiendas de campaña que un paradero lacustre pueda manejar.

free parking es

Un rotulito casero con “Free Parking”: es información factual, sin embargo a nivel pragmático se trata de una invitación a comprar algo de la cerámica hecha por la gente local.

       Hay muchas entidades trabajando precisamente en eso: suministrar a los turistas información específica a partir de simples datos. Este es el tipo de información que conocemos como información factual.

       Mas los turistas deben de lidiar con otros tipos de información. Primero que todo, esta aquella información por la que específicamente el turista no preguntó, pero que de todas maneras se le presentó: prospectos de viajes, sitios web de diferentes operadores turísticos, publicidad de periódicos y revistas, etc. Esta información forma parte de las entidades que mantienen cierto nivel de relación en la red y que desean que los turistas se integren a la suya, en otras palabras, les ofrecen sus servicios y productos. Esta información tiene un objetivo específico y está dirigida exclusivamente a los turistas; en ella se trata de dar cierta imagen del destino. Ella no forma parte de las redes de entidades turísticas ni es intermediaria. La conocemos como información focalizada.

 

respons es

La información focalizada como una imagen: la foto sugiere que hay algo interesante que ver y al mismo tiempo al pre-turista da la sencación de querer estar allá para ver a un párajo poco comun.

       Un operador de viajes europeo describe al activo Volcán Arenal en Costa Rica de la siguiente manera: “Al caer la tarde usted podrá observar, desde una distancia segura, ardientes trozos de lava caer tronando desde el cráter del volcán. Una visión inolvidable. Las luciérnagas danzan sobre el flujo de lava en tanto reina el silencio entre los espectadores, que a la distancia, escuchan rugir el volcán bajo un cielo estrellado.” Aparte del hecho de que la mayoría del tiempo este volcán permanece nublado durante la noche, la parte del contenido está siendo sacrificada a favor de una descripción de la gente observando el volcán (además, las luciérnagas no durarían mucho danzando sobre un ardiente flujo de lava…).

       El tercer tipo de información se refiere a la atmósfera, color y olor de un lugar. Nos viene a la mente el intercambio de impresiones que amigos y colegas de trabajo han tenido, las películas naturalistas, novelas escritas o artículos de revista y periódico. Estas fuentes de información rodean al turista que puede decidir si hace o no uso de ellas. Puede que el trasfondo de alguna noticia o una fotografía publicada en una revista de modas (con el paisaje de algún exótico país como escenario de fondo), sean elementos, que atraigan la atención e interés del turista, que absorbe y guarda las imágenes en algún lugar de su memoria. La información que pueda ser destilada de este tipo de datos dependerá mucho del marco referencial del turista, así como de lo que él o ella piensen de la fuente. La opinión de los amigos puede ser valiosa (o contraproducente a la vez), ya que hay un alto grado de subjetividad en los juicios que emite el remitente. Este tipo de información no está específicamente orientada hacia el turismo (aunque podría serlo) y su absorción depende en gran parte de la buena disposición y voluntad de los turistas. Llamaremos a esta variante información descriptiva.

       Cada uno de los tres tipos de información aquí mencionados tiene sus propios puntos de partida y razones por las cuales existe. La información factual debe ser recolectada por los mismos turistas, la información focalizada les será dirigida, en tanto que la información descriptiva revolotea alrededor y son ellos quienes deciden si utilizarla o no. Cada una es diferente de la otra, y cuando son mezcladas, pueden inducir a los receptores al error.

       Cuando un turista decide que en sus próximas vacaciones visitará China, quizá tenga como primer impulso el ir visitar una agencia de viajes local, con el propósito de informarse acerca de vuelos, paquetes u hoteles. Suena simple, pero en este momento empezamos a transitar por aguas un tanto turbulentas, ya que la información que los turistas obtienen de las agencias de viajes tiene una estructura complicada. El potencial visitante preguntará por información factual y posiblemente alguna del tipo descriptivo, pero en lugar de las anteriores, recibirá como respuesta información focalizada. El agente puede aducir que en un día determinado solo hay un vuelo posible a Bejín por un determinado precio. Esta suena como a información factual. Sin embargo, bien pudiera ser que hay más vuelos disponibles, con otras aerolíneas, pero que por motivos de interés comercial no son ofrecidos por el agente de viajes. Luce como factual, pero es información focalizada presentada de manera diferente. Obviamente, una puede diferir no mucho de la otra, mas con el acceso y la cantidad de información de que se dispone hoy día en Internet es sumamente fácil verificar los datos recibidos. Los tres tipos de información no son iguales y los turistas deben tratar de diferenciarlos.

       Echemos un vistazo a otro ejemplo: un turista lee en Internet un artículo sobre las serpientes. Suponemos que el mismo será de gran interés para los biólogos, pero el turista promedio podría extraer de él conclusiones erróneas, y basado en estas apreciaciones, puede decidir no escoger en el futuro áreas tropicales como destino vacacional. Lo que una persona considera como información factual, puede ser catalogada como descriptiva por otra, con todas las consecuencias que esto acarrea.

       Guías para viajeros como las publicadas por Lonely Planet, y otras por el estilo, por lo general entregan información factual y confiable. Sin embargo, podríamos preguntarnos qué tan buena es esta información a nivel descriptivo. Casi sin excepción, estas guías son escritas por personas que pertenecen a la misma región o país del que provienen los turistas y no por pobladores locales. Los valores descriptivos (de impresiones o juicios apreciativos, entre otros) aparecen ilustrados a través de los ojos de un compatriota de los turistas. Estos últimos talvés capturen las ideas más fácilmente, ya que están presentadas de acuerdo a su forma de pensar, pero a la vez podría inhibirlos de disfrutar experiencias de forma independiente, así como de estar abiertos a nuevas impresiones y perspectivas de apreciar la realidad local. Además, estas guías pueden contener información focalizada oculta, al recomendar cierta área donde un amigo del escritor tiene un hotel, por ejemplo

       Los tres casos de información aquí mencionados muestran los problemas relativos al nivel pragmático y su intención original. A menudo es bastante difícil para el turista el poder valorar la información por todos los pivotes que se hallan ocultos en ella. Los mal entendidos pueden ocurrir también en el nivel semántico. Como frecuentemente ocurre, la interpretación de la información sobre la base de lo uno espera, puede dar lugar a problemas de comunicación, sobre todo cuando se trata de diferencias culturales entre el país de origen del turista y el destino vacacional. Existen casos de términos ya globalizados, como “temporada verde”, “playas tropicales” o “atmósfera Caribeña”, los cuales crean estereotipos que luego pueden ser aplicados indistintamente del lugar en que uno se encuentre. Otro ejemplo es la noción del tiempo, que puede variar de acuerdo al país. Expresiones tales como ahorita (en inglés ‘shortly’) la cual puede ser interpretada por la mayoría de los turistas occidentales como un lapso de 10 o 15 minutos, pueden significar en América Central una espera de dos horas o más. Otro caso tiene que ver con lo que se considera cómodo o lujoso ya que las normas entre países pueden variar considerablemente y los turistas deben tenerlo en cuenta.

       Problemas a nivel de sintaxis pueden presentarse con el lenguaje en el lugar de destino si el idioma que ahí se utiliza es diferente del que se habla en el país de los turistas, ya que les que imposibilitara la comprensión de la información ofrecida. En España, por ejemplo, cuando se describen unas vacaciones en la playa, es posible leer lo siguiente: “…hoy tendremos la tarde completa para disfrutar de una entretenida ‘beach’…” (el imaginar una atmósfera es parte de la información focalizada). Si un turista ignora el significado de la palabra ‘beach’ (playa), posiblemente no sabrá cual es la actividad para esa tarde. Otros problemas comunes a nivel de sintaxis pueden ocurrir con la información relativa a las unidades de medida, y es posible entrar en confusión cuando no se aclara si el dato esta en millas o kilómetros, si en grados Fahrenheit o Celsius, si en Dólares o Euros, y así por estilo.

       Finalmente, los turistas pueden enfrentar problemas en el nivel empírico; el más común tiene que ver con el hecho de si los turistas tienen o no acceso a Internet. Durante las vacaciones esto puede ser un inconveniente, ya sea por la mala conexión, o por la falta total de acceso a la red. Debemos mencionar que las malas conexiones en general (celulares incluidos) pueden acarrear consigo el inconveniente del ruido, con los consecuentes mal entendidos a causa de información incompleta o no comprendida.

Para el caso de los turistas, tanto las Fuentes de Calprim, como los tipos de información, variarán su aplicación según sea el tipo de vacaciones que se hayan escogido. Pueden elegir viajar de forma grupal o individual, ya sea buscando emoción y aventura o simplemente relajación y descanso. Veamos cuatro ejemplos que ilustren lo anterior:

Vacaciones en grandes complejos turísticos:

       La fuente principal de calprim es el complejo mismo, por lo general un hotel de 3 o más estrellas con amplias zonas de terreno y posiblemente ubicado frente a la playa. Aquí encontraremos una serie de fuentes de calprim secundarias fáciles de identificar, tales como piscinas, restaurantes, campo de golf, gimnasio, así como toda gama de servicios y actividades, que harán que los turistas no sientan la necesidad de abandonar el sitio en que están alojados, lo cual significa que los visitantes difícilmente tendrán oportunidad de entrar en contacto con la cultura y costumbres de la población local, así como de formarse sus propias impresiones y experiencias a partir de ese contacto, o sea, no tendrán relación con las fuentes compartidas de calprim. Y ni que decir de las fuentes de calprim incidentales, que dificultosamente encontraremos en un ambiente tan controlado. El personal del hotel tampoco será de mucha ayuda en este sentido, ya que la mayoría de ellos ni siquiera son parte de la población local. Este tipo de vacaciones por lo general son arregladas a través de un agente de viajes, lo cual significa que el turista formará parte de una serie de activas redes turísticas que se asegurarán que él o ella tengan una apacible estancia en el complejo vacacional.

       La información que los turistas requieren en este tipo de vacaciones consistirá en alguna información factual básica, como detalles sobre vuelos, tipo de cambio, condiciones del clima, costo de actividades, tipo de voltaje, etc. La mayor cantidad de información de la que dispondrán será del tipo focalizado, que es, usualmente, la razón principal por la que escogen esta modalidad vacacional.

       Esta información focalizada se relacionara con conceptos de relajación, comodidad, alta cocina, y diversión; poniendo especial énfasis en todas aquellas fuentes secundarias que les aseguraran a los turistas un ameno y liviano entretenimiento. El fomentar la relación social entre los huéspedes es otra táctica comúnmente utilizada para promover actitudes de empatía y filiación. La información descriptiva viene a completar el cuadro idealizado de playas paradisíacas, jardines tropicales y agradabilísimo clima. Por cierto, el mismo modelo se aplica en cruceros y grandes trasatlánticos.

Viajes grupal:

       Este tipo de viaje, por lo general, involucra visitas rápidas y superficiales a varias de las fuentes de calprim principales más conocidas del destino, así como algunas de orden secundario que se encuentran a lo largo de los diferentes recorridos. Los hoteles usados son bastante confortables con personal que usualmente no es de la región. El número de fuentes de calprim compartidas es limitado. Cada día el grupo se desplaza a través del país, disfrutando de las vistas, paisajes y pequeños poblados. Hoy en día existe la tendencia a visitar escuelas e instituciones, inclusive casas de pobladores locales, con el fin de aumentar la ingesta calórica proveniente de las fuentes de CalPrim compartidas. La información factual requerida por los turistas es básica, sobre todo porque el grupo siempre va acompañado de un guía experimentado que les proveerá de la información necesaria.

       En esta modalidad, la información focalizada también juega un rol importante, ya que estos viajes son comúnmente organizados por operadores turísticos. Estas organizaciones están enlazadas con toda una red de agencias locales, hoteles y empresas de transporte. La información descriptiva tendrá un papel importante una vez que los turistas hayan decidido a que destino viajaran para disfrutar de sus vacaciones, y esta puede provenir de muchas fuentes diferentes. Sin embargo, la influencia que esta información tenga sobre los turistas quizá sea limitada, ya que por lo general las personas que escogen viajar de esta manera están más interesadas en compartir con los compañeros del grupo que en experimentar la atmósfera típica de la localidad.

       Aquellos turistas que le dan prioridad a este tipo de experiencias, toman la decisión de viajar bajo la siguiente modalidad.

Viajes individuales:

       Dependiendo del tipo seleccionado, las vacaciones consistirán en una serie de visitas a las fuentes primarias y secundarias de calprim. Además estarán las fuentes compartidas, imposibles de evitar, ya que él o ella se moverán a lo largo y ancho del país todos los días. Las fuentes incidentales (las positivas, esperamos…) también pueden formar parte importante del viaje, pero esto dependerá de hasta qué punto los turistas estén abiertos a ellas.

       Los turistas que deciden llegar a los diferentes sitios de interés por si mismos le dan especial preponderancia a la información factual, no solamente la de índole general, sino a otra de carácter más detallado y especifico, inherente al hecho de viajar por el país a cuenta propia. La información focalizada dependerá de en qué medida se hayan reservado servicios y transporte con antelación. Es común encontrar turistas que estudian esta información focalizada, pero que al final no son seducidos por los productos y servicios en ella ofrecidos por los distintos proveedores, negándose así a formar parte de sus redes. La información descriptiva es importante en esta modalidad de viaje ya que puede orientar a los turistas que ya han elegido hacia donde ir tomando en consideración aspectos tales como el ambiente y la atmósfera del lugar.

Mochileros:

       Esta es una forma totalmente diferente de hacer turismo, en la que por regla, se dejan de lado las fuentes primarias y secundarias, para centrarse en las de orden incidental y obviamente, en las de carácter compartido. La información factual es de vital importancia y por lo general es colectada en el lugar de destino. La información focalizada es prácticamente nula, en tanto que la descriptiva será importante para decidir hacia dónde ir (valoran especialmente aquella que provenga de sus colegas mochileros). El carácter de un lugar será de importancia para este tipo de turista, así como el contacto social con camaradas de viaje y pobladores locales.

Información y Expectativas

       Al pensar en qué hacer para sus próximas vacaciones, los turistas potenciales empiezan poco a poco a formarse sus propios patrones de expectativas, los cuales irán alimentando con más información a lo largo del proceso. Se trata de desarrollar ideas acerca de que hacer o visitar (fuentes de calprim), diferentes opciones de alojamiento, o medios de transporte (infraestructura). Dependiendo del tiempo disponible para hacer los preparativos previos a las vacaciones, el turista potencial se irá construyendo una imagen acerca de lo que desea hacer y ver, así como de lo que espera como resultado final de ellas. Adicionalmente, la mayoría de los turistas quieren asegurarse de ver todo aquello que ha de ser visto. Ellos no arriban al destino como una hoja de papel en blanco, todo lo contrario. No solamente sus marcos referenciales, así como sus patrones socio-culturales los acompañan al lugar de destino, sino que sus mentes han sido alimentadas (algunas más que otras) con los frutos de toda la información factual, descriptiva y focalizada de la que puedan disponer. La hoja en blanco ha sido previamente llenada con todo tipo de comentarios, opiniones, imágenes, hechos o puntos de vista.

       El estudio de la información turística le permite a los vacacionistas a establecer ciertos patrones de expectativas. Las expectativas se basan en imágenes, que son a su vez una simplificación de la realidad. Más la realidad es compleja y no puede ser capturada en una sola imagen. En el caso de la información focalizada, imágenes específicas son seleccionadas y reducidas a sus características más sobresalientes a fin de reforzar una determinada visión de la realidad. Esta selección debe tener un propósito o dirección y deben estar relacionada con un grupo meta. Sin embargo, la imagen idealizada no puede alejarse demasiado de la realidad, ya que podría crear expectativas que luego deberán ser satisfechas a fin de no crear una posible desilusión (disonancia cognoscitiva) en los turistas.

       Las imágenes pueden dividirse en imágenes materiales, como fotografías, películas, videos o páginas electrónicas; e imágenes mentales, las cuales están relacionadas a los marcos referenciales y experiencias previas de cada individuo. La información focalizada se vale de las imágenes materiales principalmente, en tanto que la información descriptiva echa mano de las imágenes mentales. Los turistas construyen un conocimiento particular del destino basados en imágenes materiales e información focalizada, lo que les permite crear ciertas apreciaciones que luego asocian al lugar seleccionado apoyados en imágenes mentales e información descriptiva.

 

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La información descriptiva: aquí en forma de una foto para crear una imagen mental de la vida en la India.

       Las personas cuentan con fuentes internas de información, la cual puede ser extraída de partes de su memoria. Cuando los turista piensan en ir a la Patagonia, en Argentina, lo primero que hacen es una abstracción mental del lugar, y puede que vengan a sus mentes imágenes de pingüinos y glaciares, quizá algunos hayan leído El Expreso Patagónico de Paul Theroux, o visto algún rally automovilístico por televisión. Existen imágenes e información almacenada en muchas partes de nuestra memoria, y cuando tratamos de compilar todo lo que sabemos acerca de un destino, la memoria arrastra todos esos datos hacia un solo lugar. Estamos hablando de la fase inicial de formación de expectativas con respecto a unas posibles vacaciones.

       Un interesante fenómeno se da con la interacción entre lo que un turista desea ver, lo que se le indicó que podría ver y lo que la realidad puede ofrecer. En este sentido se ha desarrollado el concepto de la mirada parcializada (Urry, 1990, the Tourist Gaze). Se trata de la forma en que una atracción (fuente de calprim) es ilustrada (selección y simplificación de imágenes) en combinación con la forma en que el turista la ve. La mirada turistica parcializada puede adherirse a conceptos globalizados como “la atmósfera caribeña”, o utilizar modos de aproximación totalmente diferentes al valerse de perspectivas históricas y culturales.

       La mirada parcializada invita al turista a ver las cosas de una manera determinada y parcializada, y por lo tanto, se ocupa de una transformación simbólica de un objeto o fenómeno con un objetivo específico. Los que hacen esta invitación a los posibles turistas son los actores que participan de una o más redes turísticas. Estamos hablando tanto de operadores de viajes como de funcionarios de una oficina gubernamental de información turística. Las entidades que buscan incorporan a los turistas dentro de sus redes los incitan a mirar las fuentes de calprim desde cierto ángulo, asumiendo que esta manera de presentar la información coincide con lo que ellos (los turistas) están buscando. Los turistas son confrontados con imágenes que contienen elementos en los que se reconocen y con los que pueden identificarse. Este marco simbólico, como parte de esta mirada turística parcializada, es manejado principalmente por los países de origen de los turistas occidentales.

       En el caso de la ciudad de Granada, en Nicaragua, se hace énfasis en sus antecedentes históricos y culturales (como la ciudad española más antigua de Latinoamérica). Imágenes de viejas iglesias y edificios conceptúan a nivel gráfico la idea particular que se quiere transmitir. Un operador privado describe la estancia en Granada de la siguiente manera: “Un lugar encantador para vagar perezosamente cortejado por una brisa refrescante para absorber el color de la vida local y el encanto de la arquitectura colonial”. Costa Rica adoptó la idea de ser conceptualizada como destino orgánico (para la contemplación turística, al menos) apoyada por el lema publicitario de ser un país “Sin ingredientes artificiales”, reforzando esta descripción con imágenes de ríos cristalinos, playas solitarias y bosques siempre verdes. A pesar de que se trata de conceptos abstractos, están relacionados con la información focalizada y la formación de imágenes. Estas transformaciones simbólicas de la realidad están dirigidas, por lo general, a los turistas occidentales. Debe quedar claro que con la presentación de un limitado número de imágenes no se logran reflejar muchas facetas y fenómenos del destino. La forma de vida de los indígenas o la belleza geológica de los paisajes, por ejemplo, no están presentes en la información de este tipo que se da sobre Costa Rica, por lo que quizá sean aspectos que pasen inadvertidos para los turistas.

       La selección y simplificación de las imágenes debe responder preguntas relacionadas a la naturaleza de los fenómenos aludidos, que puede acotarse de ellos y de cómo esa información será presentada.

Una atracción turística puede ser dimensionada en su relación con el visitante, como objeto en sí misma y como la imagen presentada de esta.

       Esto es válido únicamente para fuentes de calprim primarias y secundarias, no así para las compartidas, ya que estas, al ser parte de la vida diaria de la población local, carecen de direccionalidad e imagen en el plano referido. Si la población de una localidad usará su indumentaria tradicional solamente para lucirla a los turistas se consideraría una atracción turística que interesaría a los visitantes, pero cuando los lugareños visten esa ropa diariamente como parte de su cotidianeidad igual podrían ser de interés para los turistas, como es el caso de los indígenas guatemaltecos, que al no estar direccionados hacia el mercado turístico, pueden mantener sus costumbres y autenticidad.

       Una guía para viajeros puede indicar que cierto pueblito es muy pintoresco (desde el punto de vista del turista – información descriptiva) o que los sábados es día de mercado, por lo que el lugar se llena de actividad y colorido. Corresponde a los turistas decidir si usan esta información o no. Sin embargo, tanto las fuentes compartidas como las incidentales, obviamente, no son del conocimiento previo del turista. Un turista que se encuentra hospedado en un complejo hotelero del tipo “todo incluido” raramente tendrá contacto con este tipo de fuentes de calprim, más un turista que cruza el país en un auto rentado tendrá contacto diario con las poblaciones locales y de hecho experimentará cosas que le son desconocidas de antemano. Claro está, esto depende de cuan dispuesto y abierto este a encarar nuevas situaciones y experiencias. Algunas veces no queda claro qué tipo de calprim son las que los turistas absorben y como luego estas son procesadas. Chozas de familias pobres pueden ser vistas por los turistas como “casitas típicas” del área, o el banco de niebla de un bosque nuboso ser confundido con una mancha de smog.

       Podemos hallar otro tipo de problema al momento final de recibir el mensaje. No todos los turistas son asiduos viajeros, inclusive aun quedan muchos de ellos que nunca antes han viajado en un aeroplano. Son muchos más los turistas que nunca han caminado por entre un bosque tropical o navegado por ríos turbulentos, que aquellos que lo han hecho. Existe una gran variedad de experiencias de las que tenemos conocimiento gracias a programas de televisión o artículos de prensa, pero que difícilmente podemos imaginar cómo son en realidad. Hay países, regiones, paisajes o tipos de personas que no nos significan nada debido a la falta de marcos referenciales o imágenes en nuestra memoria con respecto a ellos. Lo único que podemos hacer en estos casos es tomar estas imágenes y experiencias prometidas (información focalizada) como información factual. Si una zona se nos presenta como un paraíso para los observadores de aves, pero carecemos de referencias para entender lo que esto significa, posiblemente tengamos la expectativa de ver cientos de aves en cualquier momento del día, y muy posiblemente nos quejemos ante el remitente, o su representante, si esto no es así. Las imágenes materiales (como simplificación de la realidad) se toman como hechos (como realidad). Lo mismo puede decirse de las imágenes mentales. El calificativo “ambiente caribeño” puede ser fácilmente interpretado por muchos de nosotros, pero aquellos que no saben nada acerca de los trópicos, al escuchar la frase, posiblemente lleguen a la conclusión lógica de que este tipo de ambiente solo puede ser hallado junto al mar Caribe, y que decir lo contrario sería incorrecto. Muchos turistas no cuentan con el material de referencia necesario para relacionar ciertas imágenes, o formarse una impresión a partir de cierto material gráfico, en cuyo caso la imagen del ambiente caribeño no será elemento que les provoque respuesta alguna, ya que no pueden conectarlo con imágenes existentes en sus memorias. La mirada parcializada no funciona si es interpretada literalmente.

       Este es un obstáculo bien conocido entre las organizaciones de viajes: cuando la información descriptiva es tomada literalmente, las imágenes mentales pueden ser confundidas con las de orden material, por lo que el mensaje no es recibido en el correcto nivel pragmático o semántico. El resultado directo se traduce en quejas de los turistas y en la búsqueda de un culpable: la organización de viajes, que asume que la mayoría de los turistas tienen suficiente material de referencia para identificarse con la información presentada, o el potencial turista, que por falta de experiencia, no sabe cómo lidiar con la información focalizada. Esto plantea la cuestión de cuan buena es la idea de que los turistas visiten destinos de lo ignoran prácticamente todo, en tanto que las organizaciones y agencias de viajes se preguntaran acerca de la manera más precisa de dirigirse a su público meta.

       Hasta el momento he presentado tres tipos de información más comúnmente utilizados en el ámbito del turismo: la información factual, la información focalizada y la información descriptiva.

Información Social

       Sin embargo, recientemente ha visto luz un cuarto tipo de información que cada vez cobra mas interés en la industria: la información social como resultado de la Búsqueda de Información Social (BIS). En los últimos años ha habido un aumento sostenido del número de sitios en la red en los cuales la gente puede hacer preguntas que les son contestadas por grupos de personas o comunidades. Uno de los primeros sitios en operar bajo esta temática fue el portal Answerbag. Desde entonces ha habido una proliferación de sitios similares, de los cuales Yahoo! Answer parece ser el más popular. La idea es muy similar al concepto wiki, de los cuales Wikipedia es el más famoso.

       La idea bajo la que funcionan estos sitios está fundamentada en 4 niveles: la plataforma para que las personas envíen sus preguntas al sitio, luego, el mismo lugar sirve como sede para presentar las respuestas, lo cual va generando una comunidad que va creciendo en torno a este intercambio de información y, finalmente, las respuestas se procesan y catalogan en los distintos motores de búsqueda, lo que permite a los usuarios web encontrar respuestas para preguntas previamente formuladas como contestación a nuevas consultas. Estos portales pueden operar a nivel general o estar limitados a determinados grupos o personas que comparten intereses comunes.

       Cuando hablamos de comunidad debemos usar el término en el sentido más amplio de la palabra, tanto, que a estos los sitios se les conoce como sitios cQA. Este tipo de sitios hicieron su aparición en Internet a partir del 2003 y desde entonces se han convertido en un fenómeno que va en aumento, impulsado en gran parte por la tendencia de la gente a preguntar a través de Internet en lugar de tratar de encontrar respuestas por ellos mismos. Un número cada vez mayor de personas parecen pensar “¿por qué molestarme en tratar de encontrar una respuesta determinada, cuando a través de Internet me es posible contactar a las personas que la conocen?” Esta dinámica de preguntas y respuestas también está creciendo rápidamente en foros y plataformas de comunicación similares.

       Las posibilidades que estos sitios proveen a los involucrados en el turismo son enormes, inclusive estos cQA pueden proporcionar el vínculo necesario entre los pre- turistas y las personas o comunidades en el sitio vacacional. A través de las técnicas que proporciona los Motores Optimizados de Búsqueda (SEO en inglés) los turistas potenciales pueden encontrar mucha más información directamente de Internet que a su vez será cargada en distintos sitios cQA llevando los datos y conceptos aún más allá, a lo largo de una nueva vía de intercambio informacional. Obviamente esto funciona no solamente para el ámbito del turismo, sino para el mundo en general.

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Todos los derechos son del autor Marinus C. Gisolf. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin mención de la fuente.

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Decisiones

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La Elección.

El turista toma vacaciones simplemente porque puede y quiere tenerlas. Con esta sencilla afirmación llegamos a la conclusión de que el turismo se basa en una escogencia voluntaria. El suministro de información es inherente a la actividad turística, y para que ese viajero pueda elegir libremente su destino vacacional, va a necesitar, de hecho, bastante información. A partir del momento en que involucramos el desarrollo turístico sostenible dentro del concepto de vacaciones se hace realmente imperioso conceptuar todo el proceso desde su inicio básico: el momento en que un turista comienza a componer en su mente que destinos y opciones vacacionales le son asequibles. Abajo expondremos algunos argumentos principales que hacen posible la toma de decisiones, así como las fuentes informáticas que él o la turista necesitara para ejecutar tal acción.

Establecer que es lo que el turista desea hacer con su tiempo de vacaciones es un asunto complicado y es tan solo una de las muchas decisiones que tendrá que tomar durante el proceso. Primero que nada debe preguntarse a si mismo donde desea ir, qué ideal de vacaciones visualiza y qué tipo de calorías de primer impacto (calprim) está dispuesto a consumir. ¿Serán del tipo Fast Food, Haute Cuisine, Tailandesa, o de tradicional comida casera? Es decir en términos turísticos ¿está pensando en alguna playa bonita y acogedora, en un costoso safari en África, en viajar en grupo a Asia o en un pequeño hotel en su propio país? ¿Tomara la decisión con base en brillantes folletos de viajes confeccionados por los distintos operadores turísticos? ¿En qué medida un turista está siendo persuadido por las agencias de viajes? Asumimos que previo al contacto que establece con la operadora de viajes el turista tiene una idea aproximada de hacia dónde desea ir de vacaciones y si quiere hacerlo solo o en grupo. Es decir, partimos de la premisa de que las organizaciones de viajes tienen su pequeña cuota de impacto en la decisión final acerca del destino y del tipo de vacaciones que él o la turista desea, aunque vale la pena investigar un poco más al respecto.

Los factores más importantes en los cuales un turista basa su opción acerca del tipo de vacaciones que finalmente tomará se pueden dividir en dos categorías. La primera aparece conformada por los factores que están directamente ligados al destino vacacional (fuentes de calprim) y a las experiencias previstas. Estamos hablando de prerrogativas tales como si el viajero desea ser un aventurero en sus propias vacaciones o un miembro más de un grupo que solo quieren experimentar las fuentes primarias de calprim. ¿Desea viajar a troche y moche, o prefiere una serie de experiencias estructuradas? Antes de tomar la decisión final sobre el tipo de vacación, el turista tiene ciertas ideas y expectativas alrededor de las cuales comienza a construir una imagen completa; o sea, entre mas información se adquiere más crecen las expectativas.

La segunda categoría de factores de escogencia está relacionada con la situación doméstica del turista: ¿Cuánto tiene que gastar y cuan larga debe ser su vacación? ¿Hizo sus reservaciones vía Internet por falta de tiempo? Otras preguntas serian ¿De cuánto tiempo dispone para la preparación de su viaje? ¿Qué tan importante es para él o ella estar bien preparado con toda la información que hay disponible en guías de viajeros, programas de T.V., o el Internet? Quizás un interés especial o un pasatiempo específico jueguen una parte importante también. La razón primordial por la que quiere tener sus vacaciones es otro punto interesante. ¿Quiere apartarse de la rutina diaria, o desea ir a hacer compras en París? ¿Ha llegado a ser su vida tan insoportable que un viaje alrededor del mundo parece ser la única salida, o sencillamente quiere broncearse en alguna playa tropical? La actitud integral del turista es un factor muy importante. ¿Es del tipo de turista idealista y quiere cerciorarse de que con su presencia y aporte se ayuda a la gente que más lo necesita, o es él del tipo más egocéntrico y simplemente aspira a disfrutar y satisfacer sus deseos? (Vea la escala LT) Pero al margen de todas estas interrogantes está, quizás, la más importante de todas las preguntas: ¿Por quién o quienes desea ser acompañado en su viaje de vacaciones?

En resumen podemos establecer una lista de elementos que el turista aplica para tomar la decisión final acerca de su destino y tipo de vacación.

Comenzamos con todas las consideraciones que conciernen al medio en que usualmente nuestro posible viajero se desenvuelve:

Consideraciones económicas:

  • -Cuanto tiene para gastar
  • -Pagar todos los servicios por adelantado o pagar localmente tanto cuanto sea posible
  • -Duración de la estadía.
  • -Categoría del hospedaje (cinco estrellas o camping)

 

Recomendaciones e intereses especiales:

 

  • -Grado de dependencia hacia el consejo de amigos, familiares etc.
  • -Tiempo invertido en leer guías de viaje o navegando en Internet.
  • -Posibles intereses específicos como ornitología, jardinería, deportes extremos etc.

 

Consideraciones sociales o idealistas:

  • – Con quien viajar
  • – Viajar solo (con acompañante) o en un grupo
  • – Grado de importancia dado a protección y seguridad
  • - Grado de importancia dado a consideraciones de orden ecológico y de sostenibilidad.

Aparte de estas hay consideraciones referentes al destino y a las fuentes de calprim:

 Fundamentadas en hábitos, actitudes y marcos de referencia

  • - Viaje estructurado o viaje aleatorio
  • - Programa activo o relajado
  • - Enfocado en las fuentes de calprim primarias y/o secundarias
  • - Enfocado en fuentes de calprim compartidas o incidentales (mochileros, por ejemplo)
  • - Tipo de destino (ciudad, playa, naturaleza o parques temáticos)
  • - Desplazamiento intercontinental o local
  • - Interés o no en la población y la cultura local
  • - Inclusión de elementos idealistas (tales como el comunitarismo) o egocéntricos.

En cuanto a la elección de vacaciones, habrán diferentes fuentes de información que pueden entrar en juego, tales la información factual y la información focalizada. Otro factor a tomar en consideración está relacionado a la actitud del turista, ideas fijas o prejuicios, que pueden llevar a cierta toma automática de opciones y decisiones. El turista siempre está en posición para ver por sí mismo en qué medida deja prevalecer sus propias ideas, sus marcos referenciales y en que tanto se deja llevar por otras fuentes de información.

La Escala de Estilo de Vida del Turista

¿Se consideran los turistas a sí mismos como del tipo de personas que solamente se preocupan por ciertos actos, como por ejemplo, tomar el sol en una playa, alimentarse con buena comida o descansar con el mayor confort posible sin pensar dos veces en el impacto que provocan en el medio ambiente local? ¿O se ven mas como del tipo que desea jugar un rol activo en el destino turístico que han seleccionado? El primer tipo al que hicimos referencia pertenece al grupo de los turistas egocéntricos (tambien se usa el término psicocéntrico), mientras que el segundo corresponde al de los turistas idealistas o alocéntricos. El concepto ‘idealista’ es un poco constreñido ya que estamos pensando en todos esos viajeros que han logrado intuir lo que está detrás de lo aparente, que son conscientes de la influencia, ya sea positiva o negativa, que su presencia puede causar en el entorno y que aceptan las consecuencias de sus acciones. Hay también los idealistas más comprometidos que van un paso más allá y aportan tiempo y recursos con el fin de ayudar a las poblaciones locales en sus proyectos turísticos.

Podemos hacer una escala, con los turistas más idealistas al lado izquierda y los más egocéntricos al lado derecha. Se llama la escala LT en referencia al estilo de vida (lifestyle) del turista (también vea el artículo http://www.tourismtheories.org/?cat=105&lang=es .

Separar a los turistas en estos dos grupos, aunque tal vez parezca un poco arbitrario, nos ayudará cuando analicemos algunas de las elecciones antedichas. ¿Deben los factores ser solamente sopesados contra las propias expectativas (como lo harían los egocéntricos) o debe el turista explorar las diferentes opciones que toman en cuenta factores ecológicos y de sostenibilidad?

Ilustremos este tema con un simple ejemplo: si miramos la lista de consideraciones podemos destacar aquella en que el turista pagara todo por adelantado (generalmente a las organizaciones de viajes en el país de origen) o de si intentara comprar localmente, en el destino, tanto cuanto sea posible desde hoteles, operadores turísticos locales etc. Si decide por la alternativa de pagar directamente en la fuente de calprim o en el sitio donde se localiza la infraestructura (hoteles, restaurantes etc.) podría estar aportando una ayuda extra al desarrollo de proyectos locales y seria esta, por lo tanto, una opción más sostenible.

El nivel de comodidad es otro tema en que el turista más idealista puede pensar detenidamente para empezar a comprobar por sí mismo cuan dañino o beneficioso pueda ser con respecto al entorno. A este respecto vale el observar la existencia de un malentendido muy común que le asigna a un hospedaje de connotación ecológica un menor nivel de comodidad. El hecho de que una habitación de hotel sea espaciosa y con una confortable cama no tiene nada que ver con prácticas sostenibles. Sin embargo, el tipo de jabón usado en el cuarto de baño, el mecanismo que se use para calentar el agua o la frecuencia con que se lave la ropa de cama, si tienen una verdadera influencia de consideraciones ecológicas, así como la proporción de cloro usada en la piscina o la cantidad de agua utilizada para irrigar los jardines.

Conseguir la información sobre los varios destinos turísticos ya sea en el Internet o en las guías de viajes requiere tiempo y el nivel de profundidad a que el turista quiera llegar en su búsqueda dependerá de la cantidad de tiempo que tenga disponible: el turista más idealista tendrá que invertir más tiempo en ella que el egocéntrico. Una persona muy ocupada, por ejemplo, puede preferir que arreglen todo por él y llame a una agencia de viajes para que se encargue de los arreglos correspondientes despreocupándose de la calidad de lo que adquiere en términos de sostenibilidad.

A la hora de tomar cualquier decisión sobre el destino final de viaje el turista idealista intentará conseguir mucho más información de fondo acerca de las distintas fuentes de calprim, poniendo énfasis en los efectos perjudiciales posibles y en qué medida su propia presencia puede ser o no dañina con respecto al entorno (pensando en áreas naturales de conservación o similares).

Aparte de consideraciones ambientales también tenemos que pensar en la parte sociocultural de turismo. Puede darse el caso de que un turista seleccione un moderno “resort” de playa (Torremolinos o Cancún) pensando en todo el tiempo que tendrá para relajarse, en tanto que otro puede preocuparse de los impactos perjudiciales que la construcción de estos sitios pudo haber tenido en el medio ambiente o sobre el hecho de que la población local pueda recibir más perjuicio que beneficio de esas atracciones turísticas.

Y finalmente cabe preguntarnos en qué medida un turista está realmente interesado en la gente y la cultura del destino en que vacacionar. Si alguien va de visita a Roma presumimos que tiene cierto interés en la historia y cultura italianas; pero cuando se trata de otro tipo de destino el razonamiento anterior no es aplicable del todo. ¿Cuánta gente que va a las playas de Turquía con el propósito de acercarse a la gente turca y su cultura? La cultura es una manifestación diferente de las actitudes sociopolíticas. Prodigar deliberadamente parte de la estadía en el destino vacacional ayudando a la población local, así como cualquier otra acción que se realice durante la estancia y que favorezca a las personas más necesitadas, se puede enmarcar dentro de los preceptos del “turismo en contra de la pobreza” (‘pro-poor tourism’).

Hemos estado hablando hasta ahora de la larga lista de decisiones que un turista tiene que tomar antes de seleccionar que tipo de vacaciones desea y adonde las va a realizar. Entonces precisamos que hay dos tipos principales de turistas – los egocéntricos y los idealistas – y la mayoría de los turistas se encuentran entre estos dos extremos. Las selecciones que un turista tiene que hacer están fundamentadas en la información disponible y para tal efecto existen diversos tipos de Infofuentes. Una vez que el turista ha tomado la decisión de a donde ir durante su tiempo libre, entran en funcionamiento una gran cantidad de factores, que tienden a multiplicarse si hay consideraciones de sostenibilidad de por medio. Lo que pondera nuestro interés es analizar la manera en que estas infofuentes reaccionan ante temas relacionados con la sostenibilidad, independientemente de la actitud, expectativas o argumentaciones del turista. Además, si un turista idealista toma en consideración factores sostenibles, en qué medida la práctica demostrará que los beneficios prometidos se están concretando realmente. Obviamente, las fuentes de calprim y la infraestructura turística estarán de alguna forma ligadas a consideraciones de sostenibilidad, independientemente del hecho de si el turista las solicita o no: la sostenibilidad es una cuestión que nos concierne a todos por igual. ¿Qué puede un turista esperar en el campo de la sostenibilidad, qué nivel de información puede manejar al respecto y qué parte es lo suficientemente tangible como para ayudarle a seleccionar un destino vacacional?

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Las Quejas

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¿Existen las vacaciones sin quejas? ¿Ni si quiera sin observaciones tales como “el arroz estuvo frío”? Parece ser imposible, porque significaría que nuestras expectativas fueron establecidas a la perfección y eso es posible solamente, cuando sabemos exactamente lo que va a pasar – que puede ser el caso cuando repetimos el destino vacacional (e incluso en este caso, puede existir un margen de error).

Siempre hay una diferencia entre lo que esperamos y nuestra experiencias viajeras y cuando esa diferencia resulta peor de lo que se esperaba, podemos estar desilusionados y el próximo paso es que presentamos una queja oficial. En otras palabras la queja es el resultado de una desilusión de algo que fue peor de lo que razonablemente se puede esperar, por lo menos es nuestra premisa.

El caso más claro, se presenta cuando un servicio contratado por un turista no se cumple. Cuando un turista reserva y paga por un hotel de cuatro estrellas y le llevan a un hotelucho de una estrella apenas, tiene toda la razón de quejarse y reclamar que le desembolsen el dinero cancelado. Cuando un turista debería haber sidorecogido en el aeropuerto, pero el chofer nunca aparece, la empresa turística que vendió el servicio entra en error y sin duda el turista se queja. Cómo presenta le queja y con cuánto bulla lo hace, depende del turista mismo y la forma en que la organización de viajes responde.

Sin embargo, las expectativas no cumplidas no son la única razón para las quejas. Al final de sus vacaciones, un turista puede sentirse frustrado por razones completamente diferentes (un problema con el compañero/a de viaje, el mal clima o problemas monetarios), lo que puede provocar una frustración generalizada y un rechazo de todo lo que le rodea, incluso cuando no hubo nada mal con las vacaciones. Luego hay gente que siempre se queja y toma una actitud más agresiva de manera “a mí no me toman el pelo”, lo que se nota mucho con la gente que viaja sola. Existe gente que se queja con el propósito de ver si pueden reclamar algún dinero de la organización de viaje donde compraron el paquete turístico. En muchos países existen entes gubernamentales para este propósito específicamente: la queja vacacional. Mientras un turista pueda demostrar que, de una u otra forma, algún servicio no fue lo que se prometió, se reclama el reembolso de dineroun pasatiempo entre turistas cada vez más popular, parece.

Cuando, por ejemplo, en el folleto de una agencia de viajes dice que “sobre cierto hotel, todas las mañanas pasan cientos de pericos volando”, sin embargo un turista puede ver solamente dos, puede ser que presente una queja, no tanto en contra de los pericos, sino reclamando a la agencia de viajes. Aquí el asunto es, si la información brindada por la empresa fue factual o descriptiva. En el último caso no hay razón para reembolsar dinero.

Vamos a examinar la disposición general de un turista, cuando algo anda bien o mal:

1. El resultado de las vacaciones fue causado por razones internas del turista, tales como información mal interpretada (o bien buscada) o con una motivación equivocada o correcta; significa que el turista toma la responsabilidad del éxito o el fracaso del viaje;

 

2. El resultado fue causado por razones externas, tales como la actitud de la población local o el clima, lo que significa, que el turista no toma la responsabilidad del éxito o fracaso del viaje.

Estas razones tienen sus consecuencias:

A. Las consecuencias son controladas por el turista a través de su experiencia u observación;

 

B. Las consecuencias no pueden ser controladas por ciertas condiciones en el destino o por los demás viajeros en un grupo, por ejemplo.

Cuando un turista echa la culpa del fracaso de sus vacaciones al mal clima reinante y además reprocha al conductor del grupo, el no haber organizado ninguna actividad alternativa (los puntos 2 y B) se trata de consecuencias externas y no controlables al mismo tiempo. Este turista evita cualquier responsabilidad personal y es del tipo que se queja mucho y además demuestra una falta de involucramiento o interés. El fracaso de las vacaciones ni siquiera le afecta mucho, precisamente por la falta de compromiso. Sus expectativas fueron amplias desde un principio, a pesar que puede ocurrir que empieza a reclamar que “Realmente quería ver este jardín botánico, por eso escogí este destino”, mientras anteriormente nunca aludió al hecho.

El caso contrario (puntos 1 y A) concierne a los turistas que toman sus decisiones conscientemente, toman sus responsabilidades, están bien informados y no son conflictivos de carácter. A este tipo de turistas, le gusta aprender y sus expectativas son estrechas, hasta que la información obtenida lo permita. Cuando sus maletas no llegan en el avión, él mismo arregla el asunto y además compra alguna ropa sin molestar a la agencia de viaje involucrada (si es el caso).

Obviamente la mayoría de los turistas están entre los dos extremos. El punto importante es hasta qué nivel el turista toma la responsabilidad y en este sentido son los turistas de punto 1 que se quejan menos, a menos que la agencia de viaje contratada realmente falle. Un ejemplo diferente es, cuando un turista se queja de un servicio o de un hotel, sin embargo continua con regularidad los servicios de esa empresa que tan poco le gusta. Seguramente es porque no haya una alternativa equiparable o porque siempre nos quejamos más de aquello que conocemos mejor. Una situación similar es en el caso de que un turista se queje de un hotel, pero no toma ninguna iniciativa para solucionar el problema o buscar otro hotel. En este caso se trata del caso 2B y el departamento de Servicio al Cliente de cualquier Tour Operador normalmente no están dispuesto a reembolsar dinero. O sea, cuando se trata de quejas, el asunto es si es un caso 2B o no lo es.

También existen los turistas que son bastantes conformistas y algunas veces puede ocurrir, que si un viajero queda decepcionado después de haber invertido mucho en el viaje, niega una posible mala experiencia, por no tener una. Es muy raro que este tipo de turista (1B) presente quejas.

Las razones internas

Las razonas internas de un fracaso vacacional, pueden ser atribuidas a la falta de preparación, la información equivocada, una mala selección de fuentes de información o la mala interpretación de ella misma. Cuando una agencia de viajes anuncia un viaje tipo safari en la jungla, en bote por los ríos pequeños de la selva, y un turista pregunta si su camarote está al lado del mar o es interno, este turista no entendió la propuesta de la agencia, por una mala interpretación entre la información focalizada o descriptiva, o por el hecho que la motivación original del turista fue vacacionar en un crucero.

Las razones internas también se muestran en otro plan: la condición física del turista y su estado de ánimo. Otra razones pueden ser un problema con otros viajeros o que el turista insistió en un itinerario mal diseñado.

Las razones externas

Las razones externas se refieren por ejemplo, a las condiciones del clima, obviamente, por no haber puesto el tipo de calzado correcto, la mala información, los problemas de seguridad dentro de un país o región, un accidente o un crimen. Específicamente con este tipo de factores podemos distinguir más claramente, cuales turistas saben tomar decisiones. Unas vacaciones con contratiempos y mala fortuna, pero el turista mismo logra tener unas experiencias vacacionales positivas, generan más satisfacción que en el caso de que las vacaciones se desarrollen exactamente como estaban planificadas. Es más, a los turistas le gusta regresar a casa con muchas historias de sus aventuras y los contratiempos durante las vacaciones (un puente colapsado o un motor que no funcionó) porque así, pueden generar recuerdos de “grandes” aventuras.

Existe el fenómeno que un turista durante sus vacaciones tiene un mal día, tanto física como mentalmente. La capacidad de acomodarse que un turista tiene que mostrar todo el día (la mayoría de las cosas son diferentes a su entorno familiar) simplemente se puede acabar y el turista ya no puede adaptarse más. Esto, se demuestra con un comportamiento agresivo o exactamente lo contrario: el turista quiere quedarse en cama todo el día. Para los demás viajeros es difícil reaccionar ante este comportamiento, pero normalmente, al día siguiente, el turista está bien. Durante este día malo el turista puede quejarse de todo contra todo el mundo y enojarse.

Hay más mecanismos sicológicos que afectan el comportamiento turístico. Dentro de un grupo, puede ser que un turista tome el papel de “quejón”, más que todo para asegurarse una posición específica dentro del grupo (Líder negativo). Este turista toma una posición negativa a todo y trata de convencer a los demás que no se deben dejar engañar, que todo es una trampa turística y que debe reclamar su dinero.

La forma de la queja es una cosa diferente. El internet ha abierto muchos caminos nuevos para criticar y quejarse, a través de los foros, los blogs o comentarios directos. El primer paso consiste en enviar una carta a la organización de viajes (hotel, tour operador etc.) la que puede contener cierta amenaza y además la versión exagerada del turista sobre lo que ocurrió. La amenaza puede incluir el uso de abogados, presentar una queja formal a nivel de entidades gubernamentales o contar la historia en el internet “para que todo el mundo lo lea”. Adicionalmente el turista pide algún reembolso de dinero – mejor dicho, demanda el reembolso total – y además una compensación por privación. El tono de la carta es agresivo e irritable. Hasta qué punto realmente se siente así, no está claro y tenemos que darnos cuenta que estamos hablando de emociones después de las vacaciones, que son interpretaciones de lo que ocurrió. El momento de enojo puede haber influenciado y distorsionado el consumo de Calprim y cualquier cosa que sea diferente de la expectativa, puede ocasionar una desilusión, pero al término de las vacaciones, muchos turistas hacen un drama de un incidente pequeño que ocurrió durante las vacaciones.

En este caso, se trata de turistas que huyen de sus responsabilidades y muestran la tendencia de acusar a terceras personas. Obviamente, la situación es diferente cuando una organización de viajes cometió un error y no quiere admitirlo. Hasta el turista más responsable tiene que presentar una queja, sin embargo este tipo de turista no lo hace con mucha bulla, sino presenta los hechos y las pruebas necesarias.

Nacionalidad

Hasta qué punto la nacionalidad de un turista influye en su comportamiento de quejas, es algo poco claro, principalmente por la falta de investigaciones científicas al respeto.

Muchos turistas que no son europeos, normalmente están impresionados con la cultura de Europa y por lo tanto se quejan poco. Otro caso es, por ejemplo, los españoles que van de visita a Latino América y que pueden sentirse un poco superior a la cultura latina y todo lo encuentran de baja calidad, lo que puede resultar en algunas quejas. El continente de Asia está asociado todavía con pobreza, entonces los turistas con tal destino se queja de los hoteles de 5 estrellas o de la comida solamente. Por lo general, un turista inglés es bien educado con sus quejas, mientras que los turistas de Bélgica por ejemplo, pueden ser, bastante rudos.

Se refiere al fenómeno de la organización interna de una sociedad con respeto a alguna influencia exterior. Me estoy refiriendo a las publicaciones del profesor universitario Dr. Geert Hofstede en: www.geert-hofstede.com acerca de las dimensiones culturales. Señala el Dr. Hofstede que cada nacionalidad tiene un “Índice de Evitación de Inseguridad”, lo que significa, que cada sociedad tiene su propia manera de manejar las situaciones de inseguridad y cómo preparar a sus habitantes para enfrentarla. Hay sociedades que procuran evitar incertidumbres por medio de la implementación de leyes estrictas y medidas de seguridad; a nivel religioso y filosófico creen en la verdad absoluta: hay una sola verdad y ellos la tiene. Son difíciles implementar cambios. Este tipo de sociedades son de carácter muy emocionaly están motivadas por una energía nerviosa interna.

En el caso contrario, cuando las incertidumbres se aceptan más fácilmente, la gente tiene más tolerancia hacia las opiniones diferentes a lo que suele regir y a nivel religioso o filosófico, las personas son relativistas y muchos flujos de pensamiento corren en forma paralela. Los miembros de estas sociedades son flemáticos y contemplativos y no deben expresar muchas emociones públicamente.

Según los resultados de las investigaciones del Dr. Hofstede que mide los niveles de seguridad o inseguridad de los países a nivel mundial, los países con un “Uncertaintity Avoidance Index”(UAI) alta en América Latina son Argentina, Chile o Costa Rica con un índice de 86. En Europa, España y Francia tienen un índice de 90, Italia 82 y Bélgica es la más alta con 94.

Sin embargo un país como la India, el índice es de 40, Inglaterra 41, los EEUU 46 y Holanda 53. Los países escandinavos demuestran un índice de 35. El promedio mundial es de 64.

Existe una coincidencia entre el número y tipo de quejas por un lado y un UAI por el otro, sin embargo no se ha desarrollado ningún tipo de investigación específicamente sobre este tema, según entiendo. Es decir, la coincidencia podría ser solamente esa: una coincidencia. Las quejas fuertes y emotivas de los belgas, coinciden con su índice alto, mientras los británicos son más realistas – también en su forma de quejarse. Los españoles e italianos se quejan fácilmente, que no es el caso delos holandeses.

La práctica ha demostrado que existe alguna relación entra la nacionalidad y el número y tipo de quejas y el índice arriba mencionado propuesto por Dr. Hofstede puede servir para guiar a las organizaciones de viajes a nivel internacional.

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Autenticidad

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Autenticidad y Turistas

Muchos viajeros y ciertamente todos los turistas están muy interesados en encontrar cosas y fenómenos en sus destinos que son auténticos de esa área. Incluso podemos considerar esto como una de las condiciones básicas de las vacaciones, porque el turista se encuentra en un área que es diferente del entorno de su hogar y quiere experimentar cosas que son típicas de ese lugar.

La búsqueda de algo diferente o algo distinto puede incluso llegar al nivel de sueños o imágenes imaginarias. La autenticidad puede evocar imágenes de gente honesta, trabajando la tierra honestamente para producir productos honestos hecho por ellos mismos. Dentro de esta imagen no hay cabida para reactores nucleares, huelgas o presas en las carreteras. El turista busca por este punto específico donde se puede encontrar la alianza entre el presente y el pasado. Cuando conectamos esta imagen con viajes a otros continentes, puede mezclarse con imágenes de primitivismo, tribus exóticas y estancamiento histórico; una imagen por medio de la cual el subdesarrollo tiene que permanecer en subdesarrollo y los pobres tienen que seguir pobres. Es esta imagen de autenticidad que todavía está muy viva en las sociedades occidentales. Obviamente la realidad es bastante diferente y no hay que olvidar que la autenticidad es algo visto a través de los ojos de los humanos, mientras las cosas y fenómenos siempre son como son con o sin autenticidad.

Cosas que eran originales y reales en un área determinada estaban amarradas al lugar, dependiendo de las características geológicas y geográficas de la región. No solo en las sociedades Occidentales, pero en casi todas partes del mundo los cambios sociales y económicos afectan la estructura de las sociedades mismas y lo que es típico de un lugar es cada vez más difícil de definir. La noción de atado a un lugar ha dado cabida a la idea de atado al tiempo. Nosotros tenemos una noción de que fue autentico durante los años treinta, pero es bien posible que futuras generaciones podrán verlo en forma distinta.

Adicionalmente, existe una tendencia a que los vínculos históricos desaparezcan. Bajo la influencia de las tendencias de globalización, entre otras, muchas cosas tienden a parecer más o menos lo mismo. Lo auténtico debe tener un elemento histórico y algo único al mismo tiempo, pero cuando estos son incorporados en una gran masa de cosas, no hay nada mas único sobre ellos y no podemos llamarlos auténticos.

La autenticidad debería unir elementos histórico-culturales con elementos de identidad. Pudiera haber elementos histórico-culturales que están tan distanciados de nuestras percepciones que ya no pertenecen más a nuestra identidad. Por otro lado cosas o fenómenos pueden ser formadas recientemente, por lo que aún no forman parte de nuestra historia cultural. Por lo tanto podemos encontrar autenticidad en la línea límite entre lo histórico-cultural y la identidad.

Vemos el turismo reflexivo como una actividad donde el turista toma un punto central y su vivencia de experiencias es el foco específico de lo que llamamos turismo. Todo se trata del consumo de Calprim sobre una base voluntaria en un área que es diferente del entorno del hogar del turista y el tiene que pasar la noche ahí. Eso se llama turismo. Esto significa que la pregunta que es auténtico en turismo tiene que estar unido con la pregunta de si un turista puede obtener Calprim de esto o si esto dirige a una experiencia única y auténtica o no. Este vínculo entre autenticidad y experiencia es un hecho para nosotros e incluso podemos considerar que la autenticidad es un medio para alcanzar el punto de experimentar. A este respecto podemos distinguir tres enfoques en turismo:

Autenticidad relacionada al objeto:

autenticidad objetiva se relaciona a lo original, lo que significa que una experiencia auténtica depende de que si el original es genuino o no. Un ejemplo: un baile folclórico puede ser considerado real, pero cuando los bailarines son de una región diferente, no lo es.

Autenticidad relacionada al símbolo:

se refiere a la autenticidad proyectada en objetos o situaciones a través de los mismos turistas u organizaciones de viajes en base a expectativas, preferencias, fantasías, creencias, etc. Hay diferentes versiones de autenticidad para el mismo objeto. Este tipo de autenticidad es simbólico y que tan real es un objeto, está directamente relacionado a que tan real es la experiencia del turista.

Autenticidad relacionada a la actividad:

la autenticidad existencialista se relaciona al estado auténtico de existir como persona. Esto puede ser enriquecido con actividades turísticas. Este tipo de autenticidad puede tener algo que ver con la autenticidad de un objeto, pero no necesariamente. Por ejemplo, al ir de pesca uno puede relajar su propia Ser, así convirtiendo la experiencia en algo auténtico para el interior de la persona.

Cuan complicado es el tema de la autenticidad muestra de dentro de un objeto o una situación también hay diferentes niveles de autenticidad:

Autenticidad material – conserva el objeto mismo

Autenticidad conceptual - conserva su intención

Autenticidad contextual - conserva su entorno

Autenticidad funcional – conserva su funcionalidad

Estos cuatro niveles no pueden ser aplicados al mismo tiempo. Para tener un carro antiguo rodando por las calles significa autenticidad funcional, pero las partes del motor tendrán que ser reemplazadas algún día, entonces la autenticidad material no puede ser garantizada. Uno puede poner el carro en un museo, pero ya no tiene la autenticidad contextual. En otras palabras, vemos una ruptura con el pasado, con lo que una cosa o un suceso no puede ser exactamente el mismo en el presente a como fue en el pasado.

 

Guate flowers

En Guatemala la gente se visten como siempre con o sin turistas; es parte de su herencia cultural.

Una población local puede disfrazarse con vestimenta tradicional cuando llegan los turistas y en este caso no lo llamamos auténtico; los locales se convierten en una atracción turística – una fuente de Calprim secundaria para ser preciso. Más, si los turistas aún sienten que tienen algo de experiencia auténtica, podríamos llamar a esta situación como autenticidad simbólica. Sin embargo, si los locales usan estos trajes de todas formas, con o sin presencia de turistas, obviamente podemos llamarla autenticidad objetiva e incluso parte de una herencia cultural.

Autenticidad y Calprim

El acto de experimentar, o el consumo y proceso de Calprim, solo es posible cuando hay una razón para el turista de consumirlo. Por esto introdujimos el concepto de fuentes de Calprim, las que dividimos en cuatro tipos diferentes. Dos de ellos, la fuente de Calprim principal y la fuente de Calprim secundario, están dirigidos especialmente al turista. Han sido desarrollados específicamente para los turistas o ya existían y se les ha otorgado la infraestructura necesaria, tales como calles, hoteles o tiendas de recuerdos. Las fuentes que están hechos especialmente para turistas con la intensión de crear experiencias auténticas para ellos, a menudo hacen uso de lo que llamamos “autenticidad teatral” queriendo decir con esto que una atracción turística ha sido montada solo para la experiencia del turista. Esto es difícil de evitar muchas veces, y tenemos que darnos cuenta que el punto focal es la posibilidad que la experiencia del turista es auténtica (autenticidad simbólica).

Un Canopy tur (fuente de Calprim secundaria) es vendido como una vía para acercarse a la naturaleza y especialmente para tener una oportunidad de ver la flora y la fauna a nivel de copa de árboles. En la práctica sin embargo, los turistas lo experimentan más como una atracción de feria de diversiones buena para una saludable dosis de adrenalina, más que como una forma de observar la naturaleza.

Otros tipos de atracciones que son fuentes principales o secundarias son llamadas la “historia reciclada”, tales como espectáculos históricos en un castillo antiguo. Cuando es bien ejecutado, puede producir tremendas experiencias a los turistas, por lo tanto, lo podemos llamar auténtico, pero obviamente es también una autenticidad simbólica. Otro caso es el de una iglesia antigua. Hoy en días muchas iglesias y catedrales son atracciones, llegando a ser fuentes de Calprim para una experiencia histórica, mientras su función original como lugar de oración parece haber desaparecido. ¿Cuán autentico es esto? La iglesia sigue siendo iglesia, pero es usada con otros propósitos. El elemento histórico-cultural aún permanece, pero la identidad probablemente no, desde que la iglesia ha sido puesta al mismo nivel que un museo. La autenticidad conceptual ya no existe. Sin embargo, hay mucha gente insistiendo que mientras el turista tenga el sentimiento de una experiencia auténtica, debemos verla como tal. Si esta experiencia va a tocar realmente el interior de la persona o que tan profundas serán las raíces del resultado de esta experiencia, permanece dudoso.

Otra muestra de esto son los impresionantes fenómenos naturales, un volcán o una catarata, por ejemplo, los cuales se relacionan con los verdaderos momentos “wow” que los turistas pueden experimentar. El resultado final de esta confrontación entre turista y fenómeno provoca una cierta sensación de insignificancia, por así decirlo, ante el objeto en sí, la cual llega a tocar las fibras más internas del ser, lo que a su vez crea el tipo de recuerdos y experiencias que luego calificamos como perennes e inolvidables. El elemento histórico, la singularidad, el valor simbólico, así como el grado de identidad que el fenómeno tiene dentro de la región, aunado a las experiencias previas que los turistas puedan tener, nos indican que estamos tratando con fenómenos realmente auténticos, los cuales usualmente se etiquetan como Fuentes de principales de Calprim. A pesar de que estamos hablando de una autenticidad objetiva, lo que comúnmente suele suceder es que muchas de las organizaciones de viajes, las guías para viajeros, así como la información proveniente de la red, proporcionan información focalizada acerca del fenómeno, creando de esta manera un panorama que se relaciona mas con la posible autenticidad de la experiencia que obtiene el turista que con la autenticidad real de la fuente misma. Un alto nivel de expectativas puede obstaculizar la ingesta de Calprim, en el sentido de que los turistas no valoran la cascada como un fenómeno en sí mismo, sino que la evalúan de acuerdo al grado de expectativas que de ella puedan tener. Tenemos entonces una genuina y autentica catarata (autenticidad objetiva) pero los turistas la percibirán como si su autenticidad estuviese directamente relacionada con lo que ella simboliza (autenticidad simbólica). Generalmente pensamos en imágenes materiales cuando se trata de las expectativas y las subsecuentes experiencias que de las fuentes primarias y secundarias se derivan. Los turistas suelen tener una idea más o menos formada acerca de lo que van a observar y experimentar, y al llegar el gran momento en que han de confrontarse con el fenómeno real y concreto, el resultado puede tornarse mejor o peor, y la experiencia final, por lo tanto, es tan, o menos autentica, de lo originalmente esperado.

Con las Fuentes de naturaleza incidental y las Fuentes de Calprim compartido la historia es otra. Un turista que cruza un país con un auto rentado tendrá la oportunidad de observar aspectos de la vida local para donde que quiera que mire. El hecho de nos estemos refiriendo a circunstancias normales de la cotidianeidad de esos lugares hace que estas pierdan su carácter de unicidad y autenticidad. ¿Qué autenticidad puede haber en el hecho de observar a una madre ir de compras con su pequeña hija? Obviamente ninguna. A los turistas les gusta ver a los pobladores locales en el desempeño de sus labores habituales, pero las experiencias resultantes de este ejercicio no pueden ser consideradas como auténticas.

Hay, sin embargo, otros factores en juego. Cada pueblo o villa en el mundo tiene, de cierta manera, sus propios colores, olores y sonidos que le caracterizan y diferencian del resto, aunque los componentes individuales que conforman el panorama completo puede que no sean auténticos del todo. ¿Qué hace que un poblado francés sea tan diferente de uno chileno? El consumo sostenido durante cierto periodo de tiempo de Calprim puede darle la oportunidad al turista de ir más allá del simple procesamiento de imágenes individuales, logrando así, formarse un panorama general a partir de la sumatoria de las partes, el cual ingresara en su memoria como la atmosfera histórico-cultural que singulariza un lugar especifico. Ahora bien, ¿qué hace que los franceses sean tan típicamente franceses y los chilenos tan típicamente chilenos? En este caso se trata de las fuentes de Calprim compartido, y de la cantidad de Calprim que hayan sido consumidos, lo que puede llevar a experiencias más especificas y duraderas, debido, en parte, al lapso más prolongado de tiempo, así como al mayor grado de dificultad en la ingesta de Calprim. Es evidente que tanto los viejos con boinas vascas jugando al ‘jeu de boules’ en una plaza francesa, así como un grupo de ‘Guasos’ actuando en su ‘media luna’, son auténticos, pero al mismo tiempo son, también, componentes de un cuadro mucho mas grande.

Al hablar acerca de la atmosfera de un lugar, al igual que del panorama total que este representa, debe de quedar claro que nos estamos refiriendo a imágenes de orden mental, las cuales se han nutrido de la información descriptiva que el turista ha recibido. Las imágenes mentales son de naturaleza más predominante en aquellos turistas que viajan de forma individual o en pequeños grupos, que en aquellos otros que lo hacen en grupos grandes y homogéneos. Es comprensible que no todos los turistas sean susceptibles a este tipo de percepción, ya que cada individuo “lee” e interpreta la atmosfera de un lugar a su propia manera. Cuán bien puedan los turistas observar el entorno (consumo de Calprim), qué patrones expectativos hayan establecido y hasta qué punto estén dispuestos a tratar de experimentar con nuevos olores y sabores, dependerá del interés individual de cada uno de ellos. Hay muchos turistas que viajan a un sitio atraídos únicamente por las fuentes primarias de Calprim, a tal punto, que una vez ahí, no ven (o no pueden ver) prácticamente nada de lo que les rodea. Un ejemplo de esto es cuando un turista ingresa a un bosque nuboso con la firme intensión de ver un ave Quetzal, pero es tanto el interés y el deseo por lograrlo, que prácticamente no repara, ni se sentirá atraído por nada de lo que se encuentre a su alrededor, y no habrá prácticamente, por lo tanto, ingesta calórica alguna. Hacia el final del día será más importante saber quienes pudieron ver el ave y quienes no, estos últimos se sentirán decepcionados, tendrán la sensación de haber “perdido el día”, no teniendo en cuenta el hecho de que tuvieron la oportunidad de caminar por entre uno de los bosques nubosos más hermosos del planeta.

Además de las expectativas formadas a partir de las imágenes mentales, los turistas cuentan con cierta información, recopilada de antemano, acerca de la atmosfera y el carácter típico de un lugar. La mayoría de las fuentes primarias y secundarias son visitadas en base a imágenes materiales y expectativas predeterminadas, no siendo así para con aquellas fuentes que proporcionan Calprim compartido o incidental. Existe únicamente un grupo de turistas que se desplazan motivados por las imágenes mentales y estas últimas fuentes: los mochileros, quienes habitualmente se sienten atraídos por la atmosfera o la buena fama de un lugar, moviéndose según los encuentros casuales o las fortuitas circunstancias que se presenten a lo largo de su viaje.

Lo anterior también puede aplicar para aquellos viajeros que se apoyan en un elemento obligatorio a la hora de tomar la decisión de viajar, como por ejemplo, la abuela que se desplaza a otro país para conocer a su nieta recién nacida y que durante su estancia, en medio de todo el apoyo y soporte que está ofreciendo en la casa de su nieta, desee ver algo del entorno del sitio en donde se halla, convirtiéndose, así, durante unos pocos días, en una turista, como lo será también aquel erudito invitado por una institución, que igualmente querrá visitar algún sitio interesante del que ha oído hablar, durante el tiempo libre que le quede entre las charlas o talleres que ha venido a impartir. Este tipo de viajero puede estar más abierto a disfrutar del ámbito histórico y cultural de la localidad, pero se diferencia del resto de los turistas en la poca cuantía de imágenes materiales y patrones de expectativa que trae consigo, por lo que costosamente sabrá que esperar de un sitio en particular, así mismo, y por lo anterior, no reclamara ser tratado como un turista y su comportamiento no será el de un típico “cliente” mas. Hay una gran diferencia cuando los turistas que visitan una misma zona están ubicados en el extremo psicocéntrico de la escala que mide el estilo de vida de los turistas en el destino vacacional. Lee mas sobre la escala de estilo de vida del turista en http://www.tourismtheories.org/?cat=105&lang=es

Los turistas que se ubican en el lado psicocéntrico de la escala tienen poco chance de obtener experiencias a partir de las Fuentes compartidas de Calprim ya que en su escogencia de destino le dan poca importancia a todo aquello que sea autentico o que tenga un valor innato, u adquirido, para la población local. Los turistas más idealistas, ubicados en el lado aloceéntrico de la escala, muestran un marcado interés

Fuentes Principales y Secundarias Fuentes Compartidas e Incidentales
Fuentes de Información Información Focalizada Información Descriptiva
Patrones de Expectativas Imágenes Materiales Imágenes Mentales
Expectativas del Turista Muchas Pocas
Escala de Idealismo Bajo al lado alocéntrico, Alto al lado psicocéntrico. Alto al lado alocéntrico, Bajo al lado psicocéntrico.
Organizaciones de Viajes Experiencias Controladas Sin control
Autenticidad Simbólica Objetiva /Existencialista
Objetivo Turístico Sentir, hacer Aprender, ser

Esta separación en dos grupos muestra los extremos de cada uno, y como en cualquier actividad humana, la mayoría de los casos se hallan en algún sitio intermedio de la tabla. Este esquema nos ayuda a tener una visión más clara acerca de cómo los turistas confrontan y experimentan las diferentes fuentes de Calprim, desde la primera información que de ellas reciben, hasta la autenticidad de la experiencia adquirida.

La autenticidad está anclada a la sociedad. La vida normal diaria no puede ser considerada auténtica ya que no es única (todos los días lo mismo…), pero es un argumento que afirma que todo lo que los turistas experimentan como auténtico debe ser considerado como tal. La discusión no termina aquí. Debemos entender que todo aquello que para los pobladores locales cae dentro del rango de “rutina”, a los ojos de los turistas puede tener carácter de autenticidad. Lo mismo puede ocurrir en el sentido contrario: aquellas cosas que para los locales están impregnadas de un alto grado de valor y autenticidad dentro de su sociedad, pueden pasar totalmente inadvertidas para los turistas. Diferentes visiones y realidades pueden jugar su rol al mismo tiempo en referencia a los mismos objetos o fenómenos. En mi libro “El Turista y la sostenibilidad” hice referencia a la imagen de una mujer con balde de agua en su cabeza, que pasa con su contoneo suave. El flash de una cámara fotográfica la hará titubear por un momento, pero ella continuará su paso. El turista se voltea satisfecho con su fotografía auténtica. Algún día ¿Se dará cuenta él de cómo la escasez de agua influye en la vida?

 

Balde de agua

Para un turista una foto auténtica, pero para la señora la vida diaria solucionando sus problemas de agua. Dos mundos y dos realidades.

 

La autenticidad y las organizaciones de viajes.

El concepto de turismo reflexivo que aquí presentamos coloca al turista como eje central de dicha actividad, e inclusive va más allá, al afirmar que el instante en que se experimenta el momento “wow” representa el evento nuclear de la misma. Debemos tener en cuenta, por lo tanto, que las organizaciones de viajes darán su mejor esfuerzo para movilizar a los turistas hacia aquellos lugares en que la ingesta de Calprim sea lo más cercana a lo deseado, pero nada más, prácticamente la mayoría de organizaciones, una vez cumplido este propósito, dan por concluidos sus servicios, pero de hecho, es precisamente en este punto cuando el turismo realmente comienza: al ingerir los visitantes las calorías de primer impacto, procesarlas y convertirlas en experiencias

En el caso específico de los turistas podemos dividir la totalidad del proceso vacacional en cuatro etapas:

La etapa informativa y de motivación – en el país de origen del turista.

La etapa de recolección de información complementaria, ultimación de detalles y confección de posibles reservaciones – también desde el país de origen.

La etapa de viaje hacia el destino, oportunidad de conseguir información más especifica y/o hacer más reservaciones, primera toma de Calprim.

La etapa de visita y uso de infraestructura (hoteles, transporte, etc.), acceso a las distintas fuentes de Calprim, experimentación de circunstancias o fenómenos y, finalmente, el regreso a casa.

Una vez en el país de origen el proceso comienza de nuevo, ya sea surtiendo de información a potenciales nuevos viajeros hacia el mismo destino visitado, o iniciando los preparativos de viaje para el próximo periodo de vacaciones.

Se puede leer más sobre las vacaciones en http://www.tourismtheories.org/?cat=87&lang=es

El trabajo de las organizaciones de viajes se centra únicamente en una parte del ciclo en parte debido al hecho de que la mayoría de los turistas, mas del cincuenta por ciento, no acuden a ellas en su país de origen ni en el destino vacacional. Durante sus vacaciones los turistas desean ver todo aquello que valga la pena de ser visto y que además, de ser posible, sea autentico. Las organizaciones de viajes que se hallan en el país de origen del turista desempeñan un papel importante al informar acerca de estos sitios y fenómenos de interés, además de ofrecer a los clientes la posibilidad de hacerles llegar hasta ellos. Esto funciona especialmente para aquellos viajeros potenciales ubicados al lado psicocéntrio de la escala de idealismo turístico. La oferta de servicios, ofrecida por los organizaciones y sus sucursales, girara, la abrumadora mayoría de las veces, alrededor de las fuentes primarias y secundarias de Calprim, adicionalmente, tanto los agentes como los operadores de viajes, estarán atentos a los deseos y demandas de los turistas, a fin de ajustar sus ofertas de acuerdo a los nuevos gustos y tendencias.

Existen organizaciones de viajes tanto en el país de origen del turista (agencias de viajes, operadores de tours o portales en la web) como el país de destino, donde encontraremos agencias locales, pequeños operadores, y obviamente hoteles y atracciones, que trataran de contactar a los viajeros de forma directa y sin intermediarios.

En lo que a autenticidad se refiere, la mayoría de organizaciones se concentran en aquella de carácter simbólico, por lo que centran su atención en aquellas cosas y fenómenos que pueden llevar al turista a tener una experiencia autentica. Las organizaciones pueden hacer uso de las fuentes de Calprim ya existentes, o simplemente crearlas para tal propósito. En ambos casos se trata de fuentes primarias y secundarias. La mayoría de las fuentes ofrecidas serán descritas como auténticas, principalmente para lograr captar la atención de los turistas, otorgándoles a estas un valor simbólico, en otras palabras, crean una bonita historia alrededor de ellas con el propósito de arrojar  alguna luz acerca de su unicidad histórico-cultural. En fin, no se trata de si la atracción es realmente auténtica, o de si logrará crear una profunda emoción en la interioridad de los turistas, sino, simplemente, de que se asuma como tal.

Desde el punto de vista de las organizaciones de viajes podemos describir las fuentes principales y secundarias de Calprim como la relación existente entre los visitantes, el objeto o fenómeno en sí mismo y la imagen que se presenta de la misma. Es importante, por lo tanto, ver que las atracciones turísticas ofrecidas por las organizaciones de viajes únicamente ofrecen a los turistas la oportunidad de ingerir Calprim, y que esto es posible gracias a la relación tripartita entre humanos, cosas y el valor simbólico de estas últimas. Esta relación, que eventualmente llevara al turista a consumir dosis de Calprim con sus subsecuentes experiencias, está parcialmente controlada por las organizaciones de viajes.

 

ossewagen sp

La autenticidad simbólica: la historia que se cuenta sobre los medios de transporte del pasado tiene que generar alguna experiencia auténtica.

Estas observaciones serán suficientes, por ahora, en lo que a fuentes principales y secundarias se refiere. Lógicamente, las organizaciones cumplen con otras muchas funciones además de las ya descritas. Ahora echemos un vistazo a lo que sucede con las fuentes de orden incidental y compartido.

Cuando las organizaciones de viajes recurren a fuentes compartidas la situación cambia bastante, ya que estas no tienen un dueño específico, además de que son bastante difíciles de definir y determinar. Hacer uso de estas fuentes – creando imágenes que los turistas puedan asociar – no es una tarea sencilla. Anteriormente mencionamos, que para el caso de estas fuentes de Calprim, se deberá tratar, principalmente, con turistas que se encuentran ubicados en el lado alocéntrico de la escala de idealismo turístico, y para los cuales, factores como la auto-realización juegan un papel muy importante.

Hay un número cada vez mayor de operadores turísticos que tratan de incorporar a este tipo de fuentes en sus programas y paquetes. Hay casos obvios, como el de las grandes ciudades, en donde las fuentes compartidas son más fáciles de “vender”. París, por ejemplo, tiene una atmosfera especial y característica, y muchas personas han visto u oído algo al respecto. Lo mismo puede decirse de muchas otras ciudades, siendo este el tipo de imagen mental evocativa que las organizaciones de viajes buscan transmitir a los turistas potenciales. En este caso las fuentes compartidas son fáciles de explicar y ofrecer a los turistas que cuando se brindan mezcladas con fuentes de Calprim secundarias. Otro bonito ejemplo de cómo estas fuentes compartidas se dan a valer por sí mismas lo vemos en el caso del turismo rural comunitario.

Bajo la presión que el desarrollo sostenible impone sobre países vemos una tendencia por incorporar cada vez más proyectos turísticos locales con la intensión de darle a las poblaciones locales la oportunidad de incorporarse dentro del desarrollo turístico. Dependiendo de las circunstancias, a los turistas se les ofrecen recorridos de un día, algunos con pernoctación incluida, en los que los que tienen el chance de vivir la cotidianeidad de los pobladores locales al convivir con ellos, compartir sus alimentos y aprender acerca de sus problemas diarios y la manera que tienen de solventarlos. En este caso estamos lidiando con objetos que poseen una autenticidad legítima, así como las actividades colaterales que de ellos se derivan, las cuales son igualmente auténticas, y que brindan a los turistas la oportunidad de enriquecer su ego y obtener una buena dosis de auto-realización. Aquellos ubicados en el lado izquierdo de nuestra escala de idealismo se hayan fuertemente atraídos por este tipo de experiencias. Estas experiencias son, primero que todo, de naturaleza social y están basadas en una comunicación de doble vía con la población local. Muchos turistas seleccionan esta variable vacacional tomando como base en esto último.

Seguidamente esta el nivel de elaboración de imágenes mentales, así como la asimilación de imágenes materiales a fin de elaborar un panorama completo, el cual puede ser enriquecido con imágenes adicionales adquiridas posteriormente. La experiencia que el turista busca tiene que ver con el estilo de vida local y del cual puede copiar ciertos elementos. Es el tipo de experiencia que permite al turista dejar de sentirse como tal; deja de ser “el cliente” por un momento, ya que inclusive tendrá que hacer su propia cama.

Experimentar cosas nuevas es muy importante para los turistas, pero no tantas tampoco, ya que si carece de los marcos referenciales pertinentes puede sentirse asustado ante la abrumadora novedad de estas.

El turismo rural no es un plan vacacional completo por sí mismo, sino que se mezcla con un tipo de turismo más tradicional que incluye, por supuesto, la visita a las fuentes principales de Calprim. Las organizaciones de viajes buscan una forma diplomática de resaltar las partes exóticas y diferenciables del turismo rural y tratan de hacer esta diferencia claramente reconocible a través de imágenes conexas. Las campañas publicarías tienen lemas tales como “usted regresara sintiéndose como un peruano más” en el caso de un operador que ofrece planes vacacionales de turismo rural en el Perú, o también las hay que proclaman que “usted no puede dejar el país sin hacer amigos.” En la actualidad la mayoría de los operadores turísticos hacen hincapié en el hecho de que este tipo de turismo rural permite a las comunidades locales prosperar de manera justa y sostenible.

La autenticidad en el turismo interno

Lo que hemos mencionado hasta el momento refiere al turismo internacional e intercontinental. Adicionalmente los viajeros que andan dentro de su propio país se pueden llamar turistas también. La diferencia entre turistas y viajeros nacionales no está nada clara y existe un área gris entre los dos tipos. En este caso específico y tomando en cuenta que estamos hablando desde el punto de vista de la autenticidad, podemos distinguir entre los viajeros/turistas que viajan a una región dentro de su país más o menos similar a su lugar de origen o van a zonas bien diferentes de punta de vista étnica, socio-cultural y lingüística, como es el caso de los áreas de indígenas en América Latina, África o Asia. El primer grupo es lo más grande y pensamos específicamente en el éxodo de las habitantes de las ciudades grandes hacia las playas o áreas interiores dentro de su propio país durante el verano. Este tipo de turistas saben que se puede esperar y conocen el destino. La mayoría sale a vacacionar para divertirse y son pocos los turistas que toman su tiempo para actividades de aprendizaje o de auto-realización.

En cuanto a la autenticidad se refiere depende mucho en el tipo de destino. Cuando está acostumbrado al turismo de masas (una playa por ejemplo) es poco que quedó que se puede etiquetar como auténtico, sin embargo los turistas no lo piden tampoco.

En el caso de los pueblos pequeños, donde se encuentra lo auténtico en más abundancia, puede ser que el turista busca efectivamente la cosa típica de la zona. Además una población local tiende a compartir sus costumbres más fácilmente con paisanos que con extranjeros. En cualquier forma, la autenticidad no juega un papel importante en este tipo de turismo nacional.

Hay un caso diferente para el segundo grupo, cuando las fuentes de Calprim compartidas juegan un papel dominante para los turistas que viajan dentro de su propio país a zonas culturalmente completamente diferentes. En este caso hay muchas similitudes con el turismo internacional, pero existen diferencias también.

La provisión de información dentro de su propio país tiende a ser más accesible para compatriotas y mucho más amplia. Existen más posibilidades de organizar su propio viaje y viajar simplemente a una región y arreglar su hospedaje en el destino mismo. Los sistemas de comunicación normalmente son más baratos y con un acceso más fácil.

El porqué de un viaje a zonas completamente distintas dentro de su propio país es más o menos similar al razonamiento del turista internacional. Por la misma razón suponemos, en que se refiere a la autenticidad, el turista local tiene interés en lo auténtico, pero en luz de la experiencia cultural de su propio país. Se queda dentro de las fronteras de su país y el interés de este tipo de turista refiere a la cultura de sus compatriotas.

La autenticidad juega un papel fundamental en este caso y forma una de las motivaciones principales de viajar a zona culturalmente distintas dentro de su propio país. En este caso también podemos poner el turista en la escala de Estilo de Vida al lado izquierda. Sin embargo hasta qué punto los temas como la auto-realización y la autenticidad existencial juegan un papel en este caso no queda claro. Nuestra impresión es que con este tipo de turismo existe un elemento fuerte de aprendizaje y además el deseo de tener contacto con estos compatriotas.

La ayuda económica a estas poblaciones puede formar una motivación del viaje u otra caso es el esfuerzo de preservación de una cultura frente al efecto aplastadora de la globalización. En otras palabras no es solamente la experiencia auténtica que el turista busca, sino también la conservación de esta autenticidad sin la vista tradicional de que los pobres tienen que permanecer pobres para ser auténticos.

Este caso demuestra claramente una diferencia con el turismo internacional, aunque turistas internacionales podrían tener una motivación similar y mostrar interés en la conservación del legado socio-cultural de un lugar.

Otra área gris en términos de las diferencias entre el turismo local e internacional es el caso del turismo de los países vecinos. A base de la proximidad física los turistas de los países vecinos pueden mostrar características más similares a aquellos de los turistas locales, que a los característicos de los turistas internacionales. En muchos casos entre países vecinos es poca la barrera lingüística.

Anti-autenticidad

Para finalizar este artículo sobre la autenticidad en el turismo deberíamos mencionar lo que es más o menos contrario de ella. Existen lugares en este mundo que carecen de vínculos históricos y culturales, aun menos de algún tipo de identidad que les defina y diferencie del resto de sitios similares. Son los llamado “no-lugares”, fieles representantes de un fenómeno que empezó a diseminarse alrededor del mundo a partir los años setenta del siglo pasado y los cuales, a menudo, son vistos como el símbolo de la globalización moderna. Una muestra de estos sitios son los modernos y enormes aeropuertos, los “shopping malls”, asi como los hoteles de las grandes cadenas hoteleras internacionales. Estos establecimientos estan diseñados y construidos de forma tal que cualquier persona, sin importar nacionalidad, etnia, cultura o religión, se pueda sentir confortable y relativamente segura en ellos, ya que están estructurados con base en componentes de fácil identificación universal. Estos lugares están siempre asociados con el consumo o los negocios y, por lo general, transmiten una sensación de lujo y elegancia. Aquí las personas (turistas o viajeros) no van a tener ningún consumo de Calprim, y por lo tanto, una casi nula oportunidad de generar recuerdos, aun menos algún tipo de interacción social con sus iguales.

El aspecto más interesante de estos lugares es su contraste con lo que hemos escrito hasta el momento sobre la autenticidad: los lazos culturales e históricos vinculados en el tiempo a personas y lugares, la identidad propia; los olores y colores típicos de un lugar, las costumbres de la gente y la conexión con su tierra, el significado del sol y la luna, así como las creencias que de estos elementos de derivan.

Durante la primera parte del siglo veinte las estaciones de ferrocarriles, por ejemplo, fueron edificaciones de cálido diseño y notable arquitectura, por lo que son, hasta el día de hoy, lugares de interés turístico, en tanto que las estaciones modernas parecen ser iguales en cualquier parte del mundo: estructuras de metal, vidrio y concreto.

No es necesario que nos extendamos más con el tema de la anti-autenticidad o dilucidar porqué estos sitios se desarrollaron paralelamente a la aparición del turismo de masas, actividad económica que también entro en escena a inicios de los setenta. Basta mencionar la existencia de estos hoyos negros en el universo cultural.

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Etapa del pre-turista

Antes de las vacaciones la gente desarrolla una motivación que conducirá al nacimiento de una necesidad, que a su vez hará surgir las primeras expectativas con respecto a un destino determinado. La suposición básica aquí está en que los turistas, una vez que han decidido su destino vacacional, desarrollan no sólo las expectativas correspondientes, sino que también se va formando una relación de interés directo con respecto a ese destino, lo que al mismo tiempo provocara un cierto grado de involucramiento con el sitio, que una vez seleccionado es visto con una luz diferente y el turista lo ve como SU destino.

Por lo general este interés se traduce en el hecho de que los turistas puedan desarrollar en primer lugar un sentimiento de participación económica (dejando, por ejemplo, tanto dinero como sea posible en el destino mismo y no con organizaciones de viajes), en segundo lugar un sentimiento de solidaridad, específicamente con las futuras generaciones (tanto las propias como con aquellas de la gente en el destino), en tercer lugar debería haber un compromiso con la protección de la diversidad biológica, en cuarto lugar un sentimiento de responsabilidad social y en quinto lugar respeto a las otras culturas.

Mencionamos aquí cinco niveles diferentes en que los turistas pueden mostrar su interés, nociones que deberían ser compartidas por la mayor parte de sus iguales. Estos niveles a su vez pueden ser trocados en un modelo de comportamiento uniforme entre turistas en el destino.

Estos mismos cinco aspectos hacen referencia a los tres pilares en los cuales se fundamentan los conceptos de desarrollo sostenible: planeta, gente y beneficio (en inglés: Planet, People, Profit). En el caso de la participación económica esto es obvio; los elementos de solidaridad y compromiso que se refieren al planeta, mientras la responsabilidad social y el respeto cultural se refieren a la gente. En este caso tanto el interés como el involucramiento con un destino, están relacionados con una reciente tendencia en que las personas buscan relacionarse con personas de otras culturas. El creciente interés que la gente muestra por la forma de vida de otras personas y por lo que sucede con el medio ambiente en general, parece estar estrechamente vinculado a muchos portales de Internet, de los cuales las redes sociales como Facebook y Twiter son los más significativos.

En este página Web se encuentran varios artículos sobre la etapa antes de convertirse en un turista completo y embarca temas tales como la motivación vacacional, las necesidades, las expectativas y el proceso de toma de decisiones.

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Desde persona común hasta un viajero responsable

A medianos del siglo 20 el turismo cambió de una actividad más que todo social hacia una económica. Muchos viajeros de antes se convirtieron en turistas modernos.

Sin embargo, bajo la influencia de los conceptos de desarrollo sostenible y la convicción de la necesidad de conservacion del medio ambiente se muestra claramente que urge una reconceptualización del turismo y más específicamente el papel del turista en ello.

Eliminando la separación económica del turista (como cliente) por un lado y del turismo (como industria) por el otro, y uniendo estas dos fuerzas en una actividad social mayor llamada turismo, estaríamos sentando las bases para la incorporación gradual de los turistas dentro de los procesos del desarrollo sostenible.

Para que un desarrollo sostenible prospere tenemos que involucrar a su actor principal: el turista. Sin embargo, la imagen del turismo como actividad económica y el turista como Cliente obstaculizan los esfuerzos para que los factores sociales cuenten: involucrar a las generaciones futuras.

La relación entre los turistas y el destino turístico y la reflexividad que existe entre ambos es nuestro punto de partida del denominado enfoque reflexivo del turismo.

Los textos que se encuentran en este sitio han sido desarrollados para dar forma a nuevos conceptos en el ámbito turistico y ademas para generar interés y reacciones entre los lectores. Este sitio no es comercial y no genera ingresos, por lo tanto se agradezca a las personas que usan activamente este sitio web por hacer una donacion por medio del botón DONATE al final de este página.

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Turistas y Viajeros

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1.  La diferencia entre los turistas y los viajeros.

En el pasado las personas efectuaban viajes por diferentes motivos, tales como la visita a parientes o amistades, por razones médicas, para aprender nuevos lenguajes o costumbres, adquirir habilidades prácticas (cocina, arte, etc.), para ofrecer conferencias, conseguir empleo temporal, o simplemente para obtener nuevos conocimientos y experiencias en general. Podemos decir, que dependiendo de las circunstancias, estos viajeros fueron a su vez pasajeros, comensales, visitantes, huéspedes, participantes, alumnos o espectadores. El concepto de vacaciones ya existía, pero no incluía dentro de sus variables la tendencia actual de visualizarlas como una necesidad compulsiva.

Un fenómeno más reciente lo conforma el hecho de viajar para no hacer nada, solamente descansar (unas vacaciones en la playa, por ejemplo) o hacerlo sin tener una idea clara de lo que se desea realizar. El concepto “Turismo” se desarrolló a partir de 1950, anterior a esta década, a las gentes que se desplazaban por los motivos arriba mencionados se les consideraba “viajeros”. Unos cien años atrás se podían destinar un par de días para visitar a los amigos en el campo o ir de paseo a una playa local, pero durante el siglo XX el fenómeno asociado al nuevo concepto del turismo empezó a desarrollarse y evolucionar, tanto así, que en la actualidad gran parte de los habitantes del mundo desarrollado occidental dedican 3 o 4 semanas al año para vacacionar. Como resultado del crecimiento demográfico y de las condiciones económicas favorables imperantes en los países desarrollados, millones de personas no conciben ya sus vidas sin unas periódicas y largas vacaciones, las cuales han adquirido un carácter casi que sagrado, en amplio contraste con los habitantes de los países en vías de desarrollo para quienes las vacaciones, más que una necesidad, son un lujo. El mundo de Occidente ha implementado toda una enorme red de transporte que incluye autobuses, trenes y aviones. Paralelo a esto confortables complejos hoteleros son construidos en los sitios de destino, todo con la finalidad de satisfacer el rápido crecimiento de las nuevas tendencias y patrones de consumo de los turistas. Este modelo de grandes inversiones ha contado con la complicidad de magnas organizaciones y operadores de viajes, quienes apoyados en una eficiente maquinaria publicitaria, lograron que la gente empezara a hablar de una industria turística. Todos aquellos a quienes se designaba como viajeros se convirtieron en clientes (turistas) de esta industria, y quienes concebían sus viajes antes como una actividad social, a partir de la década de 1960 pasaron a ser parte de los flujos de oferta y demanda que regulan los mercados del turismo. Mientras que en el pasado los viajeros aceptaban los destinos tal y como eran, hoy en día la industria turística insiste en adaptarlos a los intereses y gustos del cliente.

Los turistas son viajeros, pero debe quedar claro de no todos los viajeros son turistas. Mientras que los viajeros tienen un motivo específico para desplazarse, los turistas lo hacen voluntariamente. Los turistas sienten que ellos son clientes, y por lo tanto, desean ser tratados como tales y esperan que las circunstancias se ajusten a sus necesidades, en tanto que el viajero promedio ve las diferentes partes de su viaje como elementos individuales que él mismo ha seleccionado, por lo que acepta más fácilmente las condiciones, idiosincrasia y naturaleza del destino a visitar.

2.  Los cambios en el concepto de “turismo”

Aunque el número de turistas haya aumentado enormemente durante los últimos veinte años, lo mismo puede decirse de los viajeros. Mucha más gente viaja como resultado de las tendencias globalizantes, las fáciles conexiones aéreas y el crecimiento de la comunicación vía internet. Los aeroplanos vuelan llenos de pasajeros y tratar de diferenciar de entre ellos quienes son realmente turistas es sumamente difícil, aparte de innecesario. En los hoteles se reciben huéspedes, y si estos son turistas, hombres de negocios, deportistas o profesores, realmente no es de vital importancia para el dueño del establecimiento.

Los operadores turísticos, y las organizaciones de viajes en general, también muestran la tendencia a ofrecer viajes planificados para personas que no son etiquetados necesariamente como turistas. Los eventos deportivos son un buen ejemplo: hasta qué grado los fanáticos de un equipo de futbol pueden ser considerados turistas es un punto bastante cuestionable, inclusive cuando los jugadores mismos no caen dentro de esta categoría. El resultado, en todo caso, es el mismo: traslado al aeropuerto –vuelo- traslado a un hotel –pasar la noche. Esta planificación o arreglo previo es la base de muchos de los viajes actuales y el aeropuerto puede ser sustituido por una estación de trenes o de buses.

Aparte del hecho de que la diferencia entre turistas y viajeros se ha ido desdibujando, existen otras razones por las que se debe re-conceptualizar la noción de lo que es un turista. Desde finales del siglo XX e inicios de XXI ha quedado claro que el crecimiento económico ha depositado una enorme carga sobre la naturaleza, y que la gente toma más de la Tierra de lo que ella puede proveernos.

Es imperioso imponer medidas tendientes a proteger La Tierra, y el establecimiento y desarrollo de visiones dirigidas a las futuras generaciones es una de las respuestas. Queda claro que esta aplicación de medidas de sostenibilidad tiene que darse en todos los niveles, lo cual implica que el turista debe ser partícipe de ellas. Sin embargo, la visión gerencial que asume que el cliente es quien tiene la razón, interfiere con esta aplicación. Este cliente insiste en sus derechos como tal y se deja guiar por acepciones temporales de la moda y siempre deseara más lujo y comodidad, además de tener la tendencia de hacer cosas durante sus vacaciones que por lo general no se le permite hacer en su casa. Cada vez es más evidente que esta imagen de los turistas como clientes, y de la industria turística como una simple actividad económica, no está más en armonía con la realidad de un planeta que debe ser salvado urgentemente.

Millones de personas viajan alrededor del mundo todos los días y cada una de ellas debe asumir su cuota de responsabilidad con el medio ambiente, al igual que lo deben asumir las aerolíneas, los hoteles, las compañías de transporte y los establecimientos de atracciones turísticas. Sin embargo la mayoría de la gente no es consciente del daño que puede estar causando con sus actos y conductas. Un jugador profesional de La Liga de Campeones no se preocupa de temas ambientales a pesar de que viaja miles de kilómetros al año. La gente usualmente descarga la responsabilidad en la línea aérea. Pero ¿es esto correcto? Desde el punto de vista económico puede que sí: las aerolíneas ofrecen un servicio y deben ser responsables de lo que de ello se deslinde. El punto de vista económico hace hincapié en la oferta, la demanda y las leyes del mercado. Debe de quedar claro por ahora que la noción de “cliente” crea una barrera que le impide ver a los viajeros que son ellos quienes viajan, y que por lo tanto, deben tomar responsabilidad por sus acciones.

3. Los viajeros modernos.

Para los viajeros, asumiendo que los turistas se encuentren entre ellos, podemos distinguir dos niveles de influencia, ya sea sobre el ambiente, la población o la economía local. Primero que todo debe cerciorarse de que tanto el hotel, el medio de transporte, las atracciones y la forma de pago sean consecuentes con los principios de sostenibilidad. Los viajeros pueden adoptar una actitud crítica y asegurarse de que todos los servicios contratados sean limpios y amigables con el ambiente. El segundo nivel se refiere a los viajeros que se cuidan de no polucionar el destino, evitando comprar una interminable cantidad de botellas plásticas, apagando el aire acondicionado cuando no lo necesita, y en general, tratando de borrar sus “huellas” de su estadía lo más posible.

Sin embargo, hay discrepancias más fáciles de notar entre los turistas que entre los viajeros ordinarios. La tendencia a exigir cada vez más lujos es evidente en los turistas, pero difícil de percibir en otro tipo de viajeros. Al igual que en un supermercado donde se pueden hallar productos embalados en sugerente y caro plástico (muchas veces más caro que el contenido) así el turista desea bellos baños totalmente equipados, Jacuzzi, silencioso aire acondicionado a control remoto, refrigerador, mini-bar, Wi-Fi y grandes pantallas planas con TV satelital y DVD. Se trata de muchos aditamentos que son – iguales que los caros envoltorios del supermercado – dañinos para el medio ambiente y no mejoran significativamente la experiencia vacacional. Pero ¿es este un problema del hotel o del turista? ¿Debe este turista desistir de su derecho como “cliente” y convertirse de nuevo en un viajero normal, que se preocupa por los problemas ambientales, que comprende que el gasto exagerado de agua afecta el ambiente local, que entiende que todo exceso es dañino y que la cuenta a pagar por ese deterioro será asumida por las generaciones futuras?

Las aerolíneas fueron la primeras en abandonar este concepto de “cliente” luego de toda la presión generada a raíz del atentado a las torres gemelas en el 2001; todos los pasajeros deben someterse a rigurosos controles de seguridad y ya no hay espacio para reclamar trato preferencial por ser buen cliente de la compañía aérea. Debido el apremio de los problemas ambientales se hace necesaria la introducción de medidas que trasciendan el concepto de “cliente”, transformando de nuevo a clientes y turistas en simples viajeros ajustados a una serie de normas y pautas a seguir.

Hasta ahora– 2010 – se mantiene vigente esta separación entre turistas y viajeros, inclusive a nivel de un órgano como el de las Naciones Unidas (Organización Mundial del Turismo). Aunque se realizan esfuerzos para ampliar el concepto del turismo con sub-divisiones como turismo de salud, turismo de golf o turismo gastronómico, el grupo de gente de negocio ya “ofialmente” se consideran como turistas lo cual no ha hecho más que dificultar la diferenciación entre turistas y viajeros, e inclusive la misma organización de la Naciones Unidas debiera cambiar su nombre a Organización Mundial de Viajes.

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Despues de la Vacaciones

Una vez de regreso a casa, luego de unas vacaciones, es posible sentir algo de la atmósfera de todos los lugares que se visitaron,  pero al mismo tiempo el proceso ha comenzado a ser absorbido por la rutina cotidiana, entonces da inicio la etapa de mostrar fotos y vídeos a familiares,  conocidos, colegas y amigos. Esto incluye la administración de consejos a la audiencia, se recomiendan algunas cosas, se desechan otras y la familia entera concuerda con el veredicto final: fueron unas vacaciones más o menos exitosas. El turista raramente llegará al extremo de decir: ¡nunca más! y si alguna vez piensa así no lo expresará en voz alta, pues la decisión del destino vacacional escogido fue una decisión personal de él.

Luego, todas las impresiones comenzarán a decolorarse, las imágenes y las experiencias se interpolaran, algunas cosas serán olvidadas y finalmente solo quedarán algunas impresiones generales. Debe quedar claro que este proceso puede tardar meses, incluso años. Las vacaciones han acabado y ahora vendrá una larga espera de un año para experimentar otras.

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Las Expectativas

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La Expectativa

Para los turistas, la expectativa es una parte muy importante de las vacaciones. Desde el momento mismo en que los potenciales turistas empiezan a pensar en ellas, inicia toda una cadena de expectativas, las cuales, se basan en información e imágenes previamente almacenadas en sus memorias. Las personas cuentan con fuentes internas de información, la cual puede ser extraída de sus recuerdos. Cuando los turistas piensan en ir a la Patagonia, en Argentina, lo primero que hacen es una abstracción mental del lugar, y puede que vengan a sus mentes imágenes de pingüinos y glaciares, quizá algunos hayan leído El Expreso Patagónico de Paul Theroux, o visto algún rally automovilístico por televisión. Como dijimos, existen imágenes e información almacenada en muchas partes de nuestra memoria, y cuando tratamos de compilar todo lo que sabemos acerca de un destino, la memoria arrastra todos esos datos hacia un solo lugar. Estamos hablando de la fase inicial de formación de expectativas con respecto a unas posibles vacaciones.

Las expectativas son alimentadas continuamente con nuevas imágenes e información, y este proceso se prolonga hasta el inicio del viaje. Pero el cerebro aun seguirá recopilando material que le sea útil para ajustar las expectativas a lo largo del recorrido. Inclusive al término de las vacaciones, las expectativas continuaran desempeñando un papel importante, aunque ligeramente diferente, al servir de parámetro comparativo entre lo que se esperaba y lo que se obtuvo como resultado final del paseo. Cabe preguntarse, por lo tanto, si un turista sin expectativas es realmente un turista. Así pues, podemos asumir que los turistas siempre esperaran algo diferente y especial de su período vacacional.

 

Moreno expectativas

Una imagen impresionante puede generar una necesidad para viajar y a la vez una clara expectativa.

 

Un psicólogo podría darnos una mejor explicación de lo qué la expectativa es, pero como yo no lo soy, veamos lo que la Wikipedia dice al respecto: “en caso de incertidumbre, es lo se considera como lo más probable que suceda. Una expectativa es una creencia, realista o no, que se centra en el futuro. Un resultado desventajoso da lugar a sentimientos de decepción. Se considera que hay sorpresa cuando ocurre algo que no era esperado del todo”.

Por expectativa, nos estamos refiriendo al hecho de pensar cómo lucirá algo de antemano, o cómo será determinada experiencia, o cuáles son las probabilidades de que algo realmente suceda. Las expectativas se basan mayoritariamente en imágenes, y de manera parcial, en expresiones verbales o en hechos simples. Esta información puede haber estado almacenada en nuestra memoria desde la infancia y proceder de muchas fuentes diferentes. Es importante recordar que para que un turista sea considerado como tal, debe desplazarse a un área que es diferente de su ambiente cotidiano, lo cual acarrea un elemento de incertidumbre, que de seguro intensificará sus expectativas.

Las expectativas se nutren, primeramente, de lo que se encuentra almacenado con antelación en nuestra memoria, lo cual incluye las experiencias previas; así como de toda una serie de fuentes externas, tales como guías para viajeros, libros, películas o programas de televisión; además, de fuentes orales procedentes de miembros de la familia, amigos o compañeros de trabajo, y finalmente de las imágenes de fondo, asociaciones o ideas fijas, las cuales pueden influenciar en nuestras expectativas. Estas fuentes, a excepción de la primera, están recibiendo imágenes e información de forma continua.

Aparte de material almacenado en el cerebro, existe otra fuente interna que alimenta las expectativas: nuestra imaginación. La imaginación, como una proyección de posibilidades, puede atraer gente a un sitio determinado en busca de experiencias sensoriales, que se han consignadas al margen de la vida diaria o que han sido rechazadas en su conjunto. Se distinguen varios usos de la imaginación:

  • Evocar cosas que no están presentes pero que existen en otros lugares;
  • Crear imágenes en la mente de cosas que no existen;
  • Lograr representaciones para reemplazar las cosas (por ejemplo pinturas o diagramas);
  • Representar cosas que no están presentes o que no existen, pero que parecen tener una existencia empírica observable: el dominio de la ilusión.

La imaginación produce metáforas, las cuales son cruciales para lograr su comprensión dentro de un determinado contexto. Nociones y conceptos ya existentes pueden adquirir nuevas interpretaciones, extendiendo y revalorizando su significado. En el campo del turismo pueden encontrarse muchos tipos de metáforas y narraciones, que a su vez pueden considerarse como re-descripciones metafóricas de la realidad. Las conexiones que se crean entre los turistas y sus destinos simplifican, de esta manera, el contexto temporal de las vacaciones, de las cuales es difícil tener una visión integral acerca de su naturaleza y complejidad. Las percepciones de los sentidos se sitúan en un contexto y los conceptos se hayan provistos de nuevos significados y planos referenciales.

Las expectativas, por lo tanto, se basan por lo general en metáforas que nos ayudan a comprender más fácilmente lo desconocido de una situación a enfrentar. Algunos destinos vacacionales sirven de alimento a la imaginación, mientras que otros evocan imágenes preconcebidas, tal como es el caso de un París idílico y romántico durante la primavera. Frases como “ambiente caribeño”, “temporada verde” o “bosque nuboso” son todas expresiones metafóricas comúnmente utilizadas en el ámbito del mercadeo con el propósito de alimentar la imaginación y posiblemente las expectativas.

Hay expectativas de amplio espectro, las cuales no están claramente definidas ya que se basan en información de carácter general, por lo que podemos esperar de ellas una vasta gama de experiencias posibles. Luego hay otro tipo de expectativas de reducido espectro. Alguna gente habla de “bajas expectativas”, pero estas están más relacionadas con las experiencias en sí, que con las expectativas mismas. Si uno no espera tener una gran experiencia, probablemente las expectativas sean reducidas y no necesariamente de carácter amplio.

Las expectativas de reducido espectro están mas claramente definidas, coinciden con ciertos deseos (los cuales pueden tomar formas idealizadas), y están basadas en imágenes e información específica. Al final de las vacaciones uno usualmente puede apreciar cuan amplias o reducidas fueron las expectativas. Debería ser obvio que al contar con amplias expectativas haya menos chance de que las cosas salieran peor de lo esperado, en tanto que con las expectivas de reducido espectro hay más posibilidad de que ese sea el caso. Existe un fenómeno claramente definido en el tema de las expectativas, conocido como “profecía auto cumplida”. Veamos un ejemplo de esto: cuando una persona pone muchas expectativas (reducidas, obviamente) en una parte específica de sus vacaciones, y a fin de tener las increíbles experiencias que cree que desea obtener, es altamente probable que se auto engañe con ciertos trucos, como reducir el valor Calprim de posibles alternativas en su programa vacacional, poniendo especial énfasis en aquella experiencia prometida, y finalmente, gastando todo el tiempo y dinero posible en demostrar que su escogencia particular fue la mejor y más interesante de todo el plan vacacional. En otras palabras, cuando un turista deja saber que visitar Las Galápagos ha sido su mayor deseo, hará todo lo posible, a nivel consciente (e inconsciente, inclusive) para poder decir, luego del viaje, que esa fue, efectivamente, la experiencia más importante de su vida.

La Motivación y las Necesidades

Desde el punto de vista psicológico cabe preguntarnos cuándo una imagen en nuestra memoria es una expectativa y cuándo un simple recuerdo. Esto tiene que ver con la motivación personal de un individuo a la hora de decantar por uno u otro destino, que a su vez se transforma en una necesidad.

La conexión entre motivación y necesidades es clara, y constituye la base de lo que llamamos expectativas. El turista debe tener cierta dirección en la cual enfocar sus motivaciones y necesidades antes de que el cerebro empiece a arrastrar material hacia un solo sitio, haciendo germinar las primeras expectativas. Solo entonces una motivación surge como resultado de una necesidad, alimentando las primeras expectativas para unas posibles vacaciones. Para leer más sobre la necesidad de viajar, vea http://www.tourismtheories.org/?cat=35&lang=es

Fuentes generadoras de expectativas

La manera en que la expectativa se construye, así como la información y las imágenes que la conforman, depende, ante todo, de los turistas mismos y del material disponible en sus memorias. Seguidamente, las expectativas se alimentarán de una serie de fuentes externas, las cuales, en su mayoría, tratan con información factual simple (esto dependerá del grado de importancia de las expectativas); la información focalizada tendrá un mayor peso, aun mas cuando sabemos que este tipo de información -generalmente suministrada por operadores y oficinas de información turística- está diseñada para acrecentar las expectativas de los turistas. La información descriptiva podrá, en última instancia, ayudar a los turistas en la obtención de una idea más general, o de una mejor visión de conjunto, acerca de lo que podría esperar. La información con frecuencia es apoyada por imágenes, entre las que destacan, para la construcción de expectativas, las de imágenes materiales (como fotografías, películas y afines). Las imágenes mentales, al igual que la información descriptiva, ayudarán a los turistas a obtener una idea del ambiente y la vida cotidiana de un determinado destino.

Los lugares que los turistas tienden a visitar se pueden dividir en atracciones turísticas principales o Fuentes principales de calprim, pequeñas fuentes secundarias de calprim y finalmente todo aquello que pertenece a la población de un lugar y que les puede proporcionar a los turistas algunas experiencias a través del consumo de calorías de primer impacto o calprim. Las fuentes principales son una motivación por sí mismas, por lo que las expectativas creadas alrededor de ellas son usualmente de reducido espectro. Los turistas están bastante informados respecto a estas fuentes principales, de lo contrario no hubiesen escogido ese destino en particular. Asumimos que en relación a las fuentes principales los turistas poseen expectativas bien definidas, con el riesgo obvio de que las cosas resulten peor de lo que se esperan. Las fuentes secundarias, por lo general, están bien documentadas y los turistas saben de su existencia de antemano, por lo que sentirán algunas expectativas con respecto a ellas. Cuando una actividad como el ‘rafting’ es ofrecida en un sitio (el cual ya es famoso por otra fuente de calprim) provocará que la mayoría de los turistas tengan expectativas que se sitúan en algún punto intermedio de la escala valorativa que va de las reducidas a las amplias expectativas.

En el caso de las fuentes de calprim compartidas la situación funciona diferente. Aquellos turistas que se desplazan a través del país tendrán la oportunidad de ver pequeñas casas de pobladores locales, paisajes, templos o algún tipo de actividad agrícola a lo largo del día. El tener expectativas reducidas y bien definidas es prácticamente imposible y los turistas muchas veces solo cuentan con expectativas sumamente amplias, e inclusive, no las tienen del todo debido a la falta de información e imágenes correspondientes. Los pueblos de India, Francia o Chile son muy diferentes y aun así vemos fotografías de ellos, es bastante difícil imaginar cómo huele un lugar, de qué forma lucen los colores en realidad, así como los diferentes sonidos que posee un sitio específico. Los turistas que se ubican hacia el lado alocéntrico en las escalas de estilo de vida son proclives a tener más experiencias provenientes de fuentes compartidas e incidentales, por lo que la tenderán, mayoritariamente, a seguir patrones de expectativas de tipo amplio, en tanto que aquellos instalados en el lado psicocéntrico de estas escalas, se inclinan más por las fuentes principales y secundarias de calprim, conformándose con expectativas de tipo reducido, casi siempre fomentadas por organizaciones de viajes, cámaras de turismo o por la información factual directa proveniente de familiares y amigos.

Tanto las imágenes, como la información recibida previa al viaje, dependerán, por lo tanto, del tipo de fuentes de calprim que los turistas tengan previsto visitar, lo cual, a su vez, influye en el tipo de expectativas que desarrollaran.

Expectativas reales

Hay otro nivel asociado a las expectativas de los turistas. Tiene que ver con los conceptos de genuinidad y autenticidad que los turistas esperan, o no, obtener de sus expectativas. Cuando un turista tiene la expectativa de visitar una autentica tribu indígena, y una vez que llega al lugar donde supuestamente se hallan se da cuenta que estos no son ni auténticos ni típicos indígenas, se sentirá desilusionado, debido a la no satisfacción de su expectativa y necesidad correspondiente. Con respecto a las expectativas, los turistas asumen que estas se basan en objetos o fenómenos que son genuinos-al menos así es como uno esperaría que fuese. Pero si sospechan que no es así, y que no son más que copias o inexactas invenciones, existe una gran posibilidad de que no visiten esa fuente en particular. Pensar que algo “no vale la pena” a menudo significa que no se visitara ese destino o fenómeno ofrecido. Mas existe la posibilidad, de que a pesar de que los turistas descubran el hecho de que esta población indígena viste su indumentaria tradicional solo para brindarles un espectáculo, lleguen a sentir un genuino interés por ver la forma en vivieron los antepasados de aquellas personas, y así satisfacer algunas de sus expectativas. En otras palabras, el cuento referente a la historia de un pueblo indígena debe compensar la falta de autenticidad de los objetos relacionados. Este tipo de autenticidad-con-un-cuento de una fuente de calprim, es lo que conocemos como autenticidad simbólica.

Este tipo de autenticidad permite que organizaciones de viajes o cámaras de turismo puedan manipular, en cierta medida, las expectativas y experiencias de los turistas. Las fuentes principales y secundarias son dotadas de un valor simbólico a través de la información focalizada y el material grafico asociado, lo cual ayuda a los turistas a tener una visión más clara de lo que van a experimentar, y así estar mejor preparados para el grado de autenticidad que dicha experiencia pueda tener.

Expectativas reales deben conducir hacia experiencias autenticas, si están relacionadas al objeto real o tienen una autenticidad simbólica. En este sentido, todo el material que los turistas almacenaran en sus memorias lo supondrán como genuino, por lo que las primeras expectativas que desarrollaran serán reales, ya que estarán basadas en sus propias memorias. Una vez que las imágenes e información fluyen desde el exterior, existe la posibilidad de que las expectativas sufran cierta contaminación, ya que los turistas pueden no entender, o mal interpretar la información e imágenes que recibieron.

El lado negativo de las expectativas

En primer lugar, tal como mencionamos antes, todas las expectativas no son necesariamente positivas. Un turista puede tener la sensación de que determinada fuente de calprim incluida dentro de un programa turístico no es para él. La expectativa que tiene al respecto es que aquello no le va a gustar, por lo tanto, no ira. Este es un caso resultante de lo que usualmente sucede con la información focalizada que se trata de hacer llegar a los turistas, en un esfuerzo por convencerlo de que reserve un cierto plan vacacional o una determinada fuente de calprim. Las expectativas derivadas de las motivaciones y necesidades originales son positivas por definición. Será por lo tanto, en una fase posterior, en que las expectativas se multiplican, cuando algunas de ellas resultan ser de índole negativa, las cuales, por lo general, serán desechadas posteriormente.

Aparte de este fenómeno, existe otro problema diferente. Cuando un turista tiene expectativas reducidas, es sumamente probable que se enfoque tanto en el consumo de las calprim esperadas, que no llegue a disfrutar plenamente de la fuente de calprim tal cual esta es, ya que estará demasiado ocupado tratando de determinar si sus expectativas eran erróneas o acertadas. La gente espera ver algo y obviamente lo primero que ven es lo que están esperando ver. Esto impide que el turista se convierta en un verdadero observador, al dejar que sus sentidos absorban todo el calprim posible, con el propósito de tener una experiencia independiente, que como sabemos, debe estar basada, ante todo, en sus observaciones y no en sus expectativas. Este es un caso muy frecuente. Solamente cuando algo que prometía ser gratificante resulta ser decepcionante, es que los turistas comienzan realmente a observar y prestar atención al lugar donde se hallan, en primera instancia porque están decepcionados y, seguidamente, porque buscaran la existencia de otros elementos sustitutivos que puedan disfrutar. El consumo de estas calorías esperadas es utilizado con frecuencia cuando se desea probar que uno está en lo correcto o que tiene la razón.

Hay un tercer problema que se encuentra a menudo cuando se trata con las expectativas: la información incorrecta. Esta puede tener dos causas directas, la mal información, que ocurre cuando en algún lugar de la línea comunicativa ha habido una distorsión que induce al error, o a la mala interpretación de los datos; o bien a la desinformación, que sucede cuando alguien introduce u ofrece información incorrecta a propósito. Hasta ahora hemos asumido que toda la información e imágenes que nutren los patrones de expectativas son veraces, pero no necesariamente es así. Las empresas turísticas pueden “estirar” la carga simbólica de determinada fuente de calprim, a tal punto, que ya no guardara relación con la realidad objetiva, lo cual, indefectiblemente, terminara provocando una desilusión en los turistas, cuando cotejen lo real con lo prometido. La “sobredescripción” es una práctica que se presenta cuando un producto es presentado mucho mejor de lo que en realidad es. Si un “increíble safari de aves” se convierte en una aburrida navegación de 40 minutos por canales estrechos en los que solo es posible observar unas pocas aves, estamos ante una exageración, que tiene como propósito elevar el nivel de ventas, produciendo así expectativas reducidas para increíbles experiencias que al final resultan ser falsas.

Otra razón por la que la información incorrecta influye en las expectativas tiene que ver con los turistas mismos. Cuando los turistas potenciales sienten la motivación y desarrollan la necesidad de tomar unas vacaciones, se basaran, más que nada, en sus conocimientos y experiencias previas para construir sus expectativas. Más adelante las alimentarán con imágenes e información adicional que les ha sido enviada, o que ellos mismos han seleccionado, a partir de fuentes externas. Esta selección depende enteramente de los turistas, y más aun, con respecto a su interpretación de lo que seleccionan. En ciertas imágenes o historias los turistas “leen” ideas o información que luego usaran para fomentar sus expectativas. Sin embargo, este proceso interpretativo que utiliza los marcos referenciales propios como parámetro deductivo, puede provocar malentendidos. Cuando en un folleto de viaje (información focalizada) se describe un lugar como poseedor de una atmosfera caribeña, tendremos el obstáculo de que si un potencial turista no sabe las singularidades a las que este tipo de atmosfera hace referencia, será incapaz de relacionar los conceptos, por lo que no tendrá más alternativa que interpretar dicha descripción como si fuese información factual, llegando a la conclusión de que este lugar debe de estar ubicado junto a la costa del mar Caribeño, de otra manera estaría mal. Todos comparamos la nueva información con hechos o cosas que tenemos almacenadas en nuestra memoria, y cuando en ella disponemos de poco material aprovechable, nos es difícil realizar dicha contrastación.

Otro de los problemas posibles se da cuando los turistas malinterpretan sus propios sentimientos o su forma de ser. Una persona agobiada por la presión del trabajo decide que le haría bien tomar un descanso y reserva una cabaña ubicada en un sitio remoto entre las montañas, alejada del mundanal ruido de la ciudad. Esta persona siente esa necesidad. Sin embargo, una vez acomodado en su solitario retiro, puede que tanto silencio y quietud le hagan perder la cordura, sobre todo si se haya acostumbrado al hecho de estar rodeado de un montón de gente ruidosa durante todo el día. Este turista podría decidir, luego de un par de días, bajar de su montaña y pasar el resto de sus vacaciones en la ciudad, donde se siente más a gusto. Este turista no se conocía lo suficiente como para generar la necesidad correcta. El éxito o no de unas vacaciones dependerá de cómo la persona las experimente y de la forma en que aborde la confrontación consigo misma. Muchas personas creen tener el deseo de experimentar aventuras desafiantes en ambientes salvajes, pero una vez llegadas al sitio donde comienza la aventura, echan marcha atrás, mostrando incertidumbre y falta de confianza en ellas mismas. Esto es común de observar en actividades que involucran fuerte actividad física, como el montañismo, cuando uno o más participantes no se sienten listos para la aventura y deciden retornar antes de tiempo. Además, este comportamiento puede estar motivado por la moda del momento, haciendo que potenciales turistas seleccionen un tipo equivocado de vacaciones, con patrones de expectativas bastante confusos.

Un problema adicional, que comúnmente observamos con respecto a las expectativas, es cuando no hay expectativas del todo. Cuando no esperamos nada de algo estamos sujetos al factor sorpresa y, dependiendo de las circunstancias, puede que el resultado sea positivo, o todo lo contrario. Las son precisamente eso: sucesos sorpresivos, incidentes repentinos o encuentros casuales. En realidad, buena parte de las vacaciones consiste de fuentes de calprim incidental. Aunque los turistas que han hecho reservaciones y arreglos por adelantado son mucho menos propensos a experimentarlas, que aquellos que optan viajar por su propia cuenta y riesgo. Una de las razones por la que los turistas gustan de estar bien informados de antemano es precisamente para evitar sorpresas, especialmente cuando tienen pocas o ninguna expectativa, y temen perder el control durante una situación imprevista. Sin embargo, cuando las expectativas se basan en información equivocada, es muy posible que afloren las sorpresas, sobre todo las de índole negativa. Cuando sucede algo inesperado, los turistas reaccionarán según su personalidad y siempre trataran de mantener el control. Sin embargo, cuando esperan una cosa y sucede otra, totalmente diferente, pueden entrar en una especie de shock, y antes de que puedan reaccionar, deben de replantear sus expectativas a fin de poder observar libremente (ingesta de calprim) lo que está sucediendo, experimentarlo y actuar en consecuencia.

El ultimo obstáculo que enfrentamos a nivel de expectativas se da cuando estando frente a un hecho surgen una serie de factores externos que dificultan la adecuada ingesta de calorías de primer impacto, resultando en una decepción para los turistas, aunque las expectativas estuviesen correctamente sintonizadas. La ingesta de calprim obedece a factores atencionales y depende tanto de factores internos como externos.

Tenemos una reducida ingesta de calprim cuando un turista se concentra en un solo tema (estudiar un cuadro en particular en un museo, por ejemplo) dejando de prestar atención a cuanto le rodea. Por el contrario, tenemos una amplia ingesta calórica cuando el turista se enfrenta a una serie de diferentes impulsos, como sería el caso de arribar a un aeropuerto, o estación de tren sumamente abarrotada, en la que debe estar alerta de hacia dónde debe ir, leyendo los carteles, pantallas, y cuidando de su equipaje en tanto escucha la información proveniente de los altavoces. Concentrarse en muchas cosas al mismo tiempo puede suponer un bajo consumo de calprim, y por lo tanto, un menor chance de transformarlo en experiencias. Muchas personas tienen la idea de que viajar es excitante y sumamente interesante, pero a menudo, durante el trayecto, resultan estar demasiado estresados como para experimentar algo. Otros factores internos que influyen en la absorción de calprim son el estado de anímico, emocional, y físico de los turistas, de si están cansados, enojados o indispuestos por algo. A la hora de construir las expectativas, por lo general, no se toman en cuenta este tipo de influencias negativas.

Las influencias externas son bastantes, talvés el ejemplo más común es la lluvia, la cual puede echar a perder la adquisición de posibles experiencias, dejando necesidades y expectativas colgando en el aire. “Estábamos tan ansiosos de poder ver las erupciones del volcán Arenal en Costa Rica, pero justo cuando llegamos empezó a llover, y no pudimos ni tan siquiera ver donde estaba”. Este es un comentario que refleja la desilusión que producen estas circunstancias imprevistas, las cuales usualmente achacamos a la mala suerte, y que provocan la decepción de los turistas, aunque su composición de expectativas estuviese correcta.

Las expectativas son una parte indispensable del turismo y viajar sin ellas suena casi imposible. Lo más recomendable de hacer, cuando dejamos de tener expectativas, es quedarnos donde estamos y buscar dentro de nuestras almas un poco de motivación que nos despierte el impulso por viajar otra vez.

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