Por mucho tiempo el turismo vacacional se encuentra controlado por el pensamiento netamente económico y las investigaciones sociológicas. En esta página web se mantiene una visión más balanceada: los turistas mismos y el encuentro con su destino vacacional. Los turistas toman lo que se les ofrecen y lo usan para sus propios propósitos; son precisamente estos propósitos los que nos interesan y más que 25 artículos en esta página web tratan de eso: el turismo de los turistas. Agregué un artículo nuevo sobre "el cambio climático" dentro del rubro "Turismo" (julio 2020).

En febrero 2020 agregué un artículo nuevo en el rubro "Turismo" con el título "La Fenomenologia y el Turismo".

Experiencias

La Experiencia

     El consumo y procesamiento de calprimproduce “una experiencia”. Este proceso no es inmediato, una buena digestión de las impresiones obtenidas puede tomar varios días mientras se clasifican los datos en la memoria y se aplican criterios dentro del marco de referencia ya que una persona absorbe estos impulsos o calprim, con todos los sentidos al mismo tiempo.

     Otra razón para que la clasificación y posterior su transformación de esta experiencia tome su tiempo, es el hecho de que nuestros hemisferios cerebrales trabajan de manera diferente.

Basados en las distintas formas en que las calprim ingresan al cuerpo, se agregan valores personales, formándose un núcleo en la memoria que sirve luego para la comparación con otras experiencias. Hay dos funciones fundamentales:

- Constituir la base de la experiencia para la comparación con las expectativas y con nuevas posibilidades de viaje;

- Comparar con la realidad habitual, que se contempla con los ojos nuevos, a la luz de las recientes experiencias. Puede suceder que el resultado de la comparición sea negativo para nuestro lugar de origen, o puede ser positivo.

     Podemos distinguir varias experiencias como resultado de las mismas:

Experiencias sociales

Experiencias espirituales

Experiencias físicas

Experiencias estéticas

Experiencias emocionales

Experiencias audiovisuales

Experiencias gastronómicas

Experiencias culturales

     ¿Qué hace que estas experiencias difieran de otras experiencias cotidianas?

     Para contestar a esta pregunta podemos aplicar dos condiciones concernientes al ámbito turístico: para poder consumir un producto turístico X, la persona debe viajar a un destino diferente de su ambiente familiar; en segundo lugar, el consumo tiene que estar basado en la elección voluntaria de una persona para vivir cierto tipo de experiencias. Esta opción puede estar fundamentada en el deseo de tener un momento de recreo o puede estar motivada por intereses biológicos, educativos o antropológicos, actividades deportivas e inclusive la cata de vinos locales.

     Hay muchos tipos de experiencias y diferentes maneras de alcanzarlas. El hecho de satisfacer la necesidad del alimento diario puede ser simple, pero en turismo este sencillo acto es más complicado de lo que se mira ya que él o la turista quiere comer algo diferente de lo que usualmente consume en su país; algo típico del área, no demasiado diferente pues podría perder el apetito. Una experiencia gastronómica, por lo tanto, contiene un elemento cultural. Pero no sólo el paladar necesita estar satisfecho, igual funciona con los oídos: el retumbo de un volcán, el pandemónium de un bosque tropical, el trino de un pájaro o un concierto de la banda local, son fuentes de Calprim y provocan experiencias que pueden ser hermosas, impresionantes o aprensivas.

 

bus india es

El transporte público – en la foto en la India – es una forma segura de tener experiencias sociales con la población local.

     Con respecto a las experiencias socio-culturales hablamos por un lado del contacto que se establece con la población local y sus manifestaciones propias y por el otro, de la observación de diversas expresiones culturales de esa población. Esto último debe ser interpretado en un sentido amplio: la arquitectura local, el color de las casas, la planificación de una aldea o ciudad. Se refiere a las tiendas y a las mercancías que se venden, cómo viste la gente, sus expresiones religiosas, el colorido de las calles, el patrimonio cultural y sus expresiones creativas. El observar a otras personas puede ser una fuente de calprim adicionada a través de un número de sentidos durante cierto período de tiempo para llegar a transformarse en una experiencia. Puede referirse a una imagen sencilla, tal como de una mujer que lleva un balde de agua en su cabeza y camina con un suave balanceo del cuerpo, o a materias complejas como seria el misticismo de una ceremonia budista. La sensación de absorber cierta atmósfera en la que todos los sentidos están implicados durante cierto lapso de tiempo a fin de poder formarse un cuadro completo, es lo que a menudo se conoce como: “la atmósfera de un lugar“

     En el área de las experiencias espirituales el turista tiene más de lo que piensa: solo el hecho de observar la naturaleza en su grandiosidad puede darnos la oportunidad de sentir lo pequeños que somos en realidad. Generalmente la confrontación con cosas que son diferentes puede ser un buen motivo para que el turista llegue a ser más consciente de sí mismo.

En el nivel cultural, la experiencia más dominante es la visual, aunque en competición cercana con la experiencia social. Hay que hacer notar que en la mayoría de los casos las experiencias sociales se dan con otros turistas, es decir, un dosis de calprim se admiten como resultado de estos contactos que pueden llevar, por ende, a una serie de experiencias sociales. En estos casos el destino solamente sirve como telón de fondo y podríamos preguntarnos en qué medida este comportamiento se inserta dentro de los límites de lo que llamamos turismo.

     La gente toma vacaciones a fin de estar lejos de su ambiente familiar. La mayoría de los compañeros de viaje tienen la misma intención, así que todos tienen algo en común. Los otros turistas provienen a menudo de áreas o países diferentes a los del turista mismo o son de estratos sociales distintos, es decir, los turistas encuentran compatriotas o gente del país vecino, que de otra manera nunca habrían hallado, por lo que el país de destino vacacional sirve solamente como vehículo para que los turistas socialicen y hagan nuevas amistades. Estos casos es más común observarlos entre viajeros grupales y mochileros. En qué medida los y las turistas seleccionan sus vacaciones con la única intención de hacer compañeros o compañeras de viaje; es una pregunta difícil de contestar. De todos modos, esta clase de experiencias sociales juegan un papel importante en el turismo moderno. Podemos citar el fenómeno que sucede cuando un grupo de turistas viven una aventura excepcional juntos, ya sea está planeada o casual, en este caso crece una fuerte sensación de solidaridad dentro del grupo, incrementándose así el consumo de calprim de naturaleza social.

     Es difícil medir la cantidad de calprim que se consume. Lo que sí podemos evaluar es en qué medida, cierta cantidad de calorías influye en determinada experiencia. No podemos hablar de experiencias “grandes” o “pequeñas”, pero si podemos diferenciar entre experiencias “profundas” o “superficiales”, aunque éstas se refieren más a valores emocionales. Una impresión profunda e inolvidable, es la que desecha a otras y llega a ser dominante dentro del conjunto – “Nunca olvidare el momento en que llegamos a las Cataratas del Iguazú y vimos el agua resonando abajo…”- es el momento en que apenas atinamos a decir ¡wow!; y estamos, por lo tanto, ante un “wow moment”.

 

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Mirar en la chimenea de un volcán activo es una experiencia inolvidable y un verdadero momento “wow!”.

     Con este tipo de experiencias uno pensaría primero que todo en las cosas impresionantes de un espectáculo inolvidable, son las que permanecerán estampadas en la memoria para siempre; sin embargo no estamos hablando necesariamente de experiencias emocionalmente profundas. Cierta cantidad potencial de calprim puede llevar a determinado turista a tener una experiencia dominante pero no así a otro u otra del mismo grupo, ya que cierta cantidad de Calprim encuentra más eco en una persona que en otra, lo que nos lleva de nuevo a los mencionados marcos de referencia y a la cantidad de datos disponibles almacenados en la memoria de cada persona.

     Por lo general, asumimos que las experiencias recogidas por un turista son de una naturaleza positiva, de genuino gozo. La idea de gozar algo nace de la combinación de dos elementos: consumo de calorías de impacto y la actitud que nos debería de llevar a una experiencia positiva, ya que todo lo que vemos, suponemos de antemano que es maravilloso; lo cual está ligado al funcionamiento del hemisferio derecho del cerebro. Obviamente existen experiencias de diversa índole y un turista, puede tener malas experiencias. Las malas experiencias están asociadas a conceptos como “mal humor” o “indignación” e incluso a sensaciones de miedo. Una caída peligrosa, una enfermedad, una agresión o un robo, pueden producir una animosidad de largo plazo contra ciertas circunstancias. Hay aversiones que impiden un apropiado consumo de calprim y por lo general contribuyen con estas “experiencias negativas”, aversiones o fobias tales como vértigo, acrofobia, ansiedad o claustrofobia.

     Otra expresión negativa que podemos encontrar entre los y las turistas es “el aburrimiento”, indicativo de que desea absorber calprim, pero no están disponibles y a falta de calorías potenciales el turista comienza a mirar su entorno en busca de algo que hacer, situación que a menudo termina con el establecimiento de nuevos contactos sociales.

     Este tipo de experiencias sociales no debe confundirse con el contacto social basado en cierto miedo al entorno.

     Si después de haber intentado absorber calprim, un turista o una turista siente que no ha tenido ninguna experiencia interesante, estará en posición de decir que se siente decepcionado y listo para quejarse. La decepción ocurre cuando la expectativano coincide con lo que se experimentó o se intenta experimentar. Es decir, que se trata de un faltante de consumo de calprim.

     El valor de “una experiencia” se puede medir por su costo, incluso hay personas que estropean sus vacaciones calculando cuánto le costaron. Esto es un problema de naturaleza social que a la larga influye directamente en la absorción de calprim. Si cierto producto turístico, “fuente calórica”, es muy costoso, el turista o la turista esperaran mucho de él y ciertamente tendrán la expectativa de obtener una gran cantidad de experiencias. Pensando en las Islas Galápagos y en los sobreprecios de los paquetes turísticos que allí se ofrecen, es obvio que el turista espere obtener en dichas islas “La experiencia de su vida”

     ¿Cuántas experiencias desea obtener un turista? ¿Realmente marcha todo el día en busca de cierta dosis de calprim?

     Generalmente no. Al contrario, muchas veces los turistas que entran a un bosque con la intensión de observar al famoso Quetzal, están tan entusiasmados con la idea de verlo que no miran a su alrededor en absoluto, por lo que no existe absorción calórica. Para el final del día la charla se centrará en el punto de ¿quién vio al pájaro y quién no?… los desafortunados que no tuvieron la ocasión de verlo, se sentirán profundamente decepcionados y tendrán la sensación de haber perdido el día sin valorar el hecho de que estuvieron de excursión en uno de los bosques nubosos más hermosos del mundo. Cuando se decide permanecer únicamente en la playa, se da una absorción mínima de calprim, pero esta es una elección consciente tomada por los turistas.

     ¿La absorción de calprim cambia al turista?

     Empecemos por aclarar que durante su viaje el o la turista ganará un número de “experiencias” y perderá un poco de solvencia económica; como sucede con cualquier transacción comercial. La ingestión de un producto turístico enriquece el cuerpo y la mente. Una parte importante del concepto de vacacionar es el hecho de que el turista tome distancia de su ambiente doméstico y físicamente hablando, es obvio que se encuentra en un lugar diferente. Esto le da la oportunidad de rumiar acerca de las preocupaciones, cansancio o satisfacciones que vive en su cotidianeidad. Asumimos que tendrá momentos de relajación. Necesita estos momentos para procesar todo el calprim adquirido y para autoevaluarse, además, los días libres contienen elementos relacionados con el deporte o el ejercicio físico que funcionan como contrapeso al aburrido y sedentario trabajo de oficina que algunos turistas ejecutan en sus países de origen.

     Aunque la absorción de calprim pueda ser el insumo principal de unas vacaciones, el acto de auto-refrescarse mentalmente es una experiencia que puede mejorar la calidad de vida de una persona. Muchos vuelven con la sensación de que, comparativamente, su propio país también es muy hermoso y esta sensación, que refuerza el aforismo “hogar dulce hogar”, es también “una experiencia” en sí misma.

     Creemos que tener “una experiencia” es una cosa, y contarla o hablar de ella es otra muy distinta. La capacidad de recordar y de expresarse es una actividad muy compleja de consumo y procesamiento de calprim. Hablar de una experiencia puede ser complicado e inclusive turbio, según quien cuente determinada experiencia. Puede ser que dos personas vivan más o menos la misma aventura pero cada una absorbió con dosis diferenciadas o quizá consuman más o menos la misma cantidad pero lo procesan de manera distinta. Dos personas pueden experimentar el mismo acontecimiento, pero cuando regresan a casa pueden contar diferentes versiones. Podría suceder también que al relatar sus experiencias vacacionales en el trabajo, resulten absolutamente diferentes de aquellas reportadas a sus familiares.

     Otro ejemplo es el del turista tímido o introvertido, que después de un día conmovedor y lleno de aventuras apenas diga “estuvo bonito, pero…” Posiblemente este turista ha consumido grandes dosis de calprim y las ha procesado como corresponde solo que no maneja las habilidades necesarias para expresarse, con respecto a sus experiencias. Hablando de “contar” las “experiencias vacacionales” debemos tomar en cuenta la habilidad de expresarse de la persona que fue de vacaciones y la capacidad de escuchar y poner atención de su interlocutor. Hay un tercer ingrediente; el tiempo. Una experiencia fresca en la mente es de gran importancia, pero cuando el tiempo pasa hay una tendencia a que las experiencias se debiliten, fundiéndose con otras o bien pueden proveer de nueva información si se da un acercamiento a ellas desde un ángulo diferente. Las experiencias no son estables y debemos recordar que otro día, hablando con otra gente el turista pueda presentar una versión diferente.

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