Por mucho tiempo el turismo vacacional se encuentra controlado por el pensamiento netamente económico y las investigaciones sociológicas. En esta página web se mantiene una visión más balanceada: los turistas mismos y el encuentro con su destino vacacional. Los turistas toman lo que se les ofrecen y lo usan para sus propios propósitos; son precisamente estos propósitos los que nos interesan y más que 25 artículos en esta página web tratan de eso: el turismo de los turistas. Agregué un artículo nuevo sobre "el cambio climático" dentro del rubro "Turismo" (julio 2020).

En febrero 2020 agregué un artículo nuevo en el rubro "Turismo" con el título "La Fenomenologia y el Turismo".

La Liminalidad y el Turismo

Todos los derechos son del autor Marinus C. Gisolf. Se prohíbe la reproducción total o parcial sin mención de la fuente

El Mercadeo de Fases Intermedias

Introducción

Los estilos de vida y el ritmo acelerado en que vive el mundo occidental ha causado una serie de cambios en el sector turístico y sus mercados. Una de las consecuencias más notorias, además de los vertiginosos estilos de vida, la comunicación intensificada y la globalización progresiva, es la obstaculización para una auto-realización libre del ser humano dentro de un mundo supuestamente desarrollado. Las vacaciones como tal han visto incrementada su importancia como medio para contrarrestar los efectos negativos de la forma de vida occidental.

Por mucho tiempo las vacaciones fueron vistas como una necesidad para escapar de las contrariedades de la vida laboral, sin embargo, las condiciones dentro de las sociedades occidentales obligan a las personas a ir en busca de un re-encuentro con su verdadero yo. Por lo tanto, ha surgido la necesidad de introducir algunos conceptos nuevos para poder analizar mejor los cambios que se están produciendo en los mercados turísticos.

En este artículo, como parte del enfoque reflexivo del turismo, se analizan los cambios del comportamiento de los vacacionistas, así como el involucramiento y la forma de experimentar que muestran los turistas durante sus vacaciones. El período en el cual el turista abandona temporalmente su posición social se puede describir como un período de transformación y transición. Parece que el turista vive entre dos realidades: su propio ambiente, que dejó atrás, y el destino vacacional, donde se encuentra físicamente, pero del que no forma parte integral. Esta situación se puede describir como un estar y no-estar, o estar entre un ambiente mental (referido al sitio de donde proviene) y otro físico (relativo al sitio en que se haya). El turista posmoderno está cautivado entre su cultura y la del destino, entre la falsedad y la autenticidad o entre las limitaciones y la espontaneidad.

Esta fase intermedia se describe en este artículo,introduciendo un concepto llamadoliminalidad, que sirve como herramienta análitica para aclarar los cambios en el comportamiento de los turistas y el turismo en general. Con base en este análisis se describen los cambios en el mercado turístico y, además, se explica la diferencia que existe entre los turistas y los demás viajeros, así como las posibles relaciones entre el desarrollo sostenible y los turistas liminales.

1. Las tendencias posmodernistas en el turismo

Desde los años sesenta, con la globalización acerelada, coinciden nuevos moviemintos sociales y culturales que luego conducirán lo que se conoce como Posmodernismo (q60, q62, q117, q120). Ha sido el movimiento más notorio dentro de las comunidades occidentales y ha conducido, entre otras tendencias, a aquello que se llama pluralismo cultural, que en esencia quiere decir que la gente ha comenzado a dejar de lado sus propios sentimientos de arraigo y pertenencia, para abrazar, de una u otra manera, muchas otras expresiones culturales diferentes de las propias (q92). La nacionalidad, la etnicidad, el género o la clase social, han dejado de ser las piedras angulares con las cuales las personas construyen su identidad.

Como consecuencia, ciertas actitudes egocéntricas del ser empezaron a prevalecer (q86), siendo una de ellas las conductas orientadas al consumo y la preocupación sobre el propio cuerpo (q62). Esto nos remite a la tendencia de que los vínculos que unen a la gente a un cierto lugar y cultura van lentamente cediendo paso al acto de sentirse relacionados a un tiempo o época determinado (q50). A los miembros de estas sociedades se les debilitaron, no solo los ligámenes con su herencia cultural, sino también su contacto con la naturaleza y la autenticidad. Parecen vivir en un mundo dominado más por las imágenes y las representaciones que por los objetos verdaderos y los fenómenos reales (q92).

La pérdida del sentido de identidad, la no-autenticidad que rodea a la gente, el pluralismo cultural y la compresión del tiempo y el espacio, reduciendo así los momentos para pensar, nos han llevado a una serie de incertidumbres acerca el presente y el futuro (q50). Al mismo tiempo ha generado una búsqueda de las raíces históricas, la autenticidad idealizada y las verdades eternas, muchas veces haciendo uso de las tradiciones espirituales del oriente (q60, q88, q120). Los profundos cambios acaecidos en la sociedad relativos a la forma de experimentar el tiempo y el espacio, como consecuencia de la globalización acelerada, nos han conducido a un nuevo cuestionamiento de la identidad del yo interno y del lugar que la gente ocupa en el mundo. Además, la forma de vida de la gente ha conducido a una especie de pérdida de identidad. El trabajo y los roles sociales actuales imponen rutinas monótonas y limitantes que dificultan cada vez más la auto-realización de los ciudadanos en el mundo occidental (q110).

Una creciente preocupación acerca del aumento de los índices de consumo, convierte al turismo en una actividad arquetípica del postmodernismo, ya que su ser instrumental está basado en el consumo de artefactos y entornos, ya sea naturales o creados, así como de la cultura de los distintos lugares y pobladores (q62). Al no poderse experimentar la propia autenticidad de la vida cotidiana postmoderna, el turismo se convierte en una opción obvia para alcanzar estos objetivos (q110). El turismo ofrece una liberación de la cohibición por el trabajo y otras obligaciones, además, significa un escape de los papeles sociales tradicionales e implica la libertad de gastar el tiempo como se desee. Efectivamente, se puede decir que el turismo es la “anti-estructura” de la vida occidental y se puede ver más como escape que como una búsqueda de nuevos horizontes (q103).

2. El turismo postmoderno

 No es sorpresa, por lo tanto, el crecimiento del turismo al nivel mundial tal y como muestran las estadísticas publicadas por la Organización Mundial del Turismo (q113). Los estilos postmodernos han influido en el turismo en general debido, entre otras variables, a las tendencias de la globalización, por el que el turismo es visto también como una consecuencia de la transformación global. Van der Duim (q41) explica que el turismo, como causa de la globalización, ha generado un gran flujo de personas, ideas, imágenes y capital. El turismo también es el resultado de la globalización debido a la creciente interconexión de las transformaciones económicas, tecnológicas y socio-culturales.

Dentro del marco del turismo postmoderno existe una tendencia clara de tener experiencias más individuales, así como una autenticidad más exclusiva que alarga las fronteras del panorama turístico e incrementa el número de actividades que se pueden catalogar como turismo. Casi todas las dimensiones de la cultura humana tienen ahora el potencial de convertirse en una forma de turismo.

Al mismo tiempo, para ser considerado un turista proveniente del mundo postmoderno, que tiene la necesidad de viajar por razones de escape o busqueda, se necesita cumplir con tres suposiciones fundamentales :

  1. La persona tiene que salir de su ambiente habitual para satisfacer una necesidad de viajar;

  2. El turista potencial debe mantener las expectativas de obtener experiencias como parte de esta necesidad: el turista tiene que vivir algún tipo de transformación. Cuando terminan las vacaciones los turistas esperan haber satisfecho sus necesidades de viaje, teniendo la sensación de haberse enriquecido en todas las áreas, con la excepción de la financiera. Los turistas, al regresar a casa, deben experimentar la expectativa de sentirse diferentes, y eso puede implicar tanto un seductor bronceado como una perspectiva completamente diferente de la vida.

  3. La tercera suposición se refiere al hecho de que los turistas entran, por razones de escape o búsqueda, en un ambiente desconocido para ellos y donde deben depender de sus propias expectativas, experiencias viajeras, conocimiento práctico y personalidad (q47). Los turistas saben que ingresan en un ambiente distinto al propio en términos socio-culturales y económicos, teniendo claro que las “reglas” que rigen en casa no valen en el destino vacacional donde se encuentran.

Anterior a esta etapa de crear expectativas, el turista desarrolla una necesidad por viajar y por ende su motivación de convertirse en turista. La necesidad que genera la motivación puede estar basada en el elemento de escape, ya sea para evitar situaciones o bien para romper con la rutina diaria, pero también puede ser generada por el impulso de querer vivir experiencias nuevas. En otras palabras, existen los elementos explícitos que se relacionan con el elemento de escape, como es el caso de la gente que quiere descansar, “recargar las baterías” o simplemente producir un cambio de su rutina. También están las motivaciones implícitas: la búsqueda del equilibrio interno, tomar iniciativas nuevas, la auto-realización, el uso de destrezas propias o un involucramiento directo con el destino vacacional (q47). La literatura académica acerca del tema de las motivaciones de los turistas nos indica que la busqueda y el escape son los dos elementos claves que más fácilmente se pueden distinguir (q30, q35, q68, q69). Sin embargo, definir si el escape es siempre una etapa previa al elemento de búsqueda es aún un tema bastante discutible.

Además de la importancia de la necesidad y motivación del turista (punto 1) y el papel de las expectativas (punto 2), está el punto 3: la condición del turista en el destino vacacional. El período durante el cual el turista abandona su posición social se puede ver como un momento de transformación y transición. Parece que el turista vive entre dos realidades: su propio ambiente que dejó atrás y el destino vacacional donde se encuentra físicamente pero del que no forma parte integral. Esta situación se puede describir como un estar y no-estar, o estar entre el uno y el otro. El turista entra a un territorio desconocido donde no necesita preocuparse de las rutinas cotidianas y donde sus “reglas o normas ya no cuentan.

3. El turismo y la Liminalidad

El análisis del fenómeno del alejamiento temporal del entorno doméstico propio del turista mana de una comparación proveniente de una observación antropológica. El antropólogo francés Arnold van Gennep publicó en 1909 un concepto nuevo basado en la palabra Latin “limen”, que significa umbral o frontera. Van Gennep describe el rito de traspaso (“les rites de passage”) en el caso de jóvenes llegando a edad de adulto o en el caso de bodas como una estructura tripartita:

      1. Separación

      2. Período liminalidad

      3. Re-integración

 El participante (la persona que se somete al ritual) es despojado de su posición social y entra a un periódo liminal de transición. Luego se atribuye una posición social nueva y el participante se re-integra dentro de la sociedad. No fue hasta la segunda parte del siglo XX que los términos liminal y liminalidad ganaron más prestigio, debido en parte a las publicaciones del antropólogo escocés Victor Turner (q102), quien tomó prestado el término de Van Gennep y lo expandió hacia otras ramas académicas.

Ejemplos de liminalidad pueden ser encontrados en diferentes niveles. El anochecer se puede describir como un tiempo liminal entre la puesta del sol y el momento que se oscurece. Los inmigrantes ilegales (presentes dentro de un país sin estatus ‘oficial’), son personas sin nacionalidad que viven entre su país de origen y el país anfitrión y que se encuentran dentro de una sociedad sin formar parte de ella. En muchas sociedades las personas transexuales pueden ser consideradas como liminales. Otro caso son las personas acusadas pero todavia no juzgadas.

Los recién casados es unejemplo: despues de la boda y la luna de miel (período liminal) supuestamente el novio, al llegar la que será su nueva casa, tiene que llevar la novia a través del umbral (‘limen’). El concepto de la liminalidad se puede aplicar no solo a personas individuales (ritos de traspaso, la pubertad), sino también a grupos (concurrencias religiosas, concertos de rock, fanáticos de futbol) einclusive a una población entera: las celebraciones masivas como el carnaval o los dias de luto nacional. La liminalidad también se refiere a períodos cortos o largos, como es el caso de guerras y revoluciones.

La dimensión espacial de la liminalidad puede referir a lugares específicos, a áreas enteras o regiones. Las áreas liminales pueden ser de diversa índole, como las áreas fronterizas disputadas entre países. Lugares específicos son los puertos de montaña, las cruces de rutas importantes y los puentes. Además no se puedeobviar el más importante para el turismo: las playas, como zona liminal que no es tierra ni mar. Allí los vacacionistas se olvidan de sus antecedentes sociales, en una especie de homogeneidad genérica enfatizada por la uniformidad de los trajes de baño. Lo que rige en la playa es el estatus físico más que el social.

En la mayoría de las sociedades occidentales que se hallan bajo la influencia del posmodernismo, no hay mejor manera para demostrar una de las consecuencias más visibles de este comportamiento social, que aquellos sitios que no tienen ningún tipo de lazos históricos o culturales con el entorno. También se les llaman “no-sitios” y representan un fenómeno que comenzó a extenderse en el mundo entero a partir de los años setenta (q22). A menudo son vistos como faros de la globalización posmoderna y entre ellos están los aeropuertos internacionales, los grandes centros comerciales o los hoteles de las cadenas internacionales. Estos sitios están diseñados y construidos de modo que alguien de cualquier cultura pueda hallar en ellos familiaridad y reconocimiento; sitios que están estrechamente ligados al consumo y la comercialización, pero sobre todo poseedores de un aire de lujo y confort; sitios en donde sus usuarios – turistas entre ellos – tendrán un bajo impacto sensorial y de los que obtendrán escasísimos recuerdos, a no ser quizá los encuentros con otros seres humanos. Encuentros, que de cierta forma, también tienden a ser superficiales. Se refiere a lugares de tipo liminal y que en el turismo demuestra más claramente la idea de “estar en el medio”, como es el caso de los aeropuertos y hoteles, sitios donde la gente pasa pero no se queda.

Aquellas personas que trabajan en un hotel o personas ajenas pasando por allá tienen de éste una connotación diferente, pero para el turista el hotel funciona como una zona liminal. Además, estas áreas se caracterizan por presentar un ambiente aséptico y atemporal, lo que también ayuda a borrar las correspondientes nociones de momento y lugar.

4. Ser liminal

Para los seres humanos encontrarse en una posición de liminalidad significa tomar distancia de la acción social cotidiana y de las estructuras de la sociedad; de hecho, la estructura completa de una sociedad se halla temporalmente suspendida (q102). Dentro de las zonas liminales se produce una liberación de los factores sociales, intelectuales y físico-limitantes, que estan ligados con las condiciones laborales en el mundo occidental.Esta liberación está relacionada tanto con el cuerpocomo el interior de la persona: la experiencia liminal trata de experimentar efectivamente el sentimiento del auténtico yo en un ambiente que permite un mayor grado de libertad para expresarlo. Son cuatro los efectos claramente identificables de la suspensión temporal de las estructuras sociales:

Primero, las jerarquías y estructuras sociales pierden su valor consensuado, lo que significa que su influencia ya no limita más los pensamientos y el auto-entendimiento. En la liminalidad las personas son capaces analizar sus vidas y antecedentes con más claridad, mostrando la tendencia a olvidarse más facilmente de los prejuicios, que normalmente abundan en el ámbito doméstico normal (q110).

El segundo efecto refiere al hecho que las diferencias sociales no son enfatizadas, inclusive a veces negadas completamente (q115). En los grupos liminales se mantiene un ambiente de igualdad, sobre todo cuando existe un objetivo común, como es el caso de una peregrinación religiosa o de los fánaticos del futbol o los amantes del rock, que siguen a sus equipos y grupos a juegos o conciertos. Serán comunes aquí las amistades espontaneas, las relaciones personales calurosas y una comunicación socialmente libre dediferencias. Hasta a nivel nacional las celebraciones de días festivos o los eventos deportivos internacionales ( Juegos Olímpicos, Copa Mundial de Futbol) pueden unir a una nación entera.

El tercer factor se refiere a la liberación de los cadenas sociales, lo que a la vez abre la posibilidad de ser uno mismode manera más auténtica, con niveles más altos de expressión y espontaneidad. Significa que el razonamiento que tanto se prepondera en el mundo occidental, cede a favor de un flujo emocional más libre. La idea original de la transformación, tal y como se aplica en los ritos de traspaso, se ubica precisamente en las zonas donde occure la liminalidad.

El cuarto factor es consecuencia directa de esta disminución de la presión social y que puede mostrar el lado oscuro de los seres humanos. Bajo la influencia del estado liminial las personas pueden hacer cosas que no están permitidas en su propio ambiente doméstico. A nivel grupal se puede hablar de los llamados “hooligans”y a nivel individual se puede mencionar el turismo sexual o el consumo exagerado de drogas.

También existe el fenómeno de la liminalidad permanente: una persona o un grupo se encuentra en un estado de liminalidad y por razones internas o externas no salen de él, negándose a entrar a la etapa de re-integración. Ejemplos de esto son los conventos o las comunas de “hippies” siguiendo su propio estilo de vida alternativa. Los refugiados son liminales por definición y existen muchos casos en que su condición se alarga indefinitivamente, cautivos dentro de una sociedad a la que no se pueden integrar e incapaces de regresar a su propio país. La liminalidad puede conducir a situaciones peligrosas por la falta de presión y normas sociales directas. En este caso se pueden formar grupos extremistas y el lado oscuro del ser humano en estos casos puede implicar actos violentos.

Una variable significativa es el grado en que los individuos experimentan la liminalidad. El grado depende de la medida en que las experiencias liminales puedan ser consideradas en relación con el grado en que las estructuras sociales persisten (q96). Tanto la voluntad de ser liminal, como la capacidad de serlo por razones obligatorias o voluntarias,dependerán de los antecedentes personales y socio-culturales de cada uno. Distanciarse del entorno doméstico puede ser experimentado en forma diferente por la gente joven (en edad escolar o estudantil) ya que su involucramiento social es menos desarrollado, y por lo tanto, estar en una situación liminal no significa una gran diferencia, menos aun como respuesta al ritmo apresurado y estresante al que el grupo de entre los 30 y 55 años se ve sometido en su vida diaria. Lo mismo se puede aplicar a las personas mayores, especialmente cuando están jubiladas.

5. Los Turistas y la Liminalidad

Se puede discutir si efectivamente el turismo representa las tres fases que caracterizan la liminalidad: separación, marginalización, retorno. La segunda fase, la marginalización, estaría conectada con el concepto de la liminalidad. La mayoría de la gente está de acuerdo en que el momento de entrar a la liminalidad coincide con el sentimiento de que las vacaciones ya comienzan. El distanciamiento físico que separa al turista de su ambiente doméstico le ayuda a distanciarse de las estructuras sociales de su país o región, en favor de un sentimiento de solidaridad social entre los demás turistas, así como a experimentar una mayor libertad en cuanto a emociones y espontaneidad. Normalmente la forma de vestirse es una señal clara y casi obligatoria de indicar que el turista ha entrado en un estado de liminalidad.

La liminalidad en el turismo puede ser vista como un conjunto relacional interno o externo entre otros turistas (q110). La primera opción refiere a los turistas que han abandonado su ambiente doméstico, lo que significa una liberación de las limitaciones sociales y de una posible pérdida del yo en los roles sociales públicos. Las actividades turísticas bajo condiciones liminales ayudan a los turistas reencontrarse a si mismos y a contrarrestar la pérdida del yo en el ambiente cotidiano (q15). Con esta experiencia liminal los turistas sienten que pueden expresarse más libremente en este ámbito transitorio que en su ambiente normal, no tanto porque los fenómenos o sitios observados sean auténticos, sino, porque simplemente los turistas no necesitan cumplir con sus obligaciones diarias y se sienten liberados de los vínculos que implica la vida cotidiana en su ambiente original. Significa también que la autenticidad de la emoción empieza a prevalecer y que los turistas pueden comportarse más libremente con respecto a sus relaciones interpersonales.

El concepto del yo auténtico está basado principalmente en un balance entre el razonamiento y la emoción, mientras que esta última se puede dividir entre lo físico y los sentimientos internos (q116). El turismo tiene una función importante para re-acondicionar dicho balance, ya que el viajero potencial está sometido a fuertes presiones por el estilo de vida en el mundo occidental. La liminalidad ayuda a crear el ambiente en lo cual los turistas pueden reencontrarse, proporcionando una clase de balance entre las limitaciones, por un lado, y la espontaneidad por el otro (q110). Ya se puede extender el punto y decir que el auténtico yo puede hallar su realización principalmente dentro del estado liminal. En lo que se refiere al ambiente en el país de origen, se podría decir que el turista experimenta un yo no-auténtico como resultado del alejamiento por las limitaciones que producen las condiciones laborales y las presiones sociales (q110).

En cuanto al lado físico del yo auténtico, se puede afirmar que las playas se han convertido en un área fascinante donde se puede estudiar el fenómeno de la liminalidad con todas sus facetas. La playa misma es ya una zona liminal entre la tierra y el mar en la que además no rige un código de vestimenta, lo que genera usualmente una dominación de la parte física del yo sobre la parte intelectual. Por lo tanto, no es sorprendente que las playas sigan siendo uno de los lugares favoritos de los turistas para deshacerse de las presiones sociales de su ambiente cotidiano. El hecho de no tener que ponerse la ropa que usan para asistir a sus trabajos y no tener que responder a las presiones sociales cotidianas, forman la diferencia con respecto a un baño de sol en un parque urbano, donde la gente pasa y comenta, o sea, donde las normas de vestimenta y conducta fijadas por esa sociedad sigue su curso normal.

Cuando se analiza en mayor detalle la dominación del cuerpo sobre el razonamiento, se puede distinguir un elemento sensual que involucra las emociones, además de un elemento simbólico como parte de un sistema de señas – siendo la moda una de ellas (q44). Este último elemento se relaciona más que todo con una demostración de la identidad propia por medio de los factores de buena salud, naturalidad, juventud, vigor, vitalidad, condición física, belleza y energia. El elemento sensual se relaciona más con las emociones internas, tales como el relajamiento, las aficiones, la recreación, diversiónes, refrescamiento, busqueda de sensaciones, placeres sensuales o el juego (q30, q31).

El elemento de escape se demuestra más claramente a través de la libertad física que experimentan los turistas al deshacerse del valor agregado que involucra el no usar su vestimenta habitual cuando están en la playa. Es más dificil encontrar el elemento de la busqueda como parte de la motivación de las vacaciones en este ambiente relajado e informal.La oportunidad de conocer mejor el propio cuerpo, el estado físico y los placeres relacionados, lo cual no se presenta facilmente en su ambiente de origen, ayuda a los turistas no solo a liberarse de todas las restricciones habituales, sino también para ganar más auto-confianza. En otras palabras, se trata del bienestar general de la persona, siendo la playa una de los ambientes más propicios para experimentarlo en relación directa con el yo auténtico.

Además del elemento interno de los turistas en estado liminal, está el enfoque externo entre los demás turistas liminales. Dependiendo del grado de liminalidad y su forma de experimentarla se puede distinguir algunas características básicas.

Los turistas liminales se relacionan sobre la base de una igualdad social por el hecho que todos son turistas, conduciendo a relaciones espontáneas despojadas de rangos sociales (q103). Son parte del grupo de viajeros liminales cuyos miembros manifiestan una manera típica de relacionarse socialmente: no muestran ninguna prohibición que de otra manera hubieran mostrado en su ambiente habitual, se presentan ante otras personas completamente desconocidas dando simplemente su nombre y lugar de origen. Se intercambian algunas experiencias turísticas, bromean un poco y hablan de sus preferencias acerca de productos globalizados como refrescos, canciones populares o películas. El estatus profesional no se menciona durante las vacaciones y tanto la joyería como la ropa de marca exclusiva se dejan en casa. La mayoría de los viajeros liminales comparten ciertos patrones de consumo, así como trajes de baño, ropa colorida o gorritas de béisbol, además hacen sus compras en los mismos tipos de tiendas. Las comidas también reflejan claramente este elemento liminal: diferente de la comida de su casa, pero no muy cercana de la comida típica del destino vacacional.

El elemento de la tribu liminal se muestra aún más claramente en los viajes grupales. A menudo las amistades que se logran dentro de un grupo de viaje se llegan a constituir en uno de los elementos más importantes de toda la experiencia vacacional, incluso después de regresar a casa muchos miembros del grupo tienden a permanecer en contacto entre ellos (q52). La liminalidad aquí se refiere no sólo a la enajenación del entorno familiar y social, sino también al estado de ser liminal y a la interacción que pueda existir entre las personas que comparten tal condición. Así, experimentar dentro de un grupo es un elemento derivado de la liminalidad, por lo que no sólo existe el placer de ver cosas o fenómenos infrecuentes, sino también el de compartir y comunicar este placer de manera instantánea a otros compañeros de viaje (q24, q106).

Otro punto a tomar en cuenta es el de la nacionalidad y costumbres de cada país. En los países donde las personas disponen de un período relativamente mayor de ocio, 4 semanas por año o más, los turistas tendrán varios periodos o vacaciones cortas al año, haciendo que su necesidad de escape sea probablemente menor que sus impulsos por ir en busca de nuevas experiencias. Con estos escapes, de 2 o 3 días, la liminalidad generalmente desaparece o pasa a un segundo plano, por lo tanto, estos viajeros se sentirán más motivados por intereses particulares y aficiones, o simplemente por darse un tour de compras al destino seleccionado (consumismo simple) En otros países, donde la gente puede disfrutar solamente de una o dos semanas libres al año, es muy probable que la necesidad de escape sea la que domine la agenda vacacional. En este sentido vale la pena mencionar que existe en el mundo una gran cantidad de personas que no gozan de ningún tipo de vacaciones durante todo el año.

Uno de los efectos de ser liminal es tener la oportunidad para poder lograr una transformación, ya sea corporal, emocional o mental. Entrar voluntariamente en un estado de liminalidad crea expectativas que pueden variar según cada turista. Por lo tanto, sería erróneo suponer que la situación liminal de los turistas borraría cualquier diferenciación entre ellos. En apariencia, y ante los ojos de muchos residentes locales, los turistas pueden parecer muy similares entre sí, pero las diversas orientaciones y experiencias expresadas por los turistas indican que las motivaciones pueden diferir considerablemente (q30, q69). Los turistas se encuentran a sí mismos en situaciones más o menos liminales como parte de sus esfuerzos por satisfacer una o varias de sus necesidades de viaje, por lo que cada turista tratara de obtener las experiencias que llenen sus expectativas originales. La tribu liminal sale en cumplimiento de una misión, y aunque esta misión es distinta para cada uno de ellos, existe un terreno común en el que pueden compartir experiencias y opiniones.

6. ¿Es la liminalidad una ilusión?

La influencia de la liminalidad pueden analizarse desde una perspectiva diferente: ¿Qué sucede cuando algo sale mal durante unas vacaciones? Un accidente, robo, desastre natural o enfermedad, obligará a cualquier persona a reaccionar, y sólo esta presión de tener que reaccionar rompe el hechizo de sentirse temporalmente libre de las responsabilidades diarias. Cualquier percance activará emociones negativas, como ira, asco, dolor, desilusión, y así sucesivamente (q47), lo cual estaría en contraposición con la libertad que se supone existe en una zona liminal. La presión de las emociones negativas puede hacer que un turista se sienta de nuevo en su entorno familiar, al tener que trabar contacto con las compañías de seguros, policía, hospitales o cualquier otro organismo local e internacional. No sólo tiene otra vez que participar en una serie de redes de las que había intentado escapar, sino que también debe de comunicarse con su familia o amigos en su país natal, recogiendo así el hilo de la vida social, lo cual llevaría, por ende, a una desaparición de la condición liminal.

Esto demuestra lo delicado que es una zona liminal en el ámbito del turismo, así como la medida en que liminalidad voluntaria pueda basarse en una ilusión. Con cualquier percance el turista rápidamente tendrá la sensación de que el hechizo vacacional se ha roto y que su condición de turista habrá terminado, en tanto considera seriamente el regresar a casa lo antes posible, ya que allí por lo menos tiene la capacidad de administrar el entorno, recobrando de nuevo la sensación de bienestar y seguridad. Los umbrales intermedios que definen las zonas liminales son construcciones virtuales de la mente, haciendo que la misma zona pueda tener una connotación diferente como resultado de las emociones negativas. Sin embargo, en el caso de liminales no voluntarios (refugiados por ejemplo) un percance o hecho similar no cambiaría o afectaría en mucho su estado. Turner (q104) acuñó el término liminoidal para referirse a experiencias liminales opcionales, tales como el turismo, limitando el concepto de liminalidad a aquellos que forman parte del ritual de la sociedad misma.

7. El mercadeo de las fases intermedias.

 El concepto de liminalidad fue introducido durante el siglo XX, pero la idea en sí misma es obviamente mucho más vieja. En la mitología griega pueden encontrarse ejemplos que aluden a esta fase intermedia (q101) y tanto en la mitología Oriental, como en otras mitologías Occidentales, pueden encontrarse muchos casos de personajes y lugares con características liminales. En el turismo el concepto se ha utilizado poco hasta ahora, por lo tanto, la primera interrogante seria saber hasta qué punto el estatus de turista liminal o zona turística liminal podría haber sido aplicable en el pasado. Casi ninguna investigación se ha realizado sobre este tema, por lo que los únicos indicios útiles provienen de la práctica misma del turismo.

Como un ejemplo práctico, se puede hacer la observación de que por lo menos hasta la década de 1980 era común que los turistas enviaran a sus amigos y familiares postales y fotos de sus vacaciones. Colegas y parientes se hubieran sentido ofendidos si no recibiesen una postal de saludos proveniente del destino vacacional, a pesar de que esta llegara a sus destinatarios hasta semanas más tarde (q52). Con el pasar de los años los textos se fueron comprimiendo y, justo antes de que el correo electrónico hiciera su aparición, ya el lenguaje de las misivas se reducía a imágenes simples: un sol, un cuchillo con su tenedor y un pequeño corazón, para indicar que el tiempo estaba bien, la comida buena y el amor prosperando (tal vez este lenguaje de imágenes fue el precursor de la mensajería electrónica y los emoticonos). Definitivamente, parece que hasta los años noventa la mayoría de los turistas mantenían mucho más sus tribulaciones cotidianas en mente, lo cual significa que durante las vacaciones el alejamiento de las normas y estructuras sociales del entorno doméstico se experimentaba solamente de forma parcial.

También significa que los turistas hablaban entre sí de sus preocupaciones domésticas y que su condición social no se disimulaba, tal y como ocurre hoy en día con la mayoría de los turistas. Actualmente pocos turistas envían mensajes de correo electrónico a familiares o amigos durante las vacaciones, y si lo hacen, es por correo masivo, que carece de cualquier toque personal. La mayoría de los mensajes enviados a través de Facebook o Twitter puede ubicarse dentro de este contexto. Las comunicaciones por computadora, iPod, Smartphone, o cualquier otro dispositivo, tienden a ser rápidas, voluminosas y agresivas, no dejando a muchos turistas más remedio de que el de desconectarse completamente del mundo y sus vicisitudes.

Muchos turistas solían pasar horas comprando pequeños regalos para sus familiares en casa. Pero en el siglo XXI los turistas dejan esta actividad para el último día, cuando ha comenzado el proceso de desliminización. El tipo de recuerdo que los turistas comprar hoy en día parece orientarse más hacia las expresiones culturales de la población local, y no tanto hacia aquello que haga referencia a los lugares en que han estado durante las vacaciones, como serian llaveros, ceniceros y camisetas.

Otra observación valida es que a los turistas, que se hallan bajo condiciones de liminalidad, no les agrada recordar de tiempo y esta es otra característica apreciada por el turismo liminal. Acentuar lo atemporal es un elemento importante en los edificios liminales, como aeropuertos internacionales o cadenas hoteleras, por lo que es normal la ausencia relojes y la presencia continua de personal de limpieza, eliminando lo antes posible cualquier rastro del uso de las instalaciones, enfatizando así la invisibilidad de la relación espacio-tiempo en las zonas liminales.

Los turistas de hoy en día tienen mucho más acceso a la información, lo cual mejora el nivel de preparación antes del comienzo de las vacaciones. Datos reales y objetivos, al igual que los antecedentes sobre el destino vacacional, inspiran a los turistas a querer saber más acerca del sitio al que se dirigirán en sus vacaciones, ampliando, por lo tanto, los elementos relacionados al aprendizaje (la búsqueda como motivación).

Todas son señales inequívocas de que, poco a poco, a partir del final de la década de los noventas, los turistas vienen cambiando su conducta vacacional, enrumbando hacia un progresivo alejamiento de las presiones sociales y, por lo tanto, hacia un grado creciente de liminalidad. Los distintos cambios en el comportamiento turístico son causados, fundamentalmente, por las tendencias posmodernas que afectan cada vez más a las sociedades alrededor del mundo. Una de sus manifestaciones más importantes dentro de los rápidos e intensivos canales de comunicación y transporte es, precisamente, la compresión del tiempo y del espacio.

La vida parece ir más rápido y la presión resultante se siente sobre todo a nivel de la falta de autorrealización, autoconocimiento y autenticidad. Otra consecuencia parece ser que los factores racionales han comenzado a controlar a los no racionales (emociones, sensaciones corporales o espontaneidad) dejando muy poco espacio para la satisfacción de estos últimos. Las limitaciones emocionales parecen caracterizar las condiciones de la vida posmoderna, desequilibrando la relación razón-emoción en favor de la primera. Esto ha estimulado un cambio conceptual en las necesidades, la prioridad parece no ser tanto el escape del ajetreo cotidiano, como sí la búsqueda interna de uno mismo, donde el ambiente liminal parece ser el más adecuado.

No es de extrañar entonces, que bajo la influencia del postmodernismo, la noción de liminalidad esté cobrando importancia rápidamente y que aquellas personas que provienen de las sociedades posmodernas, tiendan a entrar en un estado liminal más fácilmente que aquellas que proceden de las sociedades más tradicionales. Por lo tanto, el concepto de liminalidad es una herramienta que ayuda a obtener una visión más clara acerca de los cambios a los que se ven sometidos el turismo y los turistas. Los niveles de participación y experimentación que los turistas muestran durante sus vacaciones, son de fundamental importancia para la comprensión de los cambios mercadotécnicos que han de darse en el sector de la hotelería y el turismo en general.

Como resultado de esto, se han dado varios cambios en el comportamiento vacacional de los turistas:

    1. En términos prácticos, significa que existe un lento viraje hacia los viajes individuales, en detrimento de los viajes grupales o el turismo de masas. Este último está especialmente relacionado al elemento del escape, pero hoy en día los turistas necesitan algo más que eso, lo cual quiere decir que apartarse del entorno doméstico es esencial para emprender una efectiva búsqueda interna del verdadero yo. Para resistir la inautenticidad de la vida posmoderna, se ha asumido que la auténtica autorrealización es más fácil de lograr en espacios aislados de las relaciones sociales reinantes, donde uno puede ser fiel a uno mismo, manteniendo la distancia con respecto a las limitaciones causadas por las condiciones de trabajo, la vida social y la inautenticidad, dando por resultado que se le dé una importancia cada vez mayor a la posibilidad de ser absorbido por un estado liminal (q110)

    1. Como consecuencia de esta modalidad de viaje individual, tenemos hoy en día una amplia gama de posibles intereses vacacionales, y con ello un creciente número de nichos de mercado en casi todos los niveles de la actividad humana. Estas tendencias han llevado a una serie de cambios en el mercado, por lo que nuevos nichos de mercado parecen surgir de manera rápida y constante. Similar al hecho de que casi todas las dimensiones de la cultura humana tienen ahora el potencial para convertirse en una forma de turismo, cualquier búsqueda de sentimientos internos y necesidades corporales son susceptibles de contener nuevos nichos de mercado. A partir del siglo XXI los destinos turísticos pueden distinguirse sobre la base de una amplia gama de actividades, del turismo de salud al turismo oscuro o del turismo de la Nueva Era al turismo deportivo. En cuanto a los viajes en grupo, vemos que existe una marcada tendencia a organizarlos alrededor de un tema central, en lugar de simplemente ir a un destino determinado.

    1. Este cambio en la modalidad de viaje (del turismo grupal y masivo al individual y especifico), así como la creciente importancia de la condición liminal, ha llevado a muchos turistas a no hacer hincapié en un destino específico al que desean ir, sino que parecen darle más preponderancia a las actividades que desean realizar. Puesto que la condición liminal es una prioridad para muchos turistas que desean satisfacer sus diversas necesidades de viaje, se tiene entonces que la elección del destino dependerá más de las posibilidades para satisfacer esas necesidades que de la fama que pueda anteceder al destino vacacional. La selección del destino se basa cada vez más en actividades relacionadas con los criterios personales, al tiempo que los turistas se fijan cada vez menos en un tipo particular de actividad. En términos de marketing se puede decir que el elemento motivacional de escape puede atribuirse a factores de presión, mientras que la búsqueda como motivación se puede conectar directamente con los factores de atracción, los cuales se hallan relacionados con una gran cantidad de estrategias de mercadeo. En la misma línea existe la tendencia a hacer el llamado “turismo zapping”; como analogía a la forma postmoderna de mirar televisión, donde los televidentes se deslizan por una amplia gama de canales. De igual manera los turistas entran y salen de diferentes ambientes que capturan su interés momentáneamente, independientemente de si se observa todo el programa completo, de esta manera fácilmente se mezclan diversos estilos o modalidades durante el mismo período de vacaciones: se destinaran algunos días para practicar turismo de aventura practicando senderismo, otros días se le dedicaran al turismo de relajación en un balneario de aguas termales, otro tanto al turismo cultural en la ciudad; posiblemente un curso de Reiki en una granja ecológica durante unos días y finalmente algunos días en la playa. La inmersión en diferentes nichos de mercado, como parte de la búsqueda para encontrar el equilibrio personal, está estrechamente relacionado con las prácticas turísticas que se implementaron a inicios del siglo XXI. Y por supuesto, aun mejor si se logra hacerlo bajo circunstancias liminales

 Los efectos secundarios que se desprendan de un estado liminal son de sumo interés para las estrategias de mercado. Dos los más importantes se mencionan a continuación:

En primer lugar está el elemento de transformación en las zonas liminales, el cuál se relaciona con el elemento de búsqueda respecto a las necesidades de viaje de los turistas y que tiene que ver con el bienestar corporal de estos, como resultado del uso restrictivo del cuerpo en la mayoría de los entornos laborales de las sociedades posmodernas. Esto se subsana en parte con el uso de gimnasios, escuelas de acondicionamiento, el desarrollo de áreas verdes, así como con atracciones al aire libre en los países de origen de los turistas. Pero en general, parece haber una tendencia a brindarle mayores cuidados al cuerpo durante las vacaciones. Es un nicho de mercado que ha crecido tan rápido (q112) que la palabra “nicho” ya no se aplica. El llamado turismo de salud, bienestar o spa, está recibiendo una respuesta cada vez mayor de un amplio público que esta dispuesto dedicar, sino todas, gran parte de sus vacaciones a esta variable turística. La experiencia existencial y la importancia de encontrarse a sí mismos hace que muchos turistas, una vez que han entrado en su zona liminal, se concentren mayormente en el cuerpo, las emociones y el equilibrio que debe de existir entre ambos. La búsqueda por recuperarse y descubrirse a uno mismo está ganando jerarquía, siendo uno de los temas que más atrae a los turistas postmodernos (q112).

En segundo lugar, como parte del esfuerzo por recuperar un sano equilibrio entre cuerpo y mente en condiciones liminales, hay una marcada tendencia por seleccionar aquellos entornos que proporcionen cierto lujo y confort. Así, por ejemplo, hace veinte años una habitación con baño compartido era todavía común, pero hoy en día muchos turistas insisten en habitaciones con baño privado, preferiblemente con un jacuzzi, televisión de pantalla plana, aire acondicionado, mini bar y Wi-Fi. Estos artículos de lujo a menudo ponen en peligro los intentos por lograr un desarrollo sostenible, amén de no mejorar de manera alguna el grado en que se pueda experimentar un destino vacacional;sin embargo, proporcionan agradables sensaciones corporales, que es exactamente lo que los turistas buscan a menudo, alimentando la ilusión de estar en lo que se supone es una zona liminal, y por lo tanto, formando parte del concepto de liminalidad. Un elemento importante de algunos hoteles tipo “spa” es precisamente el alto nivel de lujo y confort que ofrecen. Como contraparte extrema a este tipo de bienestar físico, se puede mencionarse el turismo de aventura, en que la dificultad física es un elemento básico en el proceso de llegar a conocerse a sí mismo. Aquellos turistas que buscan únicamente experiencias espirituales también pueden evitar estas zonas de confort, por un corto período por lo menos. Las dificultades que genera la estancia en granjas New Age es un nicho de mercado que ultimamente viene en franco crecimiento, sin mencionar las posibilidades que proporciona la opción del trabajo voluntario.

8. Los viajeros no liminales.

El concepto de liminalidad tiene otra aplicación: como una herramienta que ayuda a distinguir a los turistas de cualquier otro tipo de viajero. Lo anterior quiere decir que los turistas abandonan temporalmente su estatus social, en tanto que otros viajeros siguen siendo socialmente los mismos, independientemente de donde estén. Esto también significa que un destino, bajo la óptica de los turistas (q106) es diferente de como lo vera cualquier otro pasajero, visitante, participante o profesor, que se percibirá en ese entorno según su estatus socio-cultural, opiniones y perspectivas. Los turistas que ingresan en un estado liminal lo hacen de forma voluntaria, de acuerdo a sus motivaciones y expectativas; por el contrario, los viajeros en general, tienen una razón obligatoria para trasladarse de un lugar a otro. La principal fuente de motivación para los turistas reside en la posibilidad de poder disfrutar, a nivel personal, de experiencias enriquecedoras, lo cual no necesariamente aplica para otro tipo de viajeros, como atletas, profesores, empresarios o familiares que vienen de visita. Hay muchos viajeros que pueden tener la calidad “oficial” de turistas, pero podría argumentarse que esta categorización estaría en duda si estos carecen del elemento de liminalidad.

Algunas otras diferencias más emergen a partir del concepto de liminalidad. Los turistas, por ejemplo, esperan que el destino vacacional se adapte, de una u otra manera, a sus expectativas y necesidades, mientras que cualquier otro viajero aceptará el destino tal cual es. Este punto de adaptación tiene una connotación adicional: los turistas inevitablemente dejarán su huella en el medio ambiente, la economía y el entorno sociocultural del destino. Aunque el manejo sostenible es una prioridad en las agendas de desarrollo, tanto la práctica, como una extensa bibliografía sobre el tema, indican que los turistas apenas participan directamente en el desarrollo sostenible, y que los esfuerzos que se han hecho para involucrar directamente a los turistas en la mitigación de sus huellas son mínimos e insuficientes.

Parece haber dos razones claras para esto: la primera se relaciona con los esfuerzos mercadotécnicos de los operadores turísticos, o cualquier otra organización de viajes, por seguir los enfoques gerenciales postmodernos, los cuales conceptúan un punto de vista meramente económico y mercantil, en que el turista es descrito como el cliente y donde el cliente siempre tiene la razón. Si un turista insiste en disfrutar de una copa de champán en medio de la selva, cualquier principio de sostenibilidad se pondrá rápidamente de lado, tan sólo para satisfacer las aparentes necesidades de su majestad, el cliente.

La segunda razón se relaciona con el estado liminal por el que los turistas abandonan temporalmente las responsabilidades sociales diarias de su ambiente doméstico. La liminalidad trata precisamente de esto, por lo que sería un contrasentido exigir una actitud completamente responsable a los turistas. Bajo la gestión de los esquemas sostenibles se le pide a los turistas que se comporten igual de bien, o mejor, de como lo hacen en casa, ignorando el hecho de que ellos buscan escapar de todo eso. Como se ha señalado antes, el lujo y confort que se exige como parte de la condición liminal, pone presión extra sobre el manejo sostenible. Ganar el apoyo de los turistas en procura de un desarrollo responsable y sostenible es una tarea difícil. Mercadear la necesidad de implementar medidas de sostenibilidad ha demostrado para ser todo un reto (

MacCannell, D. (1976): “The Tourist: A New Theory of the Leisure Class”. New York: Schocken Books

">q118), que puede llevar a algunos a la conclusión de que el manejo sustentable debe de ser más una imposición que una sugerencia. Además, se ha invertido muy poco esfuerzo en el análisis de los incentivos que el ecoturismo puede dar a los turistas en aras de modificar sus propias perspectivas y comportamientos con respecto a los asuntos relacionados con la sostenibilidad. Se trata de una brecha en la investigación, la cual persiste a pesar de que una meta importante del ecoturismo es justamente elevar la conciencia ambiental y cultural entre los turistas (q91).

Otro caso relativo a la aplicación del concepto de liminalidad se refiere al turismo interno. Aquellas personas que se toman un tiempo libre para explorar su propio país y deciden, por lo tanto, no cambiar su entorno socio-cultural, son obviamente menos propensos a entrar en un estado liminal. El escape es en esta circunstancia el elemento dominante, ya que en la mayoría de los casos se trata de simplemente de relacionarse espacialmente con el entorno, sin abandonar completamente las responsabilidades domésticas o laborales. Las presiones sociales se mantendrán dentro del propio país, sin importar cuál sea el motivo del viaje, con la excepción de grandes países como Brasil o la India, donde las diferencias culturales internas son extensas y donde las personas de una zona pueden muy bien ser liminales en otra.

La distinción que se hace entre los turistas liminales y los viajeros ordinarios es razonablemente clara, pero discutible. El empresario que saca unos días durante su estancia en el extranjero para explorar algunos de las bellezas del entorno lo hará desde su propia perspectiva social. Sin embargo, los turistas pueden estar en condiciones de adoptar una visión diferente de las cosas a las que no está habituado como parte de su marginación social. Por la misma razón es más fácil obtener una respuesta positiva ante los criterios de sostenibilidad de los viajeros ordinarios que de la tribu liminal que anda de viaje. De hecho, los defensores del turismo responsable deben promover la tesis de que todos debiéramos de ser viajeros y no turistas, pero al mismo tiempo deben de darse cuenta de que una gran parte de la diferencia entre estos surge como resultado de las condiciones socio-económicas en el mundo desarrollado.

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