Por mucho tiempo el turismo vacacional se encuentra controlado por el pensamiento netamente económico y las investigaciones sociológicas. En esta página web se mantiene una visión más balanceada: los turistas mismos y el encuentro con su destino vacacional. Los turistas toman lo que se les ofrecen y lo usan para sus propios propósitos; son precisamente estos propósitos los que nos interesan y más que 25 artículos en esta página web tratan de eso: el turismo de los turistas. Agregué un artículo nuevo sobre "el cambio climático" dentro del rubro "Turismo" (julio 2020).

En febrero 2020 agregué un artículo nuevo en el rubro "Turismo" con el título "La Fenomenologia y el Turismo".

El Turista

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Evaluación de las vacaciones

Todos los derechos son del autor Marinus C. Gisolf. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin mención de la fuente.

La Evaluación de las Vacaciones

Una vez de regreso en casa, el turista recuerda con cierta satisfacción los tiempos lindos y aventureros que ha pasado. Ciertos recuerdos se disfrutan, algunos incidentes provocan una sonrisa y de una u otra forma el turista se siente enriquecido – por lo menos eso es lo que se supone y fue la razón principal de tomar vacaciones.

Para saber si las vacaciones fueron exitosas, podemos ver primero que todo como nos sentimos después y luego hasta qué punto nuestras expectativas fueron cumplidas o no. Puede ser que resultaron mejor de lo que se esperaba o que nuestras expectativas fueron muy altas y al final no fueron completamente satisfechas. Suena sencillo decir que las vacaciones fueron fantásticas sin embargo, en el fondo hay algunas consideraciones sicológicas y sociales bastante complicadas, más que todo cuando vemos el asunto desde el punto de vista de una organización de viaje. Las expectativas vacacionales son construcciones mentales, de la misma forma que lo son nuestras memorias posteriores. Al momento de la evaluación de nuestras vacaciones, comparamos nuestras interpretaciones de información de antes del viaje con las interpretaciones después sobre lo que ocurrió durante ellas. La comparación de construcciones mentales dentro de nuestro cerebro es una actividad normal para cualquier ser humano, pero al momento que otra persona de afuera – tal como el caso del investigador turístico – se mete en esta comparación se complica la situación, porque el elemento de la realidad parece desaparecer.

Es un asunto interesante. Lo que fue real durante las vacaciones puede ser vivido por el turista de esta forma, por el otro lado puede no ser necesariamente así. Lo que fue específicamente hecho o puesto en escena para los turistas, puede haber provocado diferentes tipos de experiencias, desde muy emocionantes hasta una desilusión completa. Se refiere a la autenticidad no solamente de la realidad, sino también de la experiencia misma del turista.

Dejando aparte la relación entre las expectativas y las memorias y hasta qué punto la autenticidad juega un papel en ella, existe un tercer factor que tenemos que al momento de evaluarunas vacaciones: la influencia de las experiencias previas. Obviamente, parte de esta influencia fue aplicada durante la etapa del desarrollo de las expectativas, pero parcialmente. El contenido de las dos – expectativa y experiencia – es diferente. La primera se base en la motivación para viajar y simultáneamente se desarrolla una necesidad específica. Antes del viaje nos imaginamos cómo las cosas pueden ser y hasta quépunto nuestra necesidad puede ser satisfecha; eso es la base de la expectativa. Por otra parte, tenemos una cierta cantidad de conocimiento y muchas experiencias que se pueden utilizar cuando evaluamos las expectativas, pero no sabemos con exactitud lo que va a pasar y entonces no sabemos tampoco cuales experiencias se pueden aplicar.

En este artículo vamos a ver además la característica más general de unas vacaciones: la queja. Dependiendo del nivel social del turista y su nacionalidad podemos distinguir muchas diferencias entre el porqué, el cómo y el contenido de las quejas – un capítulo aparte: vea http://www.tourismtheories.org/?cat=114&lang=es )

Finalmente terminamos el artículo con un fenómeno que muchos de nosotros sufren: la “goma vacacional”.

La influencia de las experiencias previas

Todos los conductores de grupos, conocen el fenómeno de que muchos turistas, al principio de sus vacaciones, empiezan a hablar de sus vacaciones anteriores y fundamentalmente sobre lo fantásticas quefueron. Normalmente se menciona que los paisajes fueron más maravillosos y las actividades mucho más interesantes. Específicamente para el conductor de grupos principiante puede ser desmotivador tener que pelear contra las experiencias previas de los turistas. La razón del fenómeno es sencilla: material de referencia. Cuando vivimos experiencias nuevas la primera cosa que hacemos es vincularlas a experiencias que ya tenemos. Nuestro cerebro maneja esta comparación entre lo que vivimos y lo que estamos viviendo de dos formas:

La influencia de experiencias previas por dotación:

el recuerdo de una buena experiencia asociado con un lugar, potencia el bienestar que se vive en el presente. En el caso que se trate de una mala experiencia, la situación es al contrario.

La influencia de experiencias por contraste:

una buena experiencia en el pasado, tiende a devaluar las experiencias actuales, aunque sean buenas y en cambio, una mala experiencia en una visita pasada, puede contribuir a aliviar la vivencia presente.

Faltan investigaciones científicas para determinar cuáles turistas pertenecen a uno de los dos grupos y bajo cuáles circunstancias. La situación está clara y lo que mencionamos antes, de que muchos turistas comienzan sus vacaciones con la comparación de que las anteriores fueron mucho más bonitas, indica el segundo caso de influencia por contraste, mientras que el caso que los turistas que dicen que sus vacaciones son iguales o mejores que las anteriores, se trata del caso de influencia por dotación. Para las agencias de viaje y los conductores grupales es importante que al finalizar las vacaciones, el turista ya no compare más, porque en caso contrario algo anda mal con las vacaciones.

Existe la noción de que los turistas europeos tienden a ser guiados más por la influencia por contraste, mientras los turistas que provienen de Asia o América Latina la influencia de las experiencias previas es por dotación. Los turistas de los Estados Unidos forman un caso mixto, donde aquellos que vienen del norte tienden a ser influenciados más por contraste, mientras que los habitantes del sur de los EEUU son guiados por la influencia por dotación.

La Evaluación y las Expectativas

En la medida que las expectativas se evalúan al final de las vacaciones como completamente cumplidas o no, depende obviamente del nivel y forma de las mismas expectativas antes de las vacaciones. Las expectativas pueden haber sido basadas en informaciones correctas o falsas, pueden ser potenciadas por motivaciones confusas o necesidades precisas y las expectativas pueden ser amplias sin tener una idea clara de lo que se puede esperar, o también estrechas cuando el turista sabe más o menos lo que se puede esperar.

En este último caso se puede notar que mientras más estrechas son las expectativas, más grande es el riesgo de una desilusión. Cuando un turista va de vacaciones con el objetivo principal de ver el cuadro llamado Monnalisa, sus expectativas son muy estrechas efectivamente. En este caso no es probable que haya desilusiones, porque hay tanta información disponible sobre esta pintura, que es difícil perderse en este sentido. Sin embargo cuando se toma el caso de la naturaleza y un turista va a Kenia en un safari para ver las 5 grandes especies de animales y ve solamente uno de ellos, obviamente el turista va a estar desilusionado.

De las expectativas amplias hay dos: aquellas que no están basadas en una motivación precisa y sin necesidad definida. Cuando una persona toma unas vacaciones solamente para estar lejos de la casa y no le interesa a donde va, sus expectativas son muy amplias.

El segundo grupo se refiere a los turistas que saben lo que quieren, pero sus necesidades todavía pueden ser amplias: unas vacaciones en la playa por ejemplo. Esta playa realmente tendría que estar con demasiada gente o el hotel muy lejos de la playa para convertir estas vacaciones en una desilusión.

Para leer más sobre las expectativas se puede ver: http://www.tourismtheories.org/?cat=42&lang=es

Las organizaciones de viaje deben tener cuidado cuando presentan a los turistas la información focalizada: las expectativas evocadas no pueden ser muy estrechas para evitar una desilusión, pero al mismo tiempo no pueden ser muy amplias tampoco, porque no se genera ninguna expectativa o necesidad.

Las agencias de viaje ofrecen posibles experiencias y con eso tratan de evocar una expectativa que consecuentemente puede generar una necesidad. La imagen de un volcán explotando con sus flujos rojizos de lava puede generar una necesidad: ¡Tengo que ver eso! Sus motivaciones vacacionales podrían haber sido diferentes (yendo a la playa por ejemplo), sin embargo el pre-turista puede ser convencido de visitar el volcán. Sí el día de su visita al volcán está lloviendo, la desilusión es doble: su expectativa o necesidad de ver el volcán no fue satisfecha, mientras su motivación original de ir a playa esta frustrada también.

iguazu esp

La imagen tentativa puede convencer al turista de querer ir a la catara de Iguazu. Cuando las imágenes son demasiadas bonitas lo que ocurre es que al momento de ver la Iguazu en la realidad el turista empieza primero a comparar con la foto en vez de disfrutarla.

Se trata de una interacción complicada e intrigante de motivaciones y necesidades. Las primeras expectativas y su desarrollo posterior a través de información focalizada entre otras luego, tener las experiencias y finalmente llegando al momento de la evaluación. En el momento de vivir la experiencia, una persona puede estar expuesta a muchas influencias externas e internas. La evaluación es un proceso limitado por el tiempo: está la primera evaluación durante las vacaciones que puede interferir con las evaluaciones finales al terminar las vacaciones cuando los recuerdos todavía están frescos, mientras que un par de meses después el veredicto final de las vacaciones puede ser distinta nuevamente. Este punto, nos lleva a la evaluación de las experiencias.

La Evaluación y las Experiencias

Una experiencia dentro del marco del turismo, es una cuestión de psicología. El término “experiencia” se usa primero que todo al “momento de vivirla” y acota aquellos sucesos, atribuciones y recuerdos que conformarán lo que quedará al final como núcleo recordable. Este recuerdo cumpliría tres funciones fundamentales:

  1. Resumir en forma de imagen y/o emoción singular la experiencia vivida;

  2. Constituir la base de la experiencia para la comparación con las expectativas y con las nuevas posibilidades de viaje;

  3. Comparar con la realidad habitual, que se contempla con los ojos nuevos, a la luz de las recientes experiencias. Puede suceder que el resultado de la comparación sea negativo para nuestro lugar de origen, o puede ser positivo.

En otras palabras, cuando se evalúa unas vacaciones, no se trata solamente de la comparación con las expectativas, sino también con el ambiente de origen y además sirve como base para las decisiones sobre las próximas vacaciones.

Cuando un turista regresa a casa, piensa hasta qué punto se siente satisfecho y se queda con la impresión de que sus expectativas fueron mayores a lo que la realidad le mostró y se puede sentir un poquito desilusionado. Si al mismo tiempo, se desarrollo la impresión que su lugar es mucho más bonito que el destino vacacional, se puede decir definitivamente, que sus vacaciones no fueron un éxito. Si vamos a agregar el hecho de que este turista pensando en sus próximas vacaciones llega a la conclusión que las vacaciones previas solamente sirvieron para saber lo que no quiere, podemos concluir que efectivamente las vacaciones de este turista fueron un fracaso.

Otro punto es, que el turista acumula una cierta cantidad de conocimiento paralelamente a las experiencias que está viviendo. Este conocimiento está relacionado con la información concreta, tal como en cuales pantallas en un aeropuerto se encuentra qué tipo de información, sobre las cosas que no se permite en el equipaje de mano o cómo sacar dinero de un cajero automático en un país extranjero, etc. En turismo, esto se llama el conocimiento viajero y un turista desarrolla poco a poco una cierta cantidad de esta información factual. Cuando está viviendo sus experiencias el turista desarrolla más conocimiento a nivel de imágenes mentales e información descriptiva, mientras la información factual es algo típico del conocimiento viajero.

Hay dos formas para evaluar unas vacaciones:

La evaluación instantánea:

se refiere al instante que vive el turista que es evaluado con sus expectativas. Es una forma bastante confiable de evaluar, pero tiene el problema que rápidamente el turista puede llegar a la conclusión de que lo que está viviendo no es completamente lo que tenía en mente y la desilusión consecuente puede influenciar negativamente el demás consumo de Calprim – o sea la vivencia de la experiencia. Este tipo de turista tiende a hacer listas (checklist) de lo que quiere vivir y cada vez que tiene la experiencia la tacha de su lista. Esta práctica puede interferir con el pleno disfrute de la fuente de Calprim e impedir el consumo de las mismas. En esta forma la observación cambia a una evaluación continua y el turista solamente ve lo que espera ver y cualquier otra observación adicional no se produce. Otro elemento que juega unpapel importanteen este sentido, es el hecho que el turista ya no necesita esperar hasta revelar sus fotos, ya que con su cámara digital puede ver de inmediato los resultados, lo que fomenta también la evaluación instantánea.

La evaluación final:

La comparación con las expectativas se efectúa una vez que las vacaciones han finalizado.

Es importante notar que en este caso la comparación es entre las expectativas y las memorias y no con el momento de vivir la experiencia misma. Se trata más que todo de una evaluación generalizada con la cual las impresiones y los recuerdos se comparan con las expectativas generales – todas son construcciones mentales (la una un poco más antigua que la otra) y la realidad ya no juega ningún papel.

En mi opinión, la evaluación de las vacaciones por medio de la comparación con las expectativas no es lo mismo que compararlas con la motivación original. ¿Cuando las expectativas han sido cumplidas, significa que las motivaciones han sido satisfechas? Creo que no. Las primeras expectativas están basadas en material de la propia memoria y las necesidades de viajar se basan en ello. Luego se recibe información de diferentes fuentes que alimenta nuestras expectativas, pero no necesariamente coincide con las primeras necesidades de viajar. La información nueva puede generar necesidades nuevas que se desvían de la motivación original. La información focalizada presentada por organizaciones de viaje o por los institutos turísticos de un país es para convencer a los pre-turistas de ir a un destino específico y, de esa forma, el turista puede ser tentado de cambiar su idea original de lo que quería hacer con sus vacaciones. Puede resultar en un conflicto entre nuestra motivación original por un lado y las expectativas nuevas por otro. Este conflicto se manifiesta claramente al momento de la evaluación de las vacaciones: las expectativas pueden ser cumplidas, sin embargo el turista se queda con una sensación que, en realidad hubiese querido otra cosa.

Uno de los mecanismos utilizados por las organizaciones de viaje, en el caso de los viajes organizados en grupo, se llama el traslapo de expectativa y recuerdo. Por medio de la información focalizada se puede evocar unas expectativas claras y las organizaciones de viaje tratan de implementar el viaje tal cual como se publicó, lo cual se logra por la aplicación de la autenticidad simbólica, con la cual la historia que se presenta acerca de una atracción turística es más importante que el aspecto real.

Esta historia que se presenta, en primera instancia como información focalizada e imágenes materiales, luego será reforzada durante el viaje cuando el turista visite la atracción. El turista, por naturaleza, ve primero lo que espera ver y lo que le fue sugerido por la organización de viaje. El momento de vivir la atracción turística, o sea el momento de consumo de Calprim, se ve influenciado por las expectativas que tenía el turista.

Eso puede significar que la experiencia como resultado y en una próxima etapa el recuerdo, coincidan de una manera bastante exacta. Lo que queda en la memoria del turista es una mezcla de expectativas con las experiencias que da como resultado que estas expectativas empiezan a traslapar las experiencias. En el recuerdo queda gravado gran parte de las expectativas. Basado en este traslape, una agencia de viaje puede “garantizar” unas vacaciones exitosas, sabiendo que las expectativas van a traslapar los recuerdos, y las expectativas se pueden manipular.

O sea se habla de un traslapo de expectativa/recuerdo cuando al final de las vacaciones las expectativas originales toman parcialmente el lugar de los recuerdos.

Sin embargo, cuando la primera experiencia de una fuente de Calprim es diferente a la expectativa, esto puede causar un choque, más que todo cuando la comparación de las dos tiene un resultado negativo. Hablando de los mismos viajes grupales, notamos que cuando la experiencia es peor que lo esperado, los turistas empiezan a quejarse excesivamente y rápidamente puede perder la confianza en la organización de viaje. Significa que las expectativas no pueden estar muy estrechas para evitar una desilusión, pero no pueden ser demasiado amplias tampoco, sino no generan expectativas mayores. Ponermás énfasis en la historia detrás de la realidad de la fuente de Calprim, más que en la realidad misma de ella, es una forma de crear le mezcla perfecta para que en la memoria de un turista se produzca este traslape.

La evaluación de lo que no fue esperado y lo inesperado

Como se explicó en artículos previos, las expectativas estrechas o amplias que tiene un turista, se relacionan con las fuentes principales y secundarias de Calprim. Sin embargo, un turista encuentra muchas cosas en su camino que no son etiquetadas como atracciones turísticas y que forman parte de la vida cotidiana de una población: las fuentes compartidas e incidentales de Calprim. Por el hecho de que se tratan de encuentros que no fueron planificados de antemano y de los cuales no existen imágenes claras, tales como una feria en un pueblo, alguna celebración religiosa o un incendio que repentinamente se presenta, el turista no puede tener expectativas. Parte de lo que experimentamos durante las vacaciones, se puede catalogar bajo este rubro y la interrogante es, hasta que punto influye en la evaluación de las vacaciones.

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El congestionamiento de tránsito en un día soleado en el trópico es una experiencia inesperada y dificil de evaluar al final de las vacaciones. Normalmente la gente se olvida del incidente al momento que el tránsito empieza a moverse.

Muchas imágenes dentro de nuestra memoria que no coinciden con ninguna expectativa, pueden ser arrastradas y cambiadas en una imagen completa: la atmósfera de un lugar. Esta atmósfera se caracteriza por los colores, olores, encuentros personales o los ruidos de la vida cotidiana y en conjunto, forman una imagen que tiene un valor para el turista. Lo que es importante para un turista es la autenticidad de las experiencias, el sentido de realidad que él tenía al momento de vivirla y también si tenía el sentido de formar parte de ella. El único problema con estas experiencias es, que son difíciles de contar a los familiares o amigos, porque se tratan de imágenes más abstractas y ni si quiera una foto puede captar esta atmósfera. Compartir la experiencia de una fuente de Calprim principal es más fácil en este sentido.

Existe un número creciente de turistas que dan más valor a lo auténtico y lo típico local en un destino, en términos de experiencias y recuerdos obtenidos. En general se trata más de experiencias auténticas y la pregunta si el objeto o fenómeno mismo es auténtico, no es de importancia para la evaluación de las vacaciones.

Cada vez más los turistas entienden que la autenticidad objetiva, o sea que tan real es el objeto o fenómeno, no puede ser demostrado al público. La conservación no solamente se aplica a la naturaleza, sino también a la cultura y cada área tiene su número máximo de visitantes para garantizar lo auténtico. Muchos turistas aceptan que son testigo de una autenticidad simbólica y simplemente les interesa ver, por lo menos, algo de cómo era la vida cotidiana en tiempos anteriores.

La evaluación de cosas que nunca se esperaban, no se puede efectuar a un nivel de valorizaciones, tales como “más bonito de lo que esperaba”. En este caso no se puede evaluar nada porque no se esperaba nada tampoco. Sin embargo los turistas esperan sacar algunas experiencias de las fuentes de Calprim compartidas e incidentales, porque en el caso contrario, las vacaciones se transforman en una experiencia muy aburrida. Los turistas que visitan los hoteles tipo “resort” con todo incluido, probablemente no están de acuerdo con esto, pero al mismo tiempo estos turistas eligieron sus destinos vacacionales conscientes de que las fuentes de CalPrim secundarias casi no se presentarían.

Cuando el turista consume su Calprim de las fuentes compartidas, su propia iniciativa juega un papel importante y al mismo tiempo su responsabilidad sobre sus propias vacaciones. Cuando un turista toma mayores responsabilidades, mayor es la posibilidad de que se sienta muy contento al final de las vacaciones – una observación importante. Cuando un turista siente que sus vacaciones fueron un éxito rotundo y que este éxito se logró gracias a sus propias esfuerzos (y del compañero/a), su propio ego se estimula tremendamente. Para mucha gente las vacaciones son un reto y el fomento del ego y la auto-realización pueden formar parte de una necesidad personal. Para visitar, por ejemplo, una catarata famosa, se puede ir en un viaje en grupo organizado, y la satisfacción posterior trata solamente del consumo de Calprim y la experiencia directa de esta fuente principal. Pero cuando el turista coordina y organiza su propio viaje y vence muchos obstáculos para llegar al objetivo, la satisfacción es el doble: la satisfacción de la experiencia de haber visto la catarata y la satisfacción de una necesidad personal.

La primera, se refiere a la autenticidad objetiva y la segunda, a la autenticidad relacionada a actividades (existencialista).

Lo que quiero decir con esto es, que los dos papeles de lo que no se espera y de lo no esperado dependen, en gran parte, del turista mismo y de sus niveles internos de motivación y necesidad. Su estilo de vida es importante en este aspecto.

La Evaluación de las vacaciones y el desarrollo sostenible

Existe un elemento muy importante en el turismo, de lo cual el turista normalmente no se da cuenta: el desarrollo sostenible, la conservación de la naturaleza y el papel que juega una población local en el turismo. Las influencias y huellas que deja el turista no se toman en cuenta al momento en que el turista evalúa sus vacaciones y son pocos los turistas que tienen algún interés en hacerlo. La razón es sencilla: en hacerlo no satisface ninguna necesidad. Hay un grupo muy pequeño de turistas, que se encuentra en la Escala de Estilos de Vida al lado izquierdo (vea el artículo sobre los estilos de vida del turista), que demuestra algún interés en esta materia.

¿Cuántos turistas existen, que después de sus vacaciones se sientan para reflexionar sobre la sostenibilidad de sus vacaciones? ¿O sobre la falta de ella? Me temo decir que hay muy pocos. Lo que pasa es que los turistas pueden observar casos claros de falta de consideraciones ecológicas sin sacar conclusiones. Como parte de la evaluación continua durante las vacaciones, un turista puede sentirse culpable, cuando luego de varias horas de viaje a través de un paisaje seco y árido llega a su hotel con jardines exuberantes, piscinas y las regaderas funcionando por todos lados. Hasta el turista más insensible lo note. La relación entre los ricos y los pobres, es otro tema que los turistas pueden cuestionar espontáneamente. Existen muchos turistas que les gusta tomar fotos de gente pobre, porque les da un toque de aventura a las vacaciones, pero al mismo tiempo puede ser que averigüen como pueden hacer una contribución a un proyecto para aliviar la pobreza. Sin embargo hasta allí llega el sentido de sostenibilidad de la mayoría de los turistas.

Hay dos caminos para cambiar esta situación. El primero es asegurar que el turista desarrolle una necesidad para jugar un papel en la mitigación de sus huellas que deja en un país. Ayudar a salvar el planeta puede ser una motivación válida.

La práctica demuestra que mientras más un turista sea confrontado con las prácticas sostenibles, mas interés desarrolla. Cuando un hotel hace la separación de la basura para su reciclaje y el otro hotel no lo hace, los turistas se dan cuenta y pueden cuestionarlo. Por otro lado, el número de turistas que realmente quieren saber cómo un hotel calienta el agua, trata las aguas negras o si el personal es de la zona, es ínfimo. El uso de los materiales de construcción es otro punto donde el turista normalmente se fija primero en la comodidad y no en la aplicación ecológica.

Por otro lado, a los turistas les gusta ser críticos y ser consultados sobre sus opiniones. Una mejor preparación puede ayudar a los turistas a ser más críticos, lo que puede crear una necesidad que es satisfecha, por medio de encuestas u otras formas para expresar sus opiniones.

La segunda opción es no esperar hasta que un turista desarrolle una necesidad hacia la implementación de medidas sostenibles, si no simplemente implementar algunos códigos de conducta obligatorios que los turistas tienen que estudiar antes de sus vacaciones (¡Internet!) y de los cuales tienen que demostrar su conocimiento. Cuando en el año 2001, después del desastre de las torres gemelas, los aeropuertos introdujeron muchas medidas de seguridad muy estrictas en nombre de la seguridad nacional de los EEUU, entonces no hay ninguna razón porque no se puede introducir medidas estrictas a favor del desarrollo sostenible en nombre de la salvación del Planeta.

Las dos opciones pueden resultar en experiencias vacacionales positivas y las dos necesitan mucho más atención de todas las partes involucradas.

La depresión post-vacacional

Una vez de regreso a casa, puede producirse la llamada “depresión del reencuentro con lo cotidiano”. Nuestros recursos de adaptación han sido puestos a prueba durante la experiencia de viaje y ahora se demuestran inútiles a la hora de enfrentarnos de nuevo a nuestras habituales ocupaciones. Los niveles elevados de energía tienen que ser ajustados, más que todo después de un período en que estos niveles de actividad, los pensamientos y emociones fueron bien distintos al ambiente habitual.

De vuelta en casa, es el momento en que comparamos nuestro ambiente personal con aquello del destino de las vacaciones. Cuando las vacaciones fueron un éxito, a menudo podemos estar un poco desilusionadas con nuestra propia cotidianeidad y al mismo tiempo, las personas pueden estar un poco abatidas por tener que empezar la rutina diaria nuevamente, de la cual justamente quería escaparse antes de las vacaciones.

La “goma vacacional” normalmente consiste en una cierta intranquilidad (en algunos casos fomentado por el “jetlag”), algunas depresiones y fatiga, a pesar que en muchos casos las vacaciones fueron justamente para descansar. Las depresiones pueden durar unos días y a menudo son seguidas por un sentimiento de melancolía.

Por otro lado, el turista puede notar cosas en su propio ambiente que nunca antes ha visto de esta manera. En este sentido el turista puede haber aprendido algo durante su viaje que le permite ver cosas de una forma distinta.

El sentimiento de “hogar, dulce hogar” es una experiencia en sí misma y quizás el turista puede aprender algo de esto, aunque podamos preguntarnos cuál fue el éxito de sus vacaciones. Existen personas que usan sus vacaciones justamente para comprobar que su lugar habitual es superior y para algunos turistas esta observación forma parte de una motivación para viajar. También existen turistas de los cuales podemos preguntarnos porque se fueron de vacaciones y no se quedaron simplemente en casa….

Cualquier motivación o necesidad para viajar que tengamos, la necesidad de cambiar temporalmente nuestro ambiente cotidiano por uno diferente, es una realidad muy antigua en la historia del hombre.

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Fotografías y los Turistas

Todos los derechos son del autor Marinus C. Gisolf. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin mención de la fuente.

Fotografía y el Turismo

       En los últimos años, que la popularidad de la fotografía digital ha crecido rápidamente, se nota cada día más, que los turistas no pueden andar sin cámara fotográfica. Durante la segunda mitad del siglo veinte, los turistas se conformaban con tomar 50 o 100 fotos, pero hoy en día la gente toma miles de fotos sin ningún problema, motivada por la tendencia de grabar todo lo que parece ser diferente al ambiente doméstico. Está claro que el rol que juegan las fotos en las vacaciones ha cambiado, provocando con esto un cambio también para los turistas. Parece ser obvio, sin embargo se han realizado pocas investigaciones dirigidas al tema de “hasta qué punto la cámara domina las vacaciones o hasta que punto, el turista todavía tiene algún control”.

       Paralelamente, aun existen los turistas “antiguos” y al parecer son muchos; toman a veces algunas fotitos, a pesar de que ellos podrían simplemente apretar el botón de la cámara mil veces sin ningún costo adicional.

       Estudiaremos el fenómeno un poco más a profundidad desde el punto de vista del turista: las influencias de las fuentes de Calprim y de las experiencias que salen de ellas sobre la fotografía y vice versa.

La foto

       Solamente el hecho de “qué es una foto” precisamente ya no es una pregunta tan fácil de contestar. La mayoría de las fotos no sobreviven la etapa de ser miradas rápidamente en la pantalla chica de la cámara. Luego están las fotos que se muestran en la pantalla de una computadora y/o televisor y entonces estamos hablando de las fotos exitosas del punto de vista del camarógrafo. Solamente las mejores fotos de todas, llegan a la etapa de ser impresas en diferentes formatos o formas. Durante el principio del siglo 21, el formato de pantalla empezó a dominar el concepto de la foto y la forma impresa perdió su importancia desde entonces. Cada vez más turistas muestran sus fotos en el internet, lo que debe ser un gran alivio para sus familiares y amigos, quienes antes eran acosados por tener que ver todas las fotos o las diapositivas de las vacaciones.

       En este sentido, es interesante observar, como la foto en su formato en pantalla adopta más la calidad de imagen que de una foto, más que todo por sus grandes cantidades. Un turista toma diez fotos de lo mismo, borra cinco y de las demás duda con cuales quedarse. Estas últimas cinco fotos forman una sola imagen.

       ¿Qué es una imagen y cuál es su función? Suponiendo que una fotografía es una documentación fragmentada y subjetiva, se trata de recuerdos tangibles e intangibles a la vez, los que poseen la capacidad evocadora de los dos mundos, el material y el inmaterial. La imagen sugiere algo de la realidad, pero al mismo tiempo se nos presenta con un símbolo para ser interpretado.

       Cada fotografía tomada por un turista está cargada con un valor o significado simbólico. El porqué de tomar una foto y la forma en que se la tomó, demuestra la visión, las ideas y los marcos referenciales del fotógrafo. En el momento que se toma una foto es justamente esa: una imagen y los vínculos con la realidad se rompen

       Cuando hablamos de imágenes en el turismo, podemos ver su función como un ciclo. Cuando un turista se decide ir a la Patagonia en Argentina por ejemplo, puede ser que aparezcan imágenes de glaciares o de pingüinos, mientras otros turistas pueden haber leído el libro “La Patagonia Express” de Paul Theroux, u otros vieron imágenes de un rally de carros en la televisión. Muchas partes diferentes de nuestra memoria han almacenado imágenes materiales tanto como mentales y cuando tratamos de recopilar todo lo que sabemos acerca de un destino, nuestra memoria arrastra toda la información sobre ese destino hacia un solo lugar. En este caso estamos hablando de la fase inicial de formar las primeras expectativas de estas vacaciones en particular.

 

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Mirar puede ser ver imagenes in el turismo. La observación directa con el ojo puede ser subordenada en el proceso de experimentar.

       Luego las expectativas se alimentan casi continuamente con información nueva y por lo tanto, con imágenes fotográficas entre otras. Cuando llega a la Patagonia, nuevas imágenes entran a la memoria y al mismo tiempo el turista agrega sus propias fotografías. Al final de las vacaciones, todas las fotos se estudian extensivamente (o las borran) y sirven no solamente como material para futuras vacaciones, sino también como material informático para los amigos o familiares, con lo cual el ciclo cierra su curso.

       El turista puede usar sus fotos para una etapa posterior como gancho para colgar sus recuerdos vacacionales. Estas memorias pueden marchitarse con el tiempo, mientras las imágenes de las fotos tardan más, menos que la cosa o fenómeno que impresionó, que sigue estando presente en nuestra memoria. El color azul de un glaciar por ejemplo, es tan intenso, que no es posible capturarlo en una sola fotografía, pero sí queda estampada en la memoria – por lo menos en el caso mío.

       Posiblemente hay turistas modernos que se saltan una etapa del ciclo. “¿Cómo le fue en su viaje a la Patagonia?” “No sé, porque no he visto las fotos todavía”, es un ejemplo.

       Un turista puede lamentar y decir: “¡Qué pena que no tomé más fotos, porque podría haber tenido más recuerdos!” El papel de las imágenes materiales tanto como mentales, está fuertemente vinculado con el turismo, por lo menos en lo que se refiere a la parte organizada del turismo. Al final de este artículo veremos los casos de los turistas que arreglan su propio viaje y demuestran un comportamiento bastante diferente en relación con la toma de fotografías.

El turista como fotógrafo

       En la práctica de la fotografía en el turismo se pueden distinguir tres niveles: el nivel del fotógrafo, luego el nivel del momento de tomar la foto y finalmente el uso que se da a la foto posteriormente.

       Vamos a ver al turista como fotógrafo. La fotografía puede jugar un papel importante en el turismo, todo empieza con el fotógrafo, su cámara y su relación con su ambiente social más cercana. Este último punto se refiere a los familiares o los amigos y en el caso que el turista viaje en un grupo, concierne a sus compañeros de viaje también. Hay una cantidad de turistas cada vez más grande que piensan en su cámara como una tarjeta de presentación para los demás viajeros del grupo y realmente usan su cámara pare este propósito, entre otras cosas. Normalmente se trata de cámaras caras de marcas famosas y además con varios accesorios, tales como lentes, trípodes, etc. El asunto se acentúa aún más, por la forma extrovertida que se toman las fotos; el fotógrafo se acuesta en el piso para un mejor ángulo (“un verdadero fotógrafo tiene que sufrir para poder tomar una buena foto”) y todo eso con comentarios a voz alta sobre los ajustes técnicos usados. Por lo complicado que se ha vuelto el uso de las cámaras digitales caras, muchos turistas andan con dos cámaras: una para las fotos “profesionales” y la otra para las fotos rápidas con la cámara automática. Es claro que el turismo sin cámaras, hoy día es casi difícil de imaginar.

       Otro punto son las historias exageradas sobre cómo un turista logró tomar una cierta foto impresionante, gracias a algunas circunstancias especiales. Las historias suelen parecerse a las historias de caza en tiempos antiguos y la foto toma el lugar de los trofeos de caza (la foto del pescador con su pez enorme, etc.). En la parte central de estas historias está la manera en que el turista reconoció justo a tiempo la posibilidad de tomar esta foto. Para sus amigos estas historias suenan aburridas, mientras que para el turista tiene este sentido único de sus vacaciones que nadie más puede entender.

       Hay otro comportamiento típico del turista que debemos mencionar dentro de este contexto. Cuando estamos en un país extranjero, el turista esta alerta y puede sentirse poco seguro de sí mismo, también por el riesgo de recibir una reacción negativa de parte de la población local. La solución al problema es sencilla: el turista se esconde detrás de su cámara. Pone una cara para decir “no soy yo” y evade un contacto directo con la gente en su alrededor. El turista piensa que es un observador neutral y desde de detrás de su cámara cree que no interrumpe en nada y que puede tomar algunas fotos auténticas. La cámara juega entonces el papel de intermediario entre la realidad y el turista, no solamente en el sentido que la foto ya no es más realidad, sino también que el fotógrafo esquiva esta misma realidad: Ellos > mi Cámara > y Yo.

 

ingenio de azucar

El turista al fondo esta fimando y no se compromete ni interfiere. Es observador.

       Debemos agregar que todavía existen los turistas con un comportamiento casi contrario: se disculpan primero, toman una sola foto y guardan la cámara de inmediato, preparando así un ambiente para un posible contacto social. Ahora este grupo de turistas conforma una minoría, al contrario de lo que fue en el pasado.

 

 

Tomando fotos

       Explicamos anteriormente, que hay razones porqué tomar una foto y luego están las razones de qué hacer con esas fotos. Las motivaciones para tomar cierta fotografía son diversas y dependen lógicamente del turista mismo. Sin embargo, se puede reconocer ciertos rasgos claros de comportamiento.

       La característico más notable de una foto de una atracción turística, es la presencia del turista mismo, su amigo o compañero en el centro de la foto. Cuando se trata de una atracción primaria (fuente de Calprim principal) es obvio que el turista quiere fotografiarla, pero al mismo tiempo es importante para el turista que esta foto no se parezca en nada a las fotos de los guías y folletos turísticos o las publicaciones en el internet. Los turistas quieren algo diferente a las imágenes de la información focalizada de las agencias de viajes. Todo el mundo sabe, por ejemplo, que de este glaciar se publicaron cientos de fotos, pero el turista quiere asegurarse que “su” foto es única, poniéndose en el centro a sí mismo. Es una manera de indicar que se trata una foto auténtica de él.

       Otra razón detrás de esto es que el turista quiere guardar algo de este momento y quiere tener algo tangible como recuerdo. La foto con la persona en el centro, es una forma de decir “Yo Estuve Aquí”, igual como en los viejos tiempos cuando la gente grababa su nombre en un árbol o escribía su nombre en una pared y colocaba la fecha.

       El carácter de una foto de vacaciones retrata normalmente algo idílico, pintoresco, impresionante o extraordinario. La cámara se coloca de tal forma que no se vea el basurero y el turista casi arriesga su vida para evitar un poste de luz que está bloqueando una vista preciosa. El fotógrafo un poco más profesional, tratará de buscar colores cálidos en las fotos. Las imágenes corresponden al concepto de las vacaciones ideales como pintadas en los folletos de las organizaciones de viajes o guías turísticas. El turista quiere ver primero lo que espera ver y efectivamente son estas expectativas con sus imágenes correspondientes que dominan las primeras experiencias, más que la realidad como se puede vivir por medio del consumo de Calprim.

       Muchos turistas se imaginan cómo es vivir en uno de estos pueblos pequeños y tratan de ver la parte auténtica del pueblecito y no están abiertos a observar las partes feas. Entre los turistas occidentales, el sueño de lo que es auténtico vive muy fuertemente todavía y se nota por el tipo de las fotos vacacionales que toman.

       Al mismo tiempo hay otro tipo de mecanismo sicológico que deja su huella. Existe el fenómeno de la “necesitad del disparador”: el turista que ya no puede sacar su dedo del botón y sigue tirando fotos sin parar. Puede ser que alcance el momento de no vivir nada, o sea ningún consumo de Calprim, pero simplemente ve el mundo a través de la mini-pantalla de su cámara. Igual a un niño que apunta con su dedito todo lo que le parece interesante, este tipo de turista apunta su cámara a todo lo que parece ser diferente a su mundo habitual. Estos turistas casi no ven las fotos y la importancia para ellos es el momento de tomar la foto y no la imagen que quieren grabar.

       Otro elemento que juega su papel al momento de tomar una foto, es el sentimiento que el turista quiere compartir la experiencia que está viviendo con sus amigos o familiares de su país de origen. Quiere que sus amigos formen parte de su experiencia y es la razón para tomar fotos. Esta observación es cierta, pero al mismo tiempo existe otro mecanismo: también el turista quiere demonstrar qué increíble fueron sus vacaciones y qué lindas son las fotos que tomó. Este tipo de turista quiere lucirse con sus fotos, un poco para provocar la envidia de sus amigos y en muchos casos, pasa a ser la razón principal para tomar una foto específica.

       Los turistas quieren ver la mayor cantidad de cosas interesantes posibles para poder tomar más fotos impresionantes. Cuando un turista se pierde una atracción principal, no solamente pierde una posible experiencia, pero más que todo, pierde la oportunidad de hacer fotos lindas. La desilusión cuando una densa neblina esconde el glaciar por ejemplo, no es solamente por no poder verlo, sino que el turista regresa a casa con las manos vacías. Obviamente las expectativas juegan su papel también en este caso.

El uso de las fotos vacacionales

       Un turista puede haber tenido cualquiera motivación en el momento de tomar una foto específica, lo que haga con las fotos después es una historia bien diferente. Después de las vacaciones, el turista tiene que decidirse qué hacer con las miles de fotos que tomó, porque solamente al terminar las vacaciones el turista empieza a darse cuenta del potencial que tienen. Eso es un punto fundamental en la diferencia entre un fotógrafo profesional y un turista tomando fotos.

       Normalmente el turista selecciona sus fotos después de las vacaciones y por lo tanto el factor tiempo juega un rol importante en este proceso. Primero que todo, la selección concierne todas las fotos malas, aquellas que están demasiado oscuras, movidas o también los casos en que el turista no se recuerda que trató de fotografiar (la foto de un bosque denso y tiene que buscar donde está el pajarito…). Si hay algo que no le gusta a un turista, es el tener que borrar fotos, simplemente para evitar que su computadora se atasque. Rara vez una foto borrosa puede servir como protector de pantalla, pero normalmente la mayoría de las fotos, tienen que ser borradas.

 

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Una pésima foto (tomada a través de un vidrio mojado) puede resultar en una obra de arte – o lo contrario.

       La selección de lo que se considera ser las fotos buenas depende completamente del turista mismo. Una selección puede ser para el álbum de fotos (físicamente o publicado en el internet), tomando en cuenta los posibles comentarios de los amigos y familiares. Otro elemento que juega un papel, es la vanidad del camarógrafo: cualquier foto en donde aparece en una postura tonta, con los ojos cerrados o con una expresión fea en la cara, será borrada rápidamente incluso cuando en el fondo de la foto, se pueda ver una vista maravillosa.

       Obviamente el turista quiere lucirse con las fotografías impresionantes que tomó y la noción de “que es una foto buena” depende más del contenido de la foto que de la calidad técnica de la misma. Animales silvestres, vistas encantadoras, mercados coloridos o puestas de sol románticas, son los temas más populares que el turista busca cuando selecciona sus fotos. Las fotos que muestran los dos aspectos, contenido y calidad técnica, obviamente serán mostradas extensivamente a todos los familiares, conocidos o colegas. El turista quiere enseñar cuan especiales fueron sus vacaciones y las grandes aventuras que vivió.

       Otro punto, se refiere al tema de los recuerdos que el turista tiene y quiere mantener. La foto sirve como un gancho para colgar los recuerdos en la memoria y luego una foto puede evocar una serie de recuerdos. La foto en que Ana se cayó en el barro, por ejemplo, circula en la familia por muchos años, mientras que el incidente mismo, después de un tiempo, ya no tiene mucha importancia, excepto, cada vez que la familia se ríe nuevamente al ver la foto.

       Las personas que no tomaron fotos o muy pocas (o el último día de sus vacaciones la cámara se cayó en el mar) tienen este problema, de cómo guardar los recuerdos, cuando no hay “ganchos” tangibles para colgarlos. Los recuerdos se guardan normalmente en grupos en la memoria y cuando, por algún estímulo externo, un recuerdo se muestra, los demás del mismo “sector” aparecen también.

       Un motivo diferente para seleccionar fotos, es por razones históricas. Un turista puede guardar una foto con el deseo de mostrarla algún día a sus hijos o nietos para que ellos puedan ver cómo se vio la vida en tiempos anteriores. En un nivel similar, está la función de diario y las fotos pueden servir para que el turista no se olvide de la forma en que sus vacaciones se desarrollaron.

Las Fotografías y las Experiencias

       En la cadena pre-turista / turista / post-turista las expectativas juegan un papel fundamental. Los turistas empiezan con las expectativas y de la misma forma terminan las vacaciones con ellas. Las expectativas se basen principalmente en imágenes, lo que significa que la foto juega un papel muy importante. En el caso de las expectativas, estamos hablando de material fotográfico suministrado por las organizaciones de viajes o por los institutos nacionales de turismo, pero también de las fotos tomadas por los mismos turistas anteriormente.

       El turista ve, primero que todo, lo que espera ver. Cuando el turista tiene expectativas estrechas (tiene una idea clara de lo que él cree que va a experimentar) el ojo del turista y de su cámara buscan las imágenes que se han visto anteriormente en guías turísticas o en la televisión. Hablamos más que todo de las fuentes de CalPrim principales y secundarias que son bien documentadas y el turista normalmente sabe mucho de ellas – el motivo de la selección del destino de las vacaciones, puede estar basado en eso.

       Los turistas con las expectativas amplias (y no tienen ideas claras de qué esperar) o aquellos que no tienen ninguna expectativa, deben orientarse primero en un lugar nuevo antes de empezar a tomar fotos. En estos casos, se trata específicamente de las fuentes de Calprim compartidas, cuando por ejemplo, cualquier situación dentro un pueblo o una población local pueden ser considerada idónea para ser fotografiado.

       En este caso, se producen otro tipo de fotos y la interpretación del turista acerca del tema de la foto, se nota mucho más, no solamente por la selección del sujeto, sino también por la composición del cuadro.

       Con este tipo de fuentes de Calprim, es imposible que uno salga en el centro de la foto y es poco probable que la foto se parece a alguna imagen comercial. Cuando algo repentino ocurre, lo único que un turista puede hacer, es arrebatar su cámara y tomar la mayor cantidad de fotos posible (con la adrenalina de un periodista), con la esperanza de que, por pura suerte, las fotos se conviertan en documentos únicos (lo que normalmente no es el caso, pero eso no importa). O sea, hay una diferencia bien marcada entre el tipo de fotos de las fuentes de Calprim principales o secundarias y las fotos tomadas de las fuentes compartidas e incidentales.

       Hay otro elemento que juega su rol. Una fuente de Calprim puede ser de una autenticidad objetiva (la cosa o fenómeno es real, desde cualquier punto de vista), pero eso no suele ocurrir. En el caso de las fuentes de Calprim principales y secundarias, lo que vale es la historia sobre la fuente y la forma en que se la enfoca. Este tipo de autenticidad-con-una-historia se llama la autenticidad simbólica y juega un papel muy importante en la parte organizada del turismo.

       A menudo observamos que lo que vale para un turista es la historia que se cuenta sobre una atracción turística, más que el fenómeno mismo. En este sentido las expectativas juegan un papel importante, además cuando son alimentadas por las organizaciones de viajes.

       En una foto, ¿cómo podemos distinguir si lo que se ve es auténtico de verdad (objetiva) o es simbólico? Por ejemplo, un grupo auténtico de indígenas que al final de cuentas tenía poco de indígenas y nada de autenticidad, puede generar un sentimiento fuerte de desilusión entre los turistas. Sin embargo, cuando la historia que se cuenta acerca de la presentación de estos indígenas clarifica, que el indígena moderno se viste en su traje típico para los turistas, para que ellos puedan apreciar como sus ancestros vivían, puede generar algunas experiencias auténticas con los turistas y entonces ellos pueden tomar muchas fotos interesantes.

       Una vez en casa va a ser muy difícil distinguir si los indígenas en la foto fueron indígenas “de verdad” o personas locales (con sangre de indígena) vestidos de indígena para la foto. La foto no muestra si se trata de la autenticidad objetiva o simbólica.

       Podemos observar la gran diferencia entre el momento de tomar la foto y lo que ocurre con esta foto después. La foto nos muestra una imagen, que puede ser auténtica objetivamente o no – la foto no revela su secreto…. Lo que es real y lo que parece ser real se traslapa. Eso explica la fuerza que tiene una foto: es demasiado obvio que asumamos que lo que se ve en la foto es algo real y la gente tan fácilmente cree en las cosas como aparecen.

       Adicionalmente está el tema de lo que se considera más importante: la experiencia misma o los recuerdos tangibles e intangibles que nos quedan. En otras palabras muchos turistas sienten que cuando no hay foto, no hay experiencia. Obviamente no es cierto, sin embargo el consumo de Calprim que será procesada en experiencias puede entretejerse con los recuerdos basados en imágenes, por lo cual estas últimas, pueden ganar la batalla por el principio de la reconfirmación. Cuando no existe foto de un incidente, éste puede desaparecer más rápidamente de nuestra memoria que en el caso de que se le hay grabado – por lo menos mucha gente piensa o siente así. Eso es porque, se dice a veces, que las fotos dan forma a las vacaciones, y definitivamente a las experiencias vacacionales. El riesgo que corre uno es que la experiencia vacacional se convierte en una experiencia fotográfica. Una cosa queda bien clara: la gente no quiere perderse una atracción turística principal, porque en este caso se pierde la oportunidad de hacer fotos bonitas.

Cuando no se toman fotos

       Existen grupos de turistas que casi no toman fotos o simplemente no llevan cámara. El mochilero toma pocas fotos, porque no va con su estilo de viajar, en el modo de que las ocurrencias incidentales y repentinas dan forma a su viaje. Encontrarse con gente es importante para ellos y las pocas fotos que toman normalmente tratan exactamente de eso: gente con la cual se encontró casualmente.

       El turista realmente idealista (en un extremo izquierda de la escala de Estilos de Vida) también hace uso de su cámara, pero con mucha discreción. Por ejemplo en el caso del turismo rural, cuando un turista se hospeda en la casa de alguna familia local, no va a tomar fotos durante todo el día. Se trata entonces de las fuentes de Calprim compartidas y el turista no sabe que puede esperar y por el hecho de que convive con la población local, va a usar su cámara con mucho más cuidado y discreción para no entorpecer ninguna relación social.

       También están los turistas que no se consideran como tal. El negociante que tiene que quedarse en una ciudad extranjera durante un fin de semana, puede decidir “jugar el papel de turista”. Su comportamiento es diferente, obviamente, más que todo por las bajas expectativas y en lo que se refiere a la fotografía, toma muy pocas, porque las personas de negocios no están acostumbradas a hacerlo. Hay muchos turistas que se encuentran en destino por otras razones y su comportamiento es diferente, por las expectativas diferentes que tienen.

       No obstante para la gran mayoría de los turistas, la fotografía forma una parte inseparable de sus vacaciones y les da una oportunidad a los turistas, de dar forma a sus experiencias vacacionales.

       Hasta qué punto la fotografía domina las vacaciones o al revés, sigue siendo una pregunta interesante donde las actitudes e ideas personales de los turistas todavía parecen prevalecer.

       Finalmente debemos mencionar que todo lo expuesto anteriormente sobre la fotografía, tiene la misma validez para videos o cualquier material digital filmado.

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Vivir la Experiencia

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El Turismo de Experiencias.

El momento más sublime en la actividad turística es aquel en que se vive “una experiencia”. Es similar al acto de digerir una comida, aquí también existe un cociente de ingestión de calorías, solo que en este caso el, o la turista, recibe gran cantidad de impulsos en los sentidos. Entonces, ampliando la idea de “consumo de calorías” llamaremos al impacto de señales que el turista recibe; Calorías de Primer Impacto o Calprim. Estas Calprim son procesadas por el cerebro y a una cantidad de unidades de Calprim consumidas y procesadas es a la que llamaremos “una experiencia”.

En turismo, el consumo de Calprim (viviendo una experiencia, es decir; consumiendo un producto turístico) y la transformación de datos recibidos en experiencias posteriores, utiliza una clase de sistema digestivo que parte del intelecto y basa su funcionamiento en marcos de referencia, así como en datos almacenados en la memoria: imágenes, patrones olfativos, sonidos etc.

Introducción

Mientras resoplan y jadean con las caras rojas por el esfuerzo, siguen el pequeño sendero que sube la colina. Van dejando de escuchar los mosquitos, los pájaros y otros sonidos, su atención está enfocada en ver cuánto más tendrán que caminar; están casi en el punto más alto de la cima, justo donde las roturas del bosque se abren y las tierras bajas quedan a sus pies.

Finalmente alcanzan un claro y queda al descubierto una visión majestuosa: ¡WOW!… y disfrutan de este maravilloso momento a pesar de la dura caminata. A este momento lo llamamos “WOW Moment” en inglés, apelando a esta reacción espontánea del ser humano ante algo que lo sorprende o lo maravilla.

Cuando hablamos de turismo, hacemos referencia a este momento como un componente esencial qué los turistas buscan; para ello han ahorrado su dinero. Es la posibilidad de experimentar algo que no existe en la comunidad donde viven, un lugar al que han tenido que viajar y pasar por lo menos una noche; el lugar que han elegido para pasar sus vacaciones.

Pero; ¿Cómo trabaja exactamente este momento ‘wow’?, ¿Cuál es el significado del término “experiencia” en turismo?

Viviendo una Experiencia

El momento más sublime en la actividad turística es aquel en que se vive “una experiencia”. Es similar al acto de digerir una comida, aquí también existe un cociente de ingestión de calorías, solo que en este caso el, o la turista, recibe gran cantidad de impulsos en los sentidos. Entonces, ampliando la idea de “consumo de calorías” llamaremos al impacto de señales que el turista recibe; Calorías de Primer Impacto o Calprim. Estas calprim son procesadas por el cerebro y a una cantidad de unidades de calprim consumidas y procesadas es a la que llamaremos “una experiencia

En turismo, el consumo de calprim (viviendo una experiencia, es decir; consumiendo un producto turístico) y la transformación de datos recibidos en experiencias posteriores, utiliza una clase de sistema digestivo que parte del intelecto y basa su funcionamiento en marcos de referencia, así como en datos almacenados en la memoria: imágenes, patrones olfativos, sonidos etc. Este fenómeno va más allá del alcance de este artículo y se interna en los detalles del funcionamiento del cerebro. No obstante podemos mencionar que el hemisferio derecho de nuestro cerebro es el encargado de relacionar los impulsos directos recibidos con las sensaciones que se dan como respuesta a ellos; simplemente disfrutando algo como parte de esta relación. El lado izquierdo del cerebro maneja la información de manera diferente, absorbiéndola y devolviendo un cierto número de “impresiones” convertidas en hechos o actos qué han sucedido y que pueden ser recordados. El hemisferio izquierdo determina nuestro ego y quiénes somos. El hemisferio derecho nos ofrece la oportunidad de ver, de oler y de sentir todo lo que nos rodea sin ser “censurados” por nuestro propio ego.

Un turista que está lejos de su ambiente familiar, o lugar de residencia, y observa su entorno sin la participación interpretativa del ego, está consumiendo calprim y este consumo es siempre voluntario. El uso de marcos de referencia en este sentido tiene que ver con la capacidad que tienen los seres humanos de “asociar”, sin dejar de lado que todas las normas, valores sociales y culturales también son parte de estos marcos de referencia. La aplicación de nuestros propios criterios a lo que observamos se llama; “asimilación de impresiones”

El consumo de calprim puede aumentar cuanto más fácil sea su capacidad de asociación, es decir, cuando el turista dispone de alguna referencia sobre lo que está experimentando en ese momento particular. Cuando ese mismo entorno es ya conocido por el turista se dice que tendrá un bajo consumo de calprim, “No hay nada nuevo que ver “, es un comentario coloquial que refleja este consumo. Esto suele ocurrir cuando el turista está en un ambiente que ya le es tan familiar como el patio de su casa, pero en este caso, no deberíamos tratar al sujeto como tal, pues una de las condiciones para ser considerado Turista, es el hecho de permanecer en un ambiente relativamente nuevo.

Otro caso se da cuando se encuentra en un ambiente radicalmente distinto, del que no tiene ningún material o dato de referencia disponible para asociar alguna idea. El procesamiento o consumo de calprim es apenas posible en este caso; el turista se sentirá abrumado, no sabrá probablemente que hacer. A menudo se asusta y sus impresiones se ven condicionadas por un sentimiento de aprensión.

Un turista tiene que saber distinguir entre su mundo casero y el ambiente de su destino turístico. Si solamente observa las similitudes entre el destino y su país de origen (proceso de reconocimiento) su consumo de calprim será muy pequeño. El proceso de comparar lo que se observa con aquello de lo que se tiene conocimiento previo es un ejercicio que facilita la percepción de los turistas experimentados. Pero no es lo mismo para aquellos que viajan por primera vez. Creemos entonces, que estos viajeros deben aprender en cierta forma a vivir este tipo de experiencias, aprender cómo asimilar calprim y convertirlas en una maravillosa vivencia personal.

El nivel de consumo de calprim depende de los marcos de referencia que se tengan disponible; a menudo uno encuentra algo familiar en una observación, cosas con las que se ha lidiado en el pasado; estas expresiones forman parte del marco de referencia que está siendo alimentando continuamente durante las vacaciones, como también lo está siendo la memoria a través de imágenes, sonidos y otras sensaciones, todo esto basado en un conocimiento previo. Por ejemplo, para buscar un animal se debe tener alguna imagen de este animal en la memoria, si no será casi imposible hacerlo. Un guía experimentado tiene centenares de imágenes de animales almacenadas en su memoria, de manera que es más fácil de ubicarlo y compararlo con las imágenes que tiene almacenadas, por lo tanto, la identificación tendrá más posibilidades de ser acertada: repentinamente observa el animal que ha estado buscando, es decir, la imagen en la retina coincide con la imagen ya almacenada en el cerebro. Obviamente, el conocimiento biológico del guía juega una parte fundamental pues sabe dónde buscar cierto pájaro o cierta vegetación, también sabe “mirar con los oídos” y en un bosque es más fácil notar la presencia de los animales o plantas por el sonido que hacen o por los olores que despiden.

Hay condiciones que pueden afectar el consumo de calprim:

  • Marcos de referencia basados en experiencias previas y en fuentes de información
  • Patrones de expectación basados en guías de viaje, programas de TV, folletos de viaje, páginas de Internet, recomendaciones de amigos etc.
  • El estado emocional en el momento de consumo de calprim. Si el, o la turista está muy cansado, por ejemplo, su asimilación de Calprim será muy baja, e igual opera en estados de ánimo como la tristeza, la inseguridad, la desconfianza, la preocupación, la desesperación o el miedo.
  • La persona debe estar bien preparada; utilizar la ropa adecuada; el tipo de zapatos correcto; usar bloqueador solar o repelente de insectos y quizá binoculares u otro tipo de instrumentos

También existen factores externos como:

  • el climático: si en el momento del consumo de calprim empieza a llover, es probable que el consumo se reduzca. Aunque estar ante un verdadero aguacero tropical podría llegar a ser una maravillosa experiencia en sí misma, lo que estimularía el dicho consumo
  • la presencia de un guía local puede facilitar el consumo de calprim, suponiendo que dicho guía haga su trabajo de la manera correcta. Si un o una guía empieza a recitar una larga lista de nombres científicos de plantas y animales, podría provocar un gran aburrimiento en los turistas (poco consumo de calprim) de la misma manera que provocaría un poderoso interés en un receptor con marcos de referencia especializados, como un biólogo o un fitotécnico.

El acto de “consumir calorías de impacto” se puede vivir de diferentes maneras:

  • Solo/sola; dependiendo únicamente de su capacidad de observación y su capacidad de retroalimentar sus marcos de referencia
  • Con un o una acompañante; los marcos de referencia de otra persona pueden ayudar a mejorar el consumo de calorías de impacto. Además, el hecho de hacer comentarios en voz alta puede ayudar a confirmar lo que se ha observado
  • Con niños o niñas: a veces hay que asistirles en el proceso de observación o consumo de calprim, pero el hecho de explicarles puede ayudar, incluso, en el consumo propio
  • En grupo: el intercambio de conocimiento o la existencia de interpretaciones heterogéneas provenientes de diferentes marcos de referencia puede incrementar el consumo de calorías. A veces puede suceder que el carácter dominante de alguno de los miembros del grupo tenga un impacto negativo en el resto de los integrantes
  • Con Guía: el guía puede colaborar con la evaluación correcta de las cosas más allá de la importancia de los marcos de referencia, puede crear una mayor comprensión y ayudar a que el producto pueda ser consumido más a fondo.
cafe y azucar

Las explicaciones sobre el café y el azucar pueden aumentar el consumo de Calprim y llegar a una experiencia más completa.

Las calprim mismas son de naturaleza variada.

  • Las asimiladas con los sentidos; imágenes, sonidos, olores, temperatura, tacto, gusto y además hay las que se producen con el ejercicio físico; caminatas, rafting, ciclismo, montar a caballo y otras;
  • Otros elementos importantes son el uso de la intuición y los patrones sociales de comportamiento. Las relaciones sociales pueden ser una fuente independiente de consumo de calprim y a muchos turistas los puede llevar a tener una experiencia que permanecerá en sus memorias por mucho tiempo.

El producto turístico que está siendo consumido, debe tener el potencial de proveer calorías de impacto al turista que lo adquiere. El valor de un producto turístico se mide según las calprim potencialmente disponibles. Sin embargo, la medición de calorías de impacto es un asunto poco tangible. En el caso de una atracción turística que involucre solamente un sentido, por ejemplo ante la majestuosidad de un paisaje, suponemos que el número potencial de calprim es más bajo que en el caso que mas sentidos estén involucrados. Un guía puede realzar la admisión de calorías explicando ciertos antecedentes históricos o datos biológicos de lo que se observa, pero después de cierto tiempo el turista tampoco hallará nada nuevo y querrá continuar adelante, o sea que “ya está arto”. En caso de que más de un sentido esté implicado en el proceso, presumimos que el potencial de calprim tiende a aumentar.

Otro elemento a considerar es la acción. Si determinado atractivo tiene un carácter estático se pierde el interés más rápidamente que cuando hay una visión dinámica o evolutiva. Podemos mirar más tiempo una cascada que cae ruidosa que en un río que fluye lentamente; un turista o una turista que se sienta pasivamente en la playa tendrá un consumo más bajo de calprim que aquellos que van de excursión a través del bosque, saltando arroyos y divisando animales silvestres.

Aunque en la playa podemos mirar indefinidamente el continuo rodar de las olas, en nuestra memoria solamente podemos capturar la atmosfera general a través de la imposición de un número de diversas imágenes; observar el movimiento continuo de un sin fin de olas no produce un sin fin de experiencias diferentes. La playa se ve por lo tanto como un lugar para relajarse y no como un sitio para el consumo de calprim. En muchos casos los turistas quieren acabar sus vacaciones con algunos días en la playa para rumiar acerca de todo lo que han experimentado durante sus días de vacaciones, a menos que sus vacaciones fueran de “consumo liviano”, algunos destellos culminantes y nada más, en cuyo caso, solamente se tenderán en la playa a broncearse un poco más, suponemos. Trabajar en el tono de la piel puede ser una razón para tener unas vacaciones y el turista puede sentirse más popular con un agradable bronceado, pero eso no enriquece su repertorio de experiencias.

Cuando medimos el potencial de consumo de calorías de impacto, la actividad física juega un rol importante ya que el ejercicio en si supone insumo de calprim, pero igual de importante es el sitio en que se lleva a cabo esta actividad: como es el caso del rafting, del ‘skiing’ o del montañismo, sin mencionar algo tan simple como una caminata. Estas actividades proveen una combinación de calprim a partir de la actividad misma, así como de otros elementos como olores, vistas, sonidos etc.

 

rafting

Las actividades aventureras son lindas para los turistos siempre y cuando no se exageren.

 

Existe también el efecto de tener demasiado de algo (efecto de saturación). Una caminata en Los Alpes puede contener tantas vistas hermosas de montaña que en poco tiempo no tendrán ningún efecto conmovedor en el turista, quién terminara por hacerse “inmune” al paisaje. Los que practican el rafting como deporte usualmente no obtienen bastante de él, pero los turistas promedio sí. En otras palabras, se buscará tanta variedad como su dieta diaria lo permita y obviamente, quienes ofrecen “productos turísticos” (fuentes potenciales de calprim) deben de saberlo.

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Experiencias

La Experiencia

     El consumo y procesamiento de calprimproduce “una experiencia”. Este proceso no es inmediato, una buena digestión de las impresiones obtenidas puede tomar varios días mientras se clasifican los datos en la memoria y se aplican criterios dentro del marco de referencia ya que una persona absorbe estos impulsos o calprim, con todos los sentidos al mismo tiempo.

     Otra razón para que la clasificación y posterior su transformación de esta experiencia tome su tiempo, es el hecho de que nuestros hemisferios cerebrales trabajan de manera diferente.

Basados en las distintas formas en que las calprim ingresan al cuerpo, se agregan valores personales, formándose un núcleo en la memoria que sirve luego para la comparación con otras experiencias. Hay dos funciones fundamentales:

- Constituir la base de la experiencia para la comparación con las expectativas y con nuevas posibilidades de viaje;

- Comparar con la realidad habitual, que se contempla con los ojos nuevos, a la luz de las recientes experiencias. Puede suceder que el resultado de la comparición sea negativo para nuestro lugar de origen, o puede ser positivo.

     Podemos distinguir varias experiencias como resultado de las mismas:

Experiencias sociales

Experiencias espirituales

Experiencias físicas

Experiencias estéticas

Experiencias emocionales

Experiencias audiovisuales

Experiencias gastronómicas

Experiencias culturales

     ¿Qué hace que estas experiencias difieran de otras experiencias cotidianas?

     Para contestar a esta pregunta podemos aplicar dos condiciones concernientes al ámbito turístico: para poder consumir un producto turístico X, la persona debe viajar a un destino diferente de su ambiente familiar; en segundo lugar, el consumo tiene que estar basado en la elección voluntaria de una persona para vivir cierto tipo de experiencias. Esta opción puede estar fundamentada en el deseo de tener un momento de recreo o puede estar motivada por intereses biológicos, educativos o antropológicos, actividades deportivas e inclusive la cata de vinos locales.

     Hay muchos tipos de experiencias y diferentes maneras de alcanzarlas. El hecho de satisfacer la necesidad del alimento diario puede ser simple, pero en turismo este sencillo acto es más complicado de lo que se mira ya que él o la turista quiere comer algo diferente de lo que usualmente consume en su país; algo típico del área, no demasiado diferente pues podría perder el apetito. Una experiencia gastronómica, por lo tanto, contiene un elemento cultural. Pero no sólo el paladar necesita estar satisfecho, igual funciona con los oídos: el retumbo de un volcán, el pandemónium de un bosque tropical, el trino de un pájaro o un concierto de la banda local, son fuentes de Calprim y provocan experiencias que pueden ser hermosas, impresionantes o aprensivas.

 

bus india es

El transporte público – en la foto en la India – es una forma segura de tener experiencias sociales con la población local.

     Con respecto a las experiencias socio-culturales hablamos por un lado del contacto que se establece con la población local y sus manifestaciones propias y por el otro, de la observación de diversas expresiones culturales de esa población. Esto último debe ser interpretado en un sentido amplio: la arquitectura local, el color de las casas, la planificación de una aldea o ciudad. Se refiere a las tiendas y a las mercancías que se venden, cómo viste la gente, sus expresiones religiosas, el colorido de las calles, el patrimonio cultural y sus expresiones creativas. El observar a otras personas puede ser una fuente de calprim adicionada a través de un número de sentidos durante cierto período de tiempo para llegar a transformarse en una experiencia. Puede referirse a una imagen sencilla, tal como de una mujer que lleva un balde de agua en su cabeza y camina con un suave balanceo del cuerpo, o a materias complejas como seria el misticismo de una ceremonia budista. La sensación de absorber cierta atmósfera en la que todos los sentidos están implicados durante cierto lapso de tiempo a fin de poder formarse un cuadro completo, es lo que a menudo se conoce como: “la atmósfera de un lugar“

     En el área de las experiencias espirituales el turista tiene más de lo que piensa: solo el hecho de observar la naturaleza en su grandiosidad puede darnos la oportunidad de sentir lo pequeños que somos en realidad. Generalmente la confrontación con cosas que son diferentes puede ser un buen motivo para que el turista llegue a ser más consciente de sí mismo.

En el nivel cultural, la experiencia más dominante es la visual, aunque en competición cercana con la experiencia social. Hay que hacer notar que en la mayoría de los casos las experiencias sociales se dan con otros turistas, es decir, un dosis de calprim se admiten como resultado de estos contactos que pueden llevar, por ende, a una serie de experiencias sociales. En estos casos el destino solamente sirve como telón de fondo y podríamos preguntarnos en qué medida este comportamiento se inserta dentro de los límites de lo que llamamos turismo.

     La gente toma vacaciones a fin de estar lejos de su ambiente familiar. La mayoría de los compañeros de viaje tienen la misma intención, así que todos tienen algo en común. Los otros turistas provienen a menudo de áreas o países diferentes a los del turista mismo o son de estratos sociales distintos, es decir, los turistas encuentran compatriotas o gente del país vecino, que de otra manera nunca habrían hallado, por lo que el país de destino vacacional sirve solamente como vehículo para que los turistas socialicen y hagan nuevas amistades. Estos casos es más común observarlos entre viajeros grupales y mochileros. En qué medida los y las turistas seleccionan sus vacaciones con la única intención de hacer compañeros o compañeras de viaje; es una pregunta difícil de contestar. De todos modos, esta clase de experiencias sociales juegan un papel importante en el turismo moderno. Podemos citar el fenómeno que sucede cuando un grupo de turistas viven una aventura excepcional juntos, ya sea está planeada o casual, en este caso crece una fuerte sensación de solidaridad dentro del grupo, incrementándose así el consumo de calprim de naturaleza social.

     Es difícil medir la cantidad de calprim que se consume. Lo que sí podemos evaluar es en qué medida, cierta cantidad de calorías influye en determinada experiencia. No podemos hablar de experiencias “grandes” o “pequeñas”, pero si podemos diferenciar entre experiencias “profundas” o “superficiales”, aunque éstas se refieren más a valores emocionales. Una impresión profunda e inolvidable, es la que desecha a otras y llega a ser dominante dentro del conjunto – “Nunca olvidare el momento en que llegamos a las Cataratas del Iguazú y vimos el agua resonando abajo…”- es el momento en que apenas atinamos a decir ¡wow!; y estamos, por lo tanto, ante un “wow moment”.

 

poas es

Mirar en la chimenea de un volcán activo es una experiencia inolvidable y un verdadero momento “wow!”.

     Con este tipo de experiencias uno pensaría primero que todo en las cosas impresionantes de un espectáculo inolvidable, son las que permanecerán estampadas en la memoria para siempre; sin embargo no estamos hablando necesariamente de experiencias emocionalmente profundas. Cierta cantidad potencial de calprim puede llevar a determinado turista a tener una experiencia dominante pero no así a otro u otra del mismo grupo, ya que cierta cantidad de Calprim encuentra más eco en una persona que en otra, lo que nos lleva de nuevo a los mencionados marcos de referencia y a la cantidad de datos disponibles almacenados en la memoria de cada persona.

     Por lo general, asumimos que las experiencias recogidas por un turista son de una naturaleza positiva, de genuino gozo. La idea de gozar algo nace de la combinación de dos elementos: consumo de calorías de impacto y la actitud que nos debería de llevar a una experiencia positiva, ya que todo lo que vemos, suponemos de antemano que es maravilloso; lo cual está ligado al funcionamiento del hemisferio derecho del cerebro. Obviamente existen experiencias de diversa índole y un turista, puede tener malas experiencias. Las malas experiencias están asociadas a conceptos como “mal humor” o “indignación” e incluso a sensaciones de miedo. Una caída peligrosa, una enfermedad, una agresión o un robo, pueden producir una animosidad de largo plazo contra ciertas circunstancias. Hay aversiones que impiden un apropiado consumo de calprim y por lo general contribuyen con estas “experiencias negativas”, aversiones o fobias tales como vértigo, acrofobia, ansiedad o claustrofobia.

     Otra expresión negativa que podemos encontrar entre los y las turistas es “el aburrimiento”, indicativo de que desea absorber calprim, pero no están disponibles y a falta de calorías potenciales el turista comienza a mirar su entorno en busca de algo que hacer, situación que a menudo termina con el establecimiento de nuevos contactos sociales.

     Este tipo de experiencias sociales no debe confundirse con el contacto social basado en cierto miedo al entorno.

     Si después de haber intentado absorber calprim, un turista o una turista siente que no ha tenido ninguna experiencia interesante, estará en posición de decir que se siente decepcionado y listo para quejarse. La decepción ocurre cuando la expectativano coincide con lo que se experimentó o se intenta experimentar. Es decir, que se trata de un faltante de consumo de calprim.

     El valor de “una experiencia” se puede medir por su costo, incluso hay personas que estropean sus vacaciones calculando cuánto le costaron. Esto es un problema de naturaleza social que a la larga influye directamente en la absorción de calprim. Si cierto producto turístico, “fuente calórica”, es muy costoso, el turista o la turista esperaran mucho de él y ciertamente tendrán la expectativa de obtener una gran cantidad de experiencias. Pensando en las Islas Galápagos y en los sobreprecios de los paquetes turísticos que allí se ofrecen, es obvio que el turista espere obtener en dichas islas “La experiencia de su vida”

     ¿Cuántas experiencias desea obtener un turista? ¿Realmente marcha todo el día en busca de cierta dosis de calprim?

     Generalmente no. Al contrario, muchas veces los turistas que entran a un bosque con la intensión de observar al famoso Quetzal, están tan entusiasmados con la idea de verlo que no miran a su alrededor en absoluto, por lo que no existe absorción calórica. Para el final del día la charla se centrará en el punto de ¿quién vio al pájaro y quién no?… los desafortunados que no tuvieron la ocasión de verlo, se sentirán profundamente decepcionados y tendrán la sensación de haber perdido el día sin valorar el hecho de que estuvieron de excursión en uno de los bosques nubosos más hermosos del mundo. Cuando se decide permanecer únicamente en la playa, se da una absorción mínima de calprim, pero esta es una elección consciente tomada por los turistas.

     ¿La absorción de calprim cambia al turista?

     Empecemos por aclarar que durante su viaje el o la turista ganará un número de “experiencias” y perderá un poco de solvencia económica; como sucede con cualquier transacción comercial. La ingestión de un producto turístico enriquece el cuerpo y la mente. Una parte importante del concepto de vacacionar es el hecho de que el turista tome distancia de su ambiente doméstico y físicamente hablando, es obvio que se encuentra en un lugar diferente. Esto le da la oportunidad de rumiar acerca de las preocupaciones, cansancio o satisfacciones que vive en su cotidianeidad. Asumimos que tendrá momentos de relajación. Necesita estos momentos para procesar todo el calprim adquirido y para autoevaluarse, además, los días libres contienen elementos relacionados con el deporte o el ejercicio físico que funcionan como contrapeso al aburrido y sedentario trabajo de oficina que algunos turistas ejecutan en sus países de origen.

     Aunque la absorción de calprim pueda ser el insumo principal de unas vacaciones, el acto de auto-refrescarse mentalmente es una experiencia que puede mejorar la calidad de vida de una persona. Muchos vuelven con la sensación de que, comparativamente, su propio país también es muy hermoso y esta sensación, que refuerza el aforismo “hogar dulce hogar”, es también “una experiencia” en sí misma.

     Creemos que tener “una experiencia” es una cosa, y contarla o hablar de ella es otra muy distinta. La capacidad de recordar y de expresarse es una actividad muy compleja de consumo y procesamiento de calprim. Hablar de una experiencia puede ser complicado e inclusive turbio, según quien cuente determinada experiencia. Puede ser que dos personas vivan más o menos la misma aventura pero cada una absorbió con dosis diferenciadas o quizá consuman más o menos la misma cantidad pero lo procesan de manera distinta. Dos personas pueden experimentar el mismo acontecimiento, pero cuando regresan a casa pueden contar diferentes versiones. Podría suceder también que al relatar sus experiencias vacacionales en el trabajo, resulten absolutamente diferentes de aquellas reportadas a sus familiares.

     Otro ejemplo es el del turista tímido o introvertido, que después de un día conmovedor y lleno de aventuras apenas diga “estuvo bonito, pero…” Posiblemente este turista ha consumido grandes dosis de calprim y las ha procesado como corresponde solo que no maneja las habilidades necesarias para expresarse, con respecto a sus experiencias. Hablando de “contar” las “experiencias vacacionales” debemos tomar en cuenta la habilidad de expresarse de la persona que fue de vacaciones y la capacidad de escuchar y poner atención de su interlocutor. Hay un tercer ingrediente; el tiempo. Una experiencia fresca en la mente es de gran importancia, pero cuando el tiempo pasa hay una tendencia a que las experiencias se debiliten, fundiéndose con otras o bien pueden proveer de nueva información si se da un acercamiento a ellas desde un ángulo diferente. Las experiencias no son estables y debemos recordar que otro día, hablando con otra gente el turista pueda presentar una versión diferente.

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